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sábado, 9 de octubre de 2010

Planetas sangrientos

Peterson Vic, Planetas sangrientos, Servicio secreto, nº 229, Bruguera, Barcelona, 1954, ilustraciones interiores de Ángel Pardo
Intensa novela de espionaje que se sostiene con firmeza sobre una sólida trama y con un protagonista de múltiples identidades que siempre actúa movido por un firme código moral.
Ubicados en la ciudad de Nueva York en 1942, la novela arranca con la presentación de Triplex, un seductor “apache” en un cabaret que se gana la vida ejecutando un espectáculo de baile y acrobacia portentoso. Posteriormente conocemos a Charley Rolandi, un seductor bailarín que pasa la noche en una taberna mientras una mujer hermosa, Janis Walton, le ofrece cincuenta mil dólares por un trabajo. Más tarde conocemos a Charles Roland, profesor de idiomas en West Point y de la mano del comandante Linford descubrimos que los tres son la misma persona, un americano hijo de una alemana y un corso que trabaja como agente absolutamente libre para la causa aliada intentando detectar espías bajo el nombre en clave de “Chèramy”; hijo de una familia circense, la muerte de su madre en una refriega entre espías le ha llevado a emprender una particular cruzada contra los agentes secretos que actúan movidos por el ansia de dinero.
Tras ser citado por Janis Walton y su presunta tía, Aubrey Grant, quienes llevan un anillo extraño, éstas le propone que robe unos importantes planos que ha diseñado el coronel Robertson, padre de Glenda, una muchacha con la que él había flirteado en West Point; él, en su condición de espía, acepta, con la condición de llevar a cabo el robo de forma inmediata. Acompañado de Aubrey así lo hace pero tras fotografiar los documentos descubre que ella en realidad es un hombre disfrazado que le intenta matar; consigue escapar y Aubrey Grant muere al tiempo que Janis le explica que ambos eran agentes de un grupo de espías con los nombres en clave de Mercurio y Venus y cuyo jefe se llama Júpiter y que éste vive en Basilea. Allí se desplaza Rolandi, que se esconde tras la personalidad de Carl Müller, profesor de idiomas de quien se enamora la joven Lorena Brisach, hija de un importante financiero suizo, aunque por la noche es un matón de taberna que se hace llamar Carlo Rolandi En la pensión donde vive Rolandi es asaltado por un falso representante comercial inglés, Higgins, quien en realidad es Plutón; allí aparece Janis y tras una refriega Higgins muere y Janis le propone que le venda los microfilms. Mientras, Rolandi, manifiesta cierto interés por Lorena y durante una cita con ella, a quien él le confiesa su identidad secreta, es detenido por el comisario Kesser acusado del asesinato de Higgins y de Janis, que ha sido estrangulada; en realidad Kesser es Neptuno, un espía del gang que quiere conseguir el microfilm. Liberado por falta de pruebas y gracias a la influencia del financiero Laurentz Brisach, Kesser obliga a Rolandi a que le diga dónde esconde el valioso documento pero en la refriega muere accidentalmente el comisario y Rolando debe huir gracias a la ayuda de Lorena; finalmente, aunque las pistas parecían acusar a su padre como posible Júpiter, se descubre que éste es en realidad Bertrand Argyl, un financiero amigo de la familia. Rolandi consigue que confiese su culpabilidad y el financiero Brisach decide que un hombre como Rolandi es el marido ideal para una hija que se muestra locamente enamorada de él.
La novela se mueve en los parámetros de la novela de espionaje pero el hecho de dibujar un protagonista que se mueve en los bajos fondos y que sabe actuar movido no por impulsos patrióticos sino por motivos morales lleva el relato al territorio de la novela negra. Rolandi se presenta como un sugerente personaje pues llega a tener hasta cinco personalidades distintas a lo largo de la narración que explican su compleja identidad moral. El novelista omina a la perfección el hecho de dibujar un personaje tan caleidoscópico asó como el hecho de desarrollar una compleja trama que avanza firmemente página a página donde, entre otras cosas, se demuestra un curioso dominio y conocimiento de la ciudad de Basilea.
Como curiosidad, señalar una temprana referencia a la Serie Negra, muestra inequívoca de la formación francesa de Debrigode y de sus referentes e influencias: “Apostaría los ahorros que no tengo a que de noche procura usted pillar el sueño leyendo novelones de la “Serie Negra” (pág. 59)

sábado, 2 de octubre de 2010

Platillos volantes

Debry, Peter, Platillos volantes, Servicio secreto, nº 54 , Bruguera, Barcelona, 1951, portada de (presumiblemente) Provensal
Buena novela policíaca donde un agente del FBI se enfrenta a dos bandas de peligrosos rufianes jugando un peligroso juego de máscaras que está a punto de acabar con su vida.
Mary Ferguson es una hermosa maniquí, algo soñadora, que vive en Chicago junto a su hermano, Mervin, piloto de helicópteros. Un día al volver a casa se encuentra un vagabundo, Derek Garfield, desaliñado pero atractivo, con el que intercambia unas palabras; al llegar a casa se encuentra con que su hermano está hablando con un hombre de negocios, Henry Dudley, quien le propone dejar su trabajo de aviador para entrar a su servicio. Va acompañado de un matón, Guntry, y al comentar la presencia del vagabundo, el matón recibe la orden de ir a darle una paliza pero en el enfrentamiento el aparente mendigo le vence con facilidad. En realidad ese mendigo es un agente del FBI que está siguiendo los pasos de Dudley, lugarteniente del gangster Joe Tampa al tiempo que otro agente amigo de Garfield, el agente John Saunders, sigue los tejemanejes del mafioso Bernstein pues parece claro que éste quiere aprovecharse del golpe que, se supone, está preparando Tampa. Garfield intenta engatusar a Bernstein haciéndose pasar por delincuente pero al saber que éste le ha descubierto, y poco después de que muera Saunders en un enfrentamiento con Guntry, desvela a Bernstein su condición de agente federal y su voluntad de participar en el golpe para hacerse rico y abandonar el mundo de la policía. Al mismo tiempo, Garfield se gana la confianza de Mervin Ferguson y de su hermana, de la que empieza a enamorarse, y al hacerse pasar por técnico en electricidad consigue que Mervin le escoja como su hombre de confianza para el trabajo que le propone Dudley. Una vez aceptado este trabajo, Tampa les explica que lo que van a llevar a cabo es un gran robo en el que, gracias a los helicópteros, van a sembrar el terror y el caos en la ciudad de Chicago aparentando una invasión de platillos volantes que irá acompañada de intervenciones radiofónicas que imiten lo que consiguió Orson Welles con La guerra de los mundos. Garfield desarrolla un peligroso e individualista juego a cuatro bandas -agente del FBI, hombre de confianza de Melvin, participante en el asalto a los bancos que propone Tampa y espía al servicio del mafioso Bernstein- que se resuelve bien de forma casi milagrosa: aunque el asalto y el caos en Chicago resultan un éxito, las bandas mafiosas se eliminan entre sí y Tampa es asesinado y Bernstein condenado a cadena perpetua. Mervin, que había aceptado participar al explicarle Garfield que era agente del FBI, vuelve a su antiguo empleo de piloto, Garfield decide abandonar su condición de agente para poder llevar una vida tranquila al lado de Mary que decide abandonar las fantasías que nacían de leer Los tres mosqueteros y convertir en su lectura favorita los manuales de puericultura.
La novela tiene interesantes elementos, especialmente los articulados alrededor de la figura de Garfield, “cuyo sentido del deber vaciló” (pág. 143) y a su complejo juego de identidades; el novelista consigue hacer fluida una trama compleja donde el protagonista tiene diversas personalidades y juega a despistar a todos los otros personajes de la narración. Muy sugerente resulta también la referencia a Orson Welles, “Un hombre muy cerebral que se ganó la fama con un truco de gran rsultado. Escribió un guión radiofónico, en el que fingía una invasión de Nueva York por los marcianos...” (pág. 92).

sábado, 25 de septiembre de 2010

La pequeña tonkinesa

Debry, Peter, La pequeña tonkinesa, Servicio secreto, nº 51 , Bruguera, Barcelona, 1951, portada e ilustraciones de (presumiblemente) Provensal
Explosiva novela donde se entremezclan un sinfín de elementos del pulp y del melodrama: nazis y hermosas francesas, hermanos gemelos, pérfidas mujeres orientales, espionaje y falsos culpables.
En la Francia ocupada, Flora Leduc es una hermosa mujer que ha perdido el trabajo y que es salvada de caer en la prostitución por un gallardo alemán, Karl Klist, el más terrible torturador de la Gestapo, quien se muestra atento y seductor. Flora se enamora de él y aun cuando descubre la terrible profesión de su amante no puede dejar de quererlo pues la pasión entre ambos es arrolladora y sincera.. Cuando se produce la liberación, se separan, aunque no pierden el contacto. Unos años después, Arthur Lefranc, agente del Deuxieme Bureau cree descubrir a Karl Klist cuando éste va al encuentro de Flora. El alemán consigue escapar con su amante de la encerrona de Lefranc pero en realidad él es Klaus Klist, su hermano gemelo, quien buscando a su hermano ha descubierto que éste se ha enrolado como legionario y ha partido a Indochina, a las posesiones francesas de Tonkin. Allí llega el torturador de la Gestapo y establece contacto con otros alemanes pero también, sin saber de quién se trata, con una bella oriental, May-Sihn, la pequeña tonkinesa, una enigmática mujer que es hija del pirata Lien-Sinh, que quiere capitanear una sublevación de los nativos anamitas. Por su lado, Klaus y Flora, enrolados ambos en Legión -ella como enfermera-, se embarcan en dirección a Tonkin, y también lo hace Lefranc, que sabedor de que Klaus es el hermano de Karl quiere que le lleve al encuentro del criminal de guerra; un asalto armado de Lien-Sinh lleva a pique su barco pero en la refriega Klaus mata al pirata. La pequeña tonkinesa jura venganza y para ello secuestra a Karl pero cuando descubre que no puede ser el asesino, y despertada su pasión erótica, decide convertirlo en su lugarteniente junto a un par de exnazis. Éstos desvelan cómo Karl no era un torturador sino un “paratentados”, alguien que llevado por su sentido del deber había aceptado el terrible destino de ser un chivo expiatorio de las posibles represalias de la población francesa. Klaus es detenido pero acepta hacerse pasar por Karl para llegar a él; entre otras cosas, quiere contarle que él y Flora se han enamorado. Diversos avatares provocan que la pequeña tonkinesa capture a Lefranc, Flora y a Karl y cuando decide empezar a torturarlos para que paguen por la muerte de su padre, aparece Karl; Lien-Shin le hiere mortalmente pero él la mata en un último estertor al tiempo que bendice la relación entre Flora y Klaus.
La novela toma como leit motif narrativo-musical la canción La petite tonkinoise, una célebre canción de Josephine Baker que venía a ser algo así como un himno de la Legión extranjera. Aquí la pequeña tonkinesa es una mujer de carne y hueso seductora y malvada. El relato es variado y de ritmo frenético cambiando de escenarios y personajes con una velocidad de vértigo; en él se recogen numerosos elementos de la novela popular pues se combinan orientales expertos en las más refinadas y terribles torturas, melodramáticas pasiones amorosas, muchachas puras obligadas a prostituirse, hermanos gemelos que generan confusiones por su semejanza física... El conjunto es interesante y sin ser una excepcional narración lo cierto es que es sumamente intensa destacando por su exotismo y por su gusto por esta bien conseguida fusión de elementos narrativos con un final de notable intensidad lírica: “Iban alejándose la selva tonkinesa, con sus continuas emboscadas, sus muertos, sus templos milenarios, sus verdes y lujuriosas márgenes, donde los marciales pasos de los legionarios acompasaban los menudos y deslizantes de los guerrilleros, en la marcha conjunta y trágica de la muerte”. (pág. 143)

sábado, 17 de julio de 2010

Bar Aventura

Peterson, Vic, Bar Aventura, Servicio Secreto, nº 251, Bruguera, Barcelona, 1955, ilustraciones interiores de Badía
Sobria novela negra de excelente factura donde la complejidad narrativa y el retrato de personajes se convierten en elementos al servicio de una intriga sabiamente conducida por el autor.
Kit Doyle es un detective privado de Cleveland que, tras una noche de borrachera donde flirteó con una pelirroja y una morena, llega a su casa donde es asaltado por un delincuente. Tras amarrarlo y pasar la noche con éste maniatado descubre que éste es Bruno Garvin, quien vigilaba a la pelirroja Stela Todd, bailarina del Bar Aventura y creyó que Doyle tramaba algo con ella. Doyle recuerda que Todd le dijo algo de una pieza ambarina y al darle Garvin su dirección decide ir a verla. Al llegar no sólo la encuentra muerta sino que descubre a la policía que le está esperando pues ha sido acusado del crimen por un anónimo. El teniente Wilcox y su taquígrafa Joan Farnum no creen que él sea culpable -especialmente Joan, que está secretamente enamorada de él- y le dejan en libertad para que investigue el caso con el compromiso de que se irá de Cleveland. Su investigación le lleva a buscar la ayuda del periodista Jack Roberts, quien le pone en contacto con la amiga de Stella, Bess Gordon, la morena que había flirteado con él. Al explicarle Doyle la situación ella decide salir de su apartamento mientras poco después el detective es secuestrado por Garvin, quien muere tras un accidente de circulación. Poco después Doyle vuelve al piso de Bess pero la encuentra muerta. Tras buscar la ayuda de la bella Joan, decide ir al Bar Aventura, donde trabajaba Stella y Garvin;, allí es asaltado por Carl Amalfi y seducido por la bella Nela Romana, “la sensualidad facial de Lana Turner, la ágil figura de Esther Williams y el busto de Jane Russel”(p.54), con quien se escapa. En realidad todo es una artimaña para sonsacarle información. Poco después Amalfi es asesinado -y una vez más él aparece como principal sospechoso- y con la ayuda de Joan y de Roberts consigue descubrir que el verdadero culpable es Gene Ventura, el propietario del Bar Aventura que, tras robar unas joyas guardadas en un urna de ámbar fue descubierto por Stella Todd. Viendo Doyle lo embrollado del caso decide ir a visitar al poderoso Boldiski, un magnate que, antiguo mafioso, en realidad es el auténtico propietario del Aventura; al saber del caso y de que Ventura le puede crear problemas, decide premiar a Doyle y entregar a la policía a su empleado Con el dinero recibido, Doyle decide retirarse de la profesión, irse a California a comprar una granja pero no sin antes casarse con la casta Joan Farnum.
La novela bebe directamente de la tradición del cine negro -Wicox le dice a Doyle “Vas lo suficientemente al cine para conocer lo que sucede” (p.22)- y lo hace creando personajes sólidos y, especialmente Doyle, cargados de matices y ambigüedades: “Calles tranquilas, jardincillos, casita con cortinas opolicromas, horarios prudentes en que a las diez de la noche se dormía...Todo lo que detestaba” ( p.47). La ciudad de Cleveland aparece ampliamente documentada -y creíble- y especialmente interesante es la estructura narrativa, pues el personaje va descubriendo la complejidad de la trama al tiempo que el lector lo hace siendo la intervención del narrador omnisciente muy sutil y hábil en el manejo de la información.

sábado, 10 de julio de 2010

El caso de las noctámbulas

Peterson, Vic, El caso de las noctámbulas, Detective, nº 13, Bruguera, Barcelona, 1953, portada de Provensal, ilustraciones interiores de Macabich, traducción de Luis Solas Lara
Sugerente narración que retoma personajes de novelas anteriores y que elabora una trama altamente compleja donde confluyen mujeres turbadoras, estafadores, espías y detectives que quieren imitar a los personajes de la novela y el cine negro.
Carl Baxter es un documentalista para el cine de Hollywood que se encuentra ejerciendo de detective privado en la agencia Flanagan tras los avatares de El caso del viudo alegre; asesorado por un viejo periodista, Agnus Alistair, decide imitar a los detectives del cine y de las novelas para crearse una personalidad profesional convincente.
Sentado en su despacho, recibe la visita de Marcia Wilmott, una rolliza y sensual taxidermista que viene a solicitar ayuda al detective tras haber advertido algo raro en las proximidades de su casa; imposibilitada de dormir por los lloros de unos niños gemelos, de noche descubrió a su madre, la señora Brent y a su esposo, Percival Brent, cargando el cadáver de Franklin Arliss, el primer marido de la señora Brent que había fallecido en Corea. Igualmente durante esa noche vio a otro vecino, John Smith, en una situación algo indecorosa con la bella y famosa cabaretera Deborah Dickson. Ella y su sobrina Bárbara son las noctámbulas del título que desencadenan toda la acción.
Poco después Baxter recibe la visita de Smith, quien le insta y amenaza a abandonar el caso y poco después también se encuentra con Cris Seldon, otro detective privado que le anima también a dejar la investigación; en realidad ambos creen que está investigando a Smith cuando en realidad su caso es el de los Brent. No obstante ello, el sorprendente suicidio de Smith le lleva a sumergirse de modo voluntario en este caso. Así, para sonsacar información, engaña y seduce a una compañera de cabaret de Deborah, la bella Junis Palmer descubriendo así que Seldon, Deborah y su marido, Dexter, tenían montado un entramado de chantaje donde ella seducía un hombre casado, Dexter aparecía como marido iracundo que aparentaba morir tras una reyerta y Seldon como el negociante que extorsionaba. Baxter desenmascara el caso y es brutalmente agredido aunque la intervención del FBI y del agente Cardigan le salva. Recuperado, intenta resolver el caso de los Brent descubriendo, tras una inmersión en los más bajos fondos de San Francisco que la señora Brent y Percival Brent estaban legítimamente casados tras la aparente muerte de Arliss y que éste, prisionero en Corea del Norte, había aceptado convertirse en espía comunista para en realidad ser un topo infiltrado en la organización para así desbaratar los planes de los enemigos de América. La aparente muerte de Arliss fue una mascarada para engañar a la cocinera de la familia Brent y poder mantener así en secreto que Carliss estaba vivo para que así pudiese seguir su labor de espía.
Baxter, tras vivir situaciones de altísimo riesgo, se da cuenta de que la carrera de detective no es la suya; decide volver al amor de la bella Hazel, de la que se había enamorado en la novela anterior, mientras Marcia Wilmott y el agente Cardigan inician una sólida relación
Buena novela con dos complejas tramas hábilmente dispuestas y resueltas; lo mejor del relato es la identidad de Baxter, detective ocasional que se ve inmerso en unas tramas que, aunque las sabe resolver, le desbordan por su complejidad y por el contacto que suponen con el mundo de la violencia, la delincuencia o el espionaje. En esa voluntad metaliteraria de imitar a los personajes de la ficción, Baxter recoge los tópicos del género y llega a actuar comme il faut, siendo especialmente sugerente su trato con las mujeres seductoras. El retrato de los bajos fondos es creíble y atmosférico y así, la taberna Punta lobos constituye un espacio descrito con notable intensidad. El desenlace de la novela, donde el héroe se asusta y decide volver al redil de la vida burguesa se cierra con un apunte crítico cuando su esposa, tras recibir un beso de Baxter:
“Mas pese al beso de sincero amor que recibió, Hazel Baxter pensó que en el porvenir iba a tener una rival difícil: la imaginación del que, en cierto modo, como Franklin Arliss, prefería la aventura a la placidez del matrimonio.” (p. 127)
Este beso burgués de Baxter, cuán distinto es del beso que puede imprimir en los labios de una cabaretera cuando ejercía de private eye:
“- Me gusta siempre ir de frente, Junis. ¿Es este el carmín del fatídico trece?
Ella en pie, se tocó los labios, sonriente.
-Créalo o no, es mi color natural.
-Si pudiera comprobarlo, el reportaje quedaría mejor documentado.
-Sin insistir...-musitó ella, cerrando los ojos y adelantando el busto.
Se desprendió al cabo de un largo instante, para comentar:
-La censura no le admitiría esta escena, Carl. ¿Dónde le enseñaron a besar así?” (pág. 57)

domingo, 4 de julio de 2010

Todo un héroe

Debry, Peter, Todo un héroe, Brigada secreta, nº 94, Toray, Barcelona, 1954, portada de Virgili
Inicial versión de la excelente Héroe peligroso, publicada en 1967 en Servicio secreto como novela original. De una novela a otra apenas hay variaciones aunque el autor se adapta a los acontecimientos históricos contemporáneos a la publicación. Si en la edición de Toray el protagonista era un veterano de la guerra de Corea, en la versión de 1967 será un veterano de...Vietnam. Si en la versión de los años sesenta era curioso el conocimiento del autor del Roller-Derby, el violento patinaje de velocidad de competición, y lo achacábamos incluso a un posible viaje de Debrigode a San Francisco -en aquellos años él vivía en Caracas-, su aparición en esta novela de 1954 desmonta esta hipótesis.

domingo, 6 de junio de 2010

Morir por etapas

Debry, Peter, Morir por etapas, Servicio secreto, nº 380, Bruguera, Barcelona, 1957, portada de Badía Romero, ilustraciones interiores de Carrillo
Planteada como una novela de espionaje, este relato se desarrolla como una intensa novela negra con continuas sorpresas argumentales y vertebrada por unas inusitadas dosis de violencia. Todo ello al servicio de una narración que, compleja, es sabiamente dirigida por el narrador.
Guy Stevens, agente de la Cuarta Sección de Contraespionaje Británico, es enviado a Australia para investigar la desaparición del profesor Lars Morlake, científico responsable de un descubrimiento decisivo para la seguridad del país. En una misión similar ya han sido eliminados dos agentes y para ello conviene un absoluto secreto en su misión; no podrá realizarla con su ayudante, Chic Garfield, cambiará de identidad -se llamará George Storm- y su único contacto será una corista de Sidney, Cora Bryce. Durante el viaje entabla cierta amistad con el comerciante Henry Diógenes y sólo pisar Australia es secuestrado; logra escapar y llegar al club Maya, donde trabaja Cora, y consigue saber su dirección por la indiscreción de un camarero, Lee Miles. El bar es regentado por Robert Lane, un oscuro personaje de quien descubrimos que es el cabecilla de una banda donde trabaja Diógenes y quien decide castigar a Miles por ser un bocazas. Escondido cerca de la casa de Cora, Stevens ve llegar a Diógenes y a Brodick, el hombre que le secuestró y poco después a Cora acompañada de su prometido, Alex Krane, jefe del contraespionaje portuario; a escondidas y a oscuras, se cuela hasta la habitación de Cora a quien cuenta cómo han sido descubiertos. Tras salir, se enfrenta con Diógenes, quien recibe un par de balas destinadas a él y que, antes de morir, revela el nombre de la organización que está tras todo el embrollo, Rombo Nocturno. Sabedor de que Alex Krane está al caso de los secretos de Cora, va a su casa, protegida por un imponente dogo, Nerón, y allí éste le ofece protección aunque en realidad lo que quiere es controlarlo; Krane forma parte de el Rombo, la banda responsable del secuestro de Morlake cuyo jefe supremo es la bella Sabrina Valli, amante de Krane; la banda decide cambiar la personalidad de Stevens por la de Jasón Corbett, un gangster desaparecido, para así poderlo matar y que la policía no investigue sobre él. Stevens acepta este cambio aunque sospecha que Krane no juega limpio; sus investigaciones le llevan -tras encontrar una carta de Morlake- a casa de la rica y bella Cloti Graham, pero todo parece una falsa pista, aunque ello no impide un ligero flirt entre ambos. Mientras, Krane delata a la policía las correrías de Corbett-Stevens al tiempo que le acusa de la muerte de Diógenes. Cuando los matones de El Rombo se preparan para matarlo, es liberado por la banda del genuino Corbett; Bart, Eric y Helen deciden torturarlo salvajemente para que confiese donde se encuentra su amigo y amante. Stevens consigue escapar milagrosamente y llega hasta la casa de Cloti, quien le da refugio y la ayuda a través e un médico de confianza. Recuperado, llama a Garfield, experto lanzador de cuchillos, para que venga en su ayuda. Juntos investigan y así saben que Cora era inocente, que Corbett era un delincuente que, sabedor del secuestro de Morlake quiso chantajear al Romboo y por ello fue asesinado -en realidad, devorado, por el dogo Nerón- y que la banda tiene secuestrado en la finca de Valli al científico. Tras explicar los hechos a la banda de Corbett, Stevens decide ir a la finca pero es detenido y encarcelado junto al Morlake, quien le confiesa que cayó en la trampa porque la malvada Valli era en realidad su esposa; el asalto a la finca por parte de Garfield y de la banda de Corbett acaba con un baño de sangre, la muerte de casi todos los malhechores, la detención de Valli, la liberación de Morlake y Stevens y, en un epílogo previsible, el anuncio de la boda entre éste y Graham.
Magnífico ejemplo de la capacidad de Debry para fusionar géneros -espionaje y novela negra- con una narración intensa, compleja y magníficamente resuelta. El narrador sabe jugar con habilidad con la información que manejan los personajes y la que sabe el lector para hacer avanzar la acción con paso firme e intenso. La complejidad de la trama -el protagonista llega a tener hasta tres identidades- no es obstáculo para un narrador que manifiesta una notable habilidad para dibujar personajes, escenarios y acciones. La violencia de algunas escenas -la tortura de Stevens por parte de la banda de Stevens parece un preludio de Reservoir dogs- es desarrollada con una firmeza e intensidad admirables que las convierten en piezas realmente ejemplares. En definitiva, una excelente muestra de la novela negra española de los años cincuenta.

domingo, 9 de mayo de 2010

La mina de las ánimas

Debry, Peter, La mina de las ánimas, Servicio secreto, nº 362, Bruguera, Barcelona, 1957, portada de Bosch Penalva
Excelente novela negra donde el punto de vista en primera persona y el tono cínico y desencantado del protagonista permite desarrollar una trama perfectamente tejida con personajes complejos y giros inesperados.
Hart Rivers, un antiguo periodista que ahora dirige una revista comercial, y sus amigos Brod Garvin y Geo Cohen son sorprendidos mientras están pescando por el ruido provocado por lo que parece un accidente. Tras correr unos minutos, llegan al lugar del accidente y lo hacen siendo primero Brod y llegando luego sus compañeros; allí descubren, cerca de lo que era la entrada de una vieja mina, el cadillac accidentado del millonario Mark Murchison: Por los aledaños deambula Preston Lowe, abogado del anciano, conmocionado y como amnésico, cuando Rivers se acerca al interior del coche descubre el cadáver del potentado; también descubre, y cree que se le debe de haber caído al intentar ayudar al viejo, su propio mechero. Poco después llega una banda de motorista, una pandilla de jóvenes gamberros que, tras enfrentarse con Rivers, se van. Brod se va con ellos para avisar a la policía; ésta llega poco después y se hace cargo de la situación certificando el carácter casual del accidente y la muerte a causa de un infarto de Murchinson.
Rivers dirige una revista de anuncios donde trabaja la bella Marion Dahl, esquiva a los cortejos de su jefe y deseosa de convertirse en una real periodista; cuando al día siguiente llega la policía al despacho e interroga a Rivers sobre una carpeta de Murchison desaparecida, Marion empieza a investigar al advertir que hay un caso digno de ser publicado en algún periódico de verdad. En la carpeta, según ha informado el mayordomo, había un nuevo testamento del millonario donde éste desheredaba a su hijo Lester y convertía en beneficiaria a su sobrina, la disoluta Beatrix. La policía sospecha que Rivers y sus amigos, los primeros en llegar, se quedaron con el documento para conseguir algún tipo de beneficio. No sólo lo cree la policía sino que Rivers recibe amenazas directas o tentadoras ofertas de Beatrix y de Lester para que le de el testamento que no tiene. El protagonista intenta entrevistar a Lowe, pero éste se encuentra en un estado amnésico; y no sólo eso, sino que es asesinado. Irrumpe en escena el cabecilla de los motoristas, Dunn Clyde, quien, a través de la intervención de Brod y sobre todo de la buena de Marion, es contratado en la imprenta de la revista para tener una oportunidad de redimirse.
La aparición de unos anónimos, una paliza nocturna, un intento de asesinato cera de la entrada de la mina donde se produjo el accidente y donde Rivers y Marion habían ido a investigar desencadena que ambos se decidan a convertir su revistilla en un real periódico publicando una detallada crónica de los hechos; parece la única manera de poner las cartas sobre la mesa y de evitar que la policía siga acosando a Rivers, que cada vez parece más culpable. La aparición de la noticia precipita los hechos pues Dunn Clyde es asesinado aunque poco antes haya podido dar alguna indicación de dónde está la cartera. Ésta se encuentra en la mina abandonada y allí se desplazan Marion y Rivers; éste ya sabe quien es el culpable, y ello se confirma al aparecer Brod amenazándoles con un arma. Brod llegó primero al coche de Murchinson y encontró la cartera y la escondió de forma precipitada, dejó el mechero de Rivers para incriminarle, acordó con Dunn que volviese y escondiese mejor la cartera y luego chantajeó a los presuntos herederos. Al ver que podía ser descubierto si Lowe recuperaba la memoria le mató; y al ver que Dunn podía hablar más de la cuenta, también le mató, Un forcejeo con Rivers acaba con Brod despeñado al fondo de la mina y con Rivers y Marion, triunfantes, declarándose su amor.
Una nueva entrega del talento narrativo de Debry; con un excelente protagonista, ese Rivers desencantado de la vida, y la presencia de Marion, bella secretaria pero alejada del arquetipo más simplista pues, aunque sensual, es esquiva y además quiere ser periodista en primera línea. El autor construye una novela impecable, intensa y magníficamente resuelta donde sabe combinar elementos de trama policíaco-detectvesca con elementos más negros como es el gusto por protagonistas cínicos, el uso vibrante de la primera persona, la irrupción de turbadores elementos eróticos o el retrato de la corrupta clase alta. Brillante y plenamente chandleriano es el estilo, con el gusto por la frase breve, intensa y cortante que permite que la acción avance de forma sólida y convincente. En definitiva, una excelente novela que sabe beber de las fuentes americanas para crear un artefacto de gran intensidad, complejidad y efectividad narrativa.



domingo, 25 de abril de 2010

El bravucón de Hollywood

Debry, Peter, El bravucón de Hollywood, Hazañas bélicas, nº 100, Ediciones Toray, 1954, portada de Longarón
Novela bélica ambientada en la Segunda guerra mundial que evoluciona hacia el género de espionaje, se tinta de aspectos propios de la novela negra y acaba como una novela rosa.
Carrol Flint es un famoso actor de Hollywood especializado en cine bélico. El inicio de la Segunda guerra mundial provoca que su director, Frank Talbot, le aconseje que se incorpore a filas, a imitación de lo que han hecho Clak Gable o Robert Taylor; él, cínico, decide hablar con su doble, Jim Cramer a quien le propone, tras ofrecerle una importante cantidad de dinero, que le suplante en la guerra. Así lo acuerdan y mientras Flint se refugia en su retirado chalet en compañía de su criado chino Li-Yung, Cramer se alista y emprende una fulgurante carrera militar. Alistado como soldado raso y rechazando todas las prebendas que se le ofrecen por su condición de actor famoso, es instruido como miembro de los CF, los Corsarios anfibios, un grupo de operaciones especiales que tiene como objetivo reconquistar las islas del Pacífico. Isla a isla, ante la muerte y el enemigo, el presunto Flint se convierte en una referencia para sus compañeros y, poco a poco, va escalando posiciones en el escalafón militar; cabo, sargento... Arisco con los periodistas, queda fascinado por la bella Lilian Harwood quien, a su vez, queda prendada de su nobleza y humildad; él, no obstante, se resiste al amor con la creencia de que ella le ama porque le cree Fint. Mientras, el criado de Flint es secuestrado y obligado a acompañar a unos gangsters hasta la casa de su amo; así lo hace y es brutalmente asesinado mientras Fint recibe una propuesta tentadora; aprovechando que ahora su alter ego conoce secretos militares, su misión será suplantarlo y enviar la información a un grupo de espías que actúan bajo el nombre en clave Tokio. La recompensa es la vida y millones de dólares. Fint acepta ser un traidor.
Lilian Harwood convence a Cramer de ir a visitar un yate donde se encontrará un amgo; éste no es otro que el director Talbot, quien, de forma sorprendente, secuestra a Cramer y a Lilian y permite la suplantación de Flint pues Talbot es uno de los miembros de Tokio cuya cabeza rectora es en realidad la vampiresa cinematográfica Hermion Grayers. Flint se presenta como un cínico ambicioso aunque en realidad lo que él pretende es desenmascarar a Tokio; así, actuando como un espía doble consigue notificar al almirantazgo americano la existencia de esta red y la necesidad de engañarlos para desvelar a los traidores infiltrados. Cuando se emprende una decisiva campaña, Flint pasa a Tokio la falsa información y consigue así engañar a la armada japonesa y reconquistar un importante archipiélago. Descubierto, se salva de ser asesinado por la intervención de los servicios secretos aunque sale gravemente herido; consigue así la libertad de Lilian Harwood y Cramer con quien sella un pacto de amistad fraternal. Flint se recupera y ya como Flint decide seguir la guerra; Cramer renuncia a todo lo conseguido y se vuelve a alistar como soldado raso. Pasan lo años y, a las puertas de la bomba de Hiroshima, Flint, un reconocido teniente, consigue recuperar una isla determinante en el mapa geoestratégico de esa fase de la guerra; cuando parece que va a morir, la llegada de una división americana le salva y allí se reencuentra con Cramer, casi un hermano ya, a quien riñe por no haber querido alimentar el amor que sentía por Lilian y por su tozudez en creer que ella le amaba por ser un actor famoso. Al acabar la guerra Flint se presenta ante Lilian y haciéndose pasar por Cramer, le declara su amor; ella cae rendida pero cuando descubre que es Flint le echa de casa; lo que no podía sospechar es que el actor había contratado a unos cámaras para que filmasen la escena. Cuando Cramer, que está viviendo en el pequeño pueblo de su padres, ve la película que le lleva Flint, lo deja todo para ir a buscar a su amada y declararle su amor.
La narración se inscribe plenamente dentro de lo que sería el género bélico, con sus escenas acción, sus desembarcos y sus defensas heroicas pero si la traemos a este blog es para mostrar cómo lo negro se expande por la narrativa de Debry con una intensidad que va más allá de la simple clasificación de géneros. Aquí lo negro se advierte en el retrato de personajes, en la presencia de gangsters, en ese gusto por el juego de identidades, en el estilo, en la presencia de mujeres perversas... La novela está excelentemente construida pues mantiene la tensión narrativa de principio a fin, sabe jugar con la complejidad de los personajes -algo no muy habitual en la novela popular-, tiene un estilo certero con diálogos de gran precisón -Flint, tras ser besado pr la bella y pérfida vampiresa, “Entre la ventosa de un pulpo y tu boca, Hermion, no debe haber mucha diferencia2 (p.93)-, se permite divagaciones sobre los límites entre los real y lo fingido a partir de la condición de actor de Flint y consigue hacer razonablemente creíble una historia de suplantaciones, un subgénero de la narrativa de aventuras que aquí es retomado con nueva fuerza.


domingo, 28 de marzo de 2010

El pulpo humano

Debry, Peter, El pulpo humano, Servicio secreto, nº 32, Bruguera, Barcelona, 1951, portada (presumiblemente) de Provensal, ilustraciones interiores de Macabich
Arrolladora novela negra donde cuatro delincuentes de distinta calaña se agrupan para iniciar una espiral de crimen y violencia que les va a llevar a la autodestrucción. De San Francisco a Dijon y de allí a Suiza, la cosmopolita y trepidante narración se sustenta en sólidos y ambiguos personajes
En San Francisco, a inicios de 1939, se desarrollan cuatro hechos trágicos. Burt Forbes es un gigoló que, con su encanto, llena de clientes el casino de Malcolm Blending; cuando se enamora de Jessica Blending, la hermana pequeña del empreario, éste le prohíbe la relación. En un arrebato pasional Forbes le mata. Es detenido.
Ronald Winters es un célebre actor que, ya maduro, va a ser destituido de su papel principal en la compañía teatral donde trabaja por Herbert, un actor peor, pero mucho más joven. Cuando se levanta el telón y ambos tiene que representar un forcejeo, Winters, cegado por la ira, le estrangula en escena. Es detenido.
Kirk Sanders es un agente del FBI que va a vistar a su compañero que ha descubierto una turbia actuación suya: cuando Sanders detuvo a una banda de falsificadores, modificó las pruebas para dejar escapar a una muchacha, de quien se enamoró y con quien se casó. Cuando iba a ser detenida por el agente del FBI que ha desenmascarado a Sanders, ella se suicidó. Sin poderlo evitar Kirk Sanders le mata. Es detenido.
Dave Cohen es un peligroso delincuente que vive rodeado de lujos con un servil criado chino; recibe la vista de su abogado y al descubrir que le quiere traicionar delatando su participación en un atraco, le asesina. Poco después asesina también a su criado para que todo quede como un ajuste de cuentas entre ellos y más tarde es interrogado por su implicación en el atraco. Sin resistencia, es detenido.
Los cuatro delincuentes coinciden en Alcatraz, en la misma celda, y desde el primer día se erige en cabecilla de un nuevo grupo, un genuino pulpo humano donde él será la cabeza y los otros, los tentáculos cuyo primer objetivo es claro, escapar. Cohen, comprando a algunos guardas y con la colaboración de su fiel enamorada, Meg Terry, consigue que la huida sea un éxito, eso sí, asesinando con sus propias manos a dos carceleros. Una vez en tierra firme, inician una huida que les lleva a Canadá, más tarde a Le Havre y luego a Dijon. En la ciudad francesa, convulsionada por el inicio de la segunda guerra mundial y el miedo a la llegada de los nazis, planean un gran golpe. Tras seducir Forbes a Marthe Epinal, la hija del magnate de la ciudad, descubren que tiene todas sus riquezas dispuestas en un furgón presto a partir cuando suenen las campanas que anuncian el riesgo inminente de una ocupación. Cohen que considera a Forbes y a Winters como una rémora por sus escrúpulos ante el crimen, decide llevar a cabo el asalto abandonando a ambos. Aunque eso sí, Forbes lleva a cabo una última acción sin saber que Cohen les quiere traicionar; consigue asaltar el campanario y hacer que suene el toque de alerta.
Cuando esto ocurre, el furgón, seguido de la familia Epinal en pleno, empieza la huida a Suiza y a medio camino reciben la vista de dos policías motoristas que se ofrecen a escoltarlos,;ellos son Sanders y Cohen disfrazados que, poco después, neutralizan a los ocupantes de los automóviles, roban el furgón que conducirá Terry al tiempo que Cohen asesina a todos los testigos quedando Marthe milagrosamente viva. El furgón llega a Suiza pero cae al lago Leman y tras el accidente Cohen queda gravemente herido; llevado ante el doctor Dugi, éste dictamina que ha quedado paralítico. Al tiempo que esto ocurre Forbes y Winters, que ya han descubierto la traición, deciden emprender la búsqueda de los antiguos compañeros. No son los únicos: a Europa llega un agente del FBI, Jack Sullivan, quien recibe la ayuda una nueva agente del cuerpo, Jessica Blending, la antigua novia de Forbes. Buscan a los delincuentes y en su empeño descubren su pista al tiempo que también tienen noticia que en el furgón robado se transportaban importantes documentos del servicio secreto francés.
Mientras, en Suiza, el doctor Dugi descubre la condición de criminales de los recién llegados que se han instalado en un parador cerca del lago y se ofrece a colaborar con ellos en la recuperación del furgón a cambio de una importante cantidad que le permita crear su sueño: un falansterio donde reine la paz y la concordia. La acción se precipita con la llegada de Winters y Forbes que, disfrazados, consiguen acercarse a los delincuentes, el descubrimiento de Sullivan y Jessica de los prófugos, el asesinato de Forbes a manos de ésta, el cambio de Dugi, que viendo la calaña de los criminales decide contar a Sullivan todo lo sucedido y la llegada de la policía suiza.... que resulta no ser la policía suiza sino un grupo de agentes del servicio secreto nazi que quiere apropiarse de los documentos. Nazis y delincuentes consiguen recuperar el contenido pero Cohen mata a los alemanes, más tarde mata a Sanders para no repartir el botín pero Sullivan les persigue: Terry muere accidentalmente y consigue finalmente detener a Cohen. Éste es llevado a Estados unidos para ser ejecutado en la silla eléctrica, también es extraditado Winters, que por no tener crímenes de sangre será condenado a cadena perpetua dirigiendo el grupo escénico de Sing-sing mientras la recompensa la recibe Dugi. Deseoso de llevar a cabo su proyecto político se embarca hacia América, pero muere al ser su barco hundido por submarinos alemanes. Sullivan, finalmente, se casa con la bella Jessica Blending.
La novela es trepidante de principio a fin y el control que tiene Debry de la narración es admirable pues a pesar de la diversidad de personajes y de subtramas que se van generando, la narración avanza fluida y clara. Los personajes, arrastrados en esa vorágines criminal, ofrecen un notable interés por su variedad de caracteres y por su ambigüedad; más allá de Cohen, el asesino, y de Sulivan, el agente del FBI, todos los otros son caracteres complejos, delincuentes que no quieren serlo, criminales con remordimientos que no pueden controlar el devenir de los acontecimientos. Interesante es el malvado Cohen, perverso hasta la médula y reducido a una silla de ruedas, o Sullivan, cínico, desconfiado de la mujeres -acumula cuatro divorcios, pero fascinado por las mujeres sensuales que visten de negro.
Como curiosidad metaliteraria, subrayar que en la lujosa biblioteca de Cohen, destaca su colección de libros e aventura ”Julio Verne, Salgari, Sabatini, Stevenson y todos los creadores de aventuras de épocas pasadas. ¿No tienes bastantes con las que vives? (p.16).” Sin duda estos eran los libros de cabecera de Debrigode cuando escribía como Visconti novelas de aventuras. Como curiosidad biográfica subrayar que el doctor suizo se llama Dugi, como el abuelo materno del autor.

martes, 5 de enero de 2010

El caso del amable pistolero


Peterson Vic, El caso del amable pistolero, Colección Detective nº 22, Bruguera, 1953, Portada de Provensal, Ilustraciones interiores de Antonio Parras, Versión castellana de José Herrera
Buena novela negra protagonizada por un peligroso delincuente que, seductor y amable, viaja por medio mundo a la búsqueda de un comprometedor documento. Un par se sorpresas finales le dan la vuelta a la narración sorprendiendo al lector.
Tony Orlando, nombre falso del mafioso Charles Renzio, está instalado en un hotel de lujo en Coral Gables, Miami. Viene de Tampa, donde en una refriega con la policía ha asesinado a dos federales y ha visto morir a Overlook, un hampón que le servía de contacto con la misteriosa jefa -Heroína es su alias- de una banda dedicada al tráfico de drogas. Del bolsillo del mafioso agonizante extrajeron Orlando y su socio Errol Norton una carta donde se desvelaba la identidad de Heroína pero Norton ha desaparecido camino de París con el documento. Orlando es convocado por Heroína y allí Orlando asesina a un delincuente que se preparaba a matarle; para tener una coartada perfecta seduce a una chica del hotel a la que narcotiza y altera su reloj mientras arregla las cuentas con su asesino. Recibe la visita de la policía, deseosa de detener al asesino de dos compañeros y viéndose acorralado por la autoridad y por el hampa., decide ir en busca de Norton para recuperar el documento, que puede convertirse en su salvoconducto para vivir. De Miami a La Habana y de allí a París, Orlando se da cuenta de que es vigilado por la banda de Heroína; en la ciudad francesa encuentra a Norton quien le había explicado cómo en caso de encontrarse en una situación de riesgo enviaría la carta a una chica de Tánger a la que conocía muy bien; poco después Norton es degollado en el hotel de París donde estaba Orlando instalado y éste decide, vía Madrid, ir hasta Tánger a la busca de esa amiga. La encuentra como la sensual cantante de Chez Susy y descubre que Susy es en realidad la hija de Norton y consigue recuperar la carta. Cuando parece que el desenlace va a desembocar en una sangrienta refriega, Orlando y Susy vuelven a Estados Unidos; allí se descubre que Orlando, en realidad, no es Charles Renzio, como hemos creído -personajes y lectores- a lo largo de toda la novela, sino un viajante de comercio que le recogió agonizante tras la refriega de Tampa y que escuchó sus últimas palabras. Alimentado por la codicia, decidió suplantar su personalidad y como era un excelente tirador pudo sobrevivir al intento de asesinato de Miami; ahora, enamorado de Suzy, ha decidido entregar a la policía el documento que desvela la identidad de la jefa de los narcotraficante y empezar una nueva vida de hombre felizmente casado.
La novela destaca por su intenso aire cosmopolita donde la ociosa vida de Miami da paso a una hermosa primavera en París y más tarde a la descripción de la bulliciosa Tánger; el personaje Orlando, el “amable pistolero” , mientas le creemos un mafioso puro y duro tiene una notable fuerza por su condición de asesino y de individuo extraordinariamente hábil; cuando sabemos que es un simple viajante de comercio quizás pierde fascinación aunque nos sigue sorprendiendo su habilidad para sobrevivir. Camino de Tánger, Orlando lee un par de “novelas que había adquirido en el quiosco apenas estuvo en posesión del pasaje. Examinó las dos portadas y los títulos, indeciso. Le atraía más ”El Forajido” que “Fuego en el rancho”. Pero en ésta la portada era suculenta. Una pelirroja medio vestida, debatiéndose entre los brazos de un velludo y barbudo rufián del oeste” (p.65); un personaje de novela popular leyendo una novela del oeste no deja de ser un sugerente ejercicio metaliterario.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Una lápida de marmol rosa

Briggs, Arnold, Una lápida de mármol rosa, Colección Detective nº 21, Bruguera, 1953, Portada de Provensal, Ilustraciones interiores de Juan Antonio Parras, Traducción directa del inglés de Antonio López (título original, A pink memorial stone)
Excelente novela negra con detective salido de la prisión que, siendo inocente, se ve arrastrado a enfrentarse con el crimen de más baja estofa pero que también se encara con la corrupción y falsedad de las clases pudientes.
Archer Brumel provoca una reyerta en un bar de Nueva York en Nochevieja. Él es un detective que acaba de salir de la prisión donde estaba cumpliendo una pena por homicidio; mató involuntariamente y en defensa propia a su socio cuando descubrió que éste escondía bajo su negocio un red de tráfico de drogas. En el “Trocadero” encuentra a un viejo amigo, Adrian Wilcox, acompañado de la bella Silvia Marcy; Brumel le reprocha que deje a su esposa -una antigua prometida suya- en noche tan señalada y eso provoca el rifirrafe. Todo se resuelve cuando Wilcox explica que Silvia es una amiga de la familia y que él está felizmente casado.
Al día siguiente Archer recibe la visita de Silvia quien le informa que Wilcox se ha suicidado y de cómo sospecha de que todo ello se trata de una trama asesina urdida por los Marcy, que, al no poder declararla loca, quieren matarla y han envenenado a Wilcox para que no desvele un secreto que podría hundir su fortuna y su reputación. Ésta no la única vista que recibe Archer; poco después es acosado por dos rufianes, Minelli y Marloy, antiguos compinches de su socio muerto, quienes le quieren obligar a que desvele dónde guardó el fallecido un alijo de marihuana. La trama se complica aún más cuando Silvia desvela a Archer que ella tiene una enfermedad cardiaca congénita que la matará en breve pero que tiene guardado el secreto de los Marcy en la consulta del médico que lleva su caso, el doctor Elliot
Archer es secuestrado y torturado por los rufianes -aunque consigue escapar-, Silvia muere en extrañas circunstancias y el detective recibe su legado, una lápida de mármol rosa donde se desvela que los Marcy han hecho su fortuna a partir de una gran estafa. La visita a los ricos Marcy parece demostrar la corrupción de esta rica familia pero finalmente se desvela que en realidad Silvia estaba trastocada, Wilcox se suicidó inducido por ésta y ella murió a causa de su enfermedad. Minelli y Marlow son detenidos, Archer confiesa a la policía el paradero del alijo demostrando así que en ningún momento tuvo que ver con los tratos de su socio. Finalmente Archer recibe una invitación para formar parte de la policía al tiempo que inicia una relación con la viuda de su amigo Wilcox, Ann, a la que siempre había amado.
Intensa novela negra con buenos personajes que se enfrentan movidos por circunstancias extrañas. Archer es un excelente protagonista y en su condición de héroe caído que necesita una redención lleva con solidez el peso de la narración. Los secundarios, especialmente Silvia, son altamente interesantes y destaca el relato por la brillantez con que el autor describe los diversos ambientes sociales. La novela tiene un desenlace algo decepcionante y precipitado pero tiene pasajes de notable intensidad estilística -“Pero hay noches en que hasta el menos imaginativo se encuentra de pronto hueco por dentro, solo y como un náufrago a punto de sumergirse sin salvación” (p.5)-, nombres de personajes con una notable carga semántica -de Archer Brumel a Orson Minelli- y algunas frases memorables: “Hemos nacido para equivocarnos y tratar de corregirnos” (p.94)

sábado, 7 de noviembre de 2009

El caso del premio de belleza

Peterson Vic, El caso del premio de belleza, Colección Detective nº 8, Bruguera, 1952, Portada de Provensal, Ilustraciones interiores de Macabich, Versión castellana de José María López Sans
En la Nueva York de los años cincuenta, la muerte de un importante hombre de negocios desencadena una investigación múltiple que desvela los secretos de la gran ciudad en una novela alambicada y confusa pero repleta de interesantes aciertos.
El periodista Conrad Regan investiga la muerte del influyente Walter Ludington y la detención de su asesino, el mafioso Bert Gentilini. Ello le lleva a conocer -y a enamorarse perdidamente- de Eva Duncan, hermosa mujer ganadora de un premio de belleza que un día antes de la muerte de Ludington había bailado con él y un día antes de su detención había pasado la velada con Gentilini.
Ludington era el testaferro del poderoso magnate Teo Schiffers, cuya esposa, Myrtha Westland, había contratado a Gentilini para que vigilase las gestiones que llevaba a cabo el hombre de confianza de su marido antes de empezar los trámites del divorcio. Regan descubre una compleja trama económica tras el crimen y ello lo hace en compañía de dos detectives que casualmente encuentra, Red Wolfsing -antiguo camarada en la guerra- y Dick Tackey. La sorpresa se acrecienta cuando, en una situación difícil tras ser secuestrado por la banda de Gentilini, Regan es liberado por la intervención violenta de Eva Duncan, quien le expone que es una detective privada que tiene una agencia en compañía de otra mujer, -Cristina Rochester- y que está también investigando el crimen.
El avance de la investigación se desarrolla por confusos meandros descubriéndose que tras el crimen, que no podía haber cometido Gentilini, había unos millonarios intereses generados por la compra de unos terrenos en Colombia que encubrían un tráfico de armas destinado a desestabilizar el país. Igualmente se descubre que Schiffers tenía una amante que no era otra que Diana Ludinngton, la hija de su testaferro. Tras un lance amoroso con el detective Tackey ésta aparece asesinada creyendo el detective que él es el culpable.
Eva Duncan trabaja con la policía mientras Wolfsing se esmera en descubrir la inocencia de su amigo y Regan se emborracha en los bares, pues no se siente correspondido por Eva. Poco puede suponer el lector que, en una última vuelta de tuerca, se desvele que el asesino de Ludington padre e hija no sea otro que Regan que, contratado por Teo Schiffer, quería evitar el chantaje de los Ludington quienes le amenazaban de desvelar su origen negro. Regan se entrega y es condenado a muerte, igual como le ocurre al poderoso Schiffer.
La novela es bastante confusa pues el autor teje una compleja telaraña de personajes que se embrolla a medida que avanza la acción; no sabemos quién lleva el peso de la investigación, si Duncan, Regan, la policía o el dúo compuesto por Wolfsing y Tackey. La sorpresa final supone una pirueta narrativa de alta complejidad lo que sin duda provoca esa sensación de confusión y extravío que ha acompañado al lector a lo largo de la novela. No obstante ello, el relato tiene sus puntos de interés como el hecho de que esté sólo constituido por acción, acción y acción; apenas hay descripción o retrato de personajes. Sólo pasan cosas en un frenesí que en algunos momentos es absolutamente descontrolado. Por otro lado el personaje femenino de Eva Duncan -atractiva, invencible en los combates físicos, tenaz e intelectualmente brillante- y la idea de una agencia de detectives formada por mujeres le confiere al relato una incuestionable originalidad aunque no es menos cierto que todo ello va salpicado de comentarios machistas de los personajes masculinos que abogan por la vuelta de la mujer a sus labores domésticas.
El final triste, donde Myrtha ve cómo su marido., al que en e fondo amaba, muere y Eva asume que ha condenado a la silla eléctrica al único hombre que realmente se había enamorado de ella, también es interesante por su singularidad dentro del panorama habitual de finales felices. Parece claro que el autor se ha sumergido en los modelos novelescos norteamericanos por trama, personajes, ambientación, ritmo y estilo aunque el resultado no sea plenamente satisfactorio.

sábado, 24 de octubre de 2009

El caso del viudo alegre

Peterson Vic, El caso del viudo alegre, Colección Detective nº 5, Bruguera, 1952, Portada de Bosch Penalva, Ilustraciones interiores de Macabich, Versión castellana de Pedro Rodríguez Salas
Novela negra pura y dura con detectives privados que saben encajar los golpes -o deben aprender a ello-, ricos corruptos, mujeres hermosas y traicioneras frente a chicas hermosas y nobles urdiendo una trama compleja pero bien resuelta con un sorprendente final. Una novela de madurez plenamente integrada dentro del género negro donde el autor se permite burlarse un poco del género al crear un protagonista que quiere imitar los gestos, forma de vestir y forma de hablar de los personajes ya clásicos del género.
En San Francisco, en abril de 1950, Carl Baxter es un apuesto escritor que trabaja como asesor histórico de los Estudios Dickson. Ha alquilado una oficina en un edificio y un día recibe la vista de un vecino que, semi inconsciente, entra en su despacho y se desmaya. Se trata de Bruce Flanagan, detective privado, que acaba de ser asaltado por una mujer traicionera y que le ofrece a Baxter el puesto de colaborador. El escritor acepta y decide imitar a los protagonistas de novelas y libros que ha leído.
Flanagan investigaba el entorno de Clifford Brandon, un millonario que recientemente había enviudado y llevaba la vida alegre que subraya el título; su secretaria, Hazle Reding, fue quien le asaltó. Baxter, pocos días después, recibe la visita de una mujer misteriosa que no es otra que Dafne Brandon, la esposa fallecida. Pasmado ante el descubrimiento descubre en un armario del despacho el cuerpo sin vida de Flanagan, asesinado.
La policía irrumpe en el caso y le piden a Baxter que se retire, cosa que él no hace pues necesita muchas explicaciones. Visita a Brandon y después sigue a su secretaria, Hazel Reding, hermosa y fascinante, de quien queda enamorado. Posteriormente vuelve a encontrarse con Dafne que le confiesa que el presunto accidente que acabó con su vida fue un asesinato perpetrado por su esposo; ella quiere ahora acorralarlo para que vuelva con ella, tal es el volumen de su amor; preguntada sobre cómo es posible que haya un cadáver sepultado con su nombre ella explica que se encontró el cuerpo sin vida, desfigurado y flotante de una muchacha a la que vistió con sus prendas y joyas.
La novela recoge la investigación de Baxter y cómo advierte que Brandon tenía oscuros intereses en Costa Rica, cómo Flanagan los iba a desvelar y cómo esa podría ser una de las causas del asesinato. Baxter, que cree que la bella Hazle le ha engañado, sigue esta línea de investigación y acorrala al multimillonario ante su esposa viva pero al final la novela da un giro sorprendente y muy bien trabado pues se desvela que Dafne era una pérfida mujer que había seducido a unos de los secuaces de su marido, que ambos habían secuestrado y asesinado a la muchacha para llevar a cabo la sustitución y que habían asesinado a Flanagan pues éste había descubierto su jugada. Al final Baxter se casa con Hazel quien le demuestra su sincero amor, al tiempo que decide seguir trabajando como investigador privado.La novela destaca por su aire clasicista que muestran como Debry había leído a Hammet y a Chandler y había visto muchas películas de cine negro: despacho de un detective en un edificio de oficinas, cristal esmerilado, llegada de mujeres hermosas, visitas a las lujosas mansiones de los poderosos, trama con final sorprendente, fascinación erótica por la femme fatale y por el hombre duro y perdedor. La novela se sostiene con pulso firme de principio a fin, con buenos personajes y con esa voluntad del protagonista de “imitar” a los héroes de ficción; como todas las novelas de la colección Detective, inventa la figura del traductor para dar verosimilitud a la identidad real del autor, Vic Peterson.

domingo, 26 de julio de 2009

La mujer con dos sombras

Briggs, Arnold, La mujer con dos sombras, Detective, nº 33, Bruguera, Barcelona, 1953, traducción de Guillermo Delgado
Inicial versión de la novela Sombras mortales, una obra de 1965 ya reseñada en este blog. En esta primera versión la narración es algo más prolija y rica en personajes secundarios; de esta versión a la del año 1965 hay un proceso bastante complejo de reelaboración. Se suprimen fragmentos y personajes y se reelaboran textos y diálogos, no sabemos si para modernizar los contenidos y el estilo o para despistar a aquéllos que podrían reconocer la inicial versión de la novela.
Aparece una de las primeras referencias explícitas a Simenon i Maigret, “no ignoraba que le apodaban “Maigret” por su cachazuda corpulencia y su constante afán por vigilar las estufas” que nos habla de la evidente francolfilia del autor y de cómo Simenos, en 1953, empezaba ya a ser un autor popular en nuestro país.
Como en muchos de los títulos de la colección Detective, la referencia al traductor se lleva a cabo para reforzar la credibilidad de la existencia del autor foráneo que firma la obra.

sábado, 4 de julio de 2009

Creador de inspectores

Briggs, Peter, Creador de inspectores, Interpol, nº 11, Dólar, Madrid, 1955, portada de Zarza, ilustraciones interiores de Luis Bermejo
Brillante novela de ambientación parisina que se sitúa en los turbios años inmediatamente posteriores a la liberación y que desarrolla una trama donde la dignidad y la codicia se enfrentan en tenso combate.
El joven inspector de la Interpol Henry Leblanc, veterano de la Resistencia, va a visitar a Marcel Vial, compañero suyo en la lucha contra los nazis. Estamos en París, en 1946. Vial, un bon vivant, le recibe sin sospechar que el inspector le visita en misión oficial para preguntarle de dónde ha sacado un billete de cinco libras esterlinas con el que pagó una consumición la noche anterior. El billete, fichado por la policía, ha desencadenado la investigación y Vial, armado, quiere huir; un forcejeo con Leblanc provoca un disparo accidental que acaba con la vida de Vial.
Leblanc convoca a tres policías parisinos - los veteranos Preval y Fabry y el joven, impulsivo y también ex-resistente Roger Brussac- para ponerlos a sus órdenes en una investigación que sigue la pista de 50.000 libras esterlinas que el gobierno inglés dio a un grupo de la Resistencia y que misteriosamente desaparecieron; la numeración de los billetes ha permitido, tres años después, reencontrar la pista de esa fortuna perdida. Brussac acepta a regañadientes la autoridad de Leblanc y se desplaza al local Zinga-Zinguette donde la bella existencialista Josy André -amiga de Vial- canta y fascina. Brissac la corteja y ella se va en su coche; mientras suena el petardeo del tubo de escape, un hombre que pasaba por allí cae como borracho; Brissac cree que es un simple beodo cuando en realidad es Gerard Gusdorf, compañero de Vial, asesinado por dos disparos cuando iba a hablar con Josy.
Al día siguiente, Leblanc visita a Brissac para destituirlo; antes conoce a su bella y femenina hermana, Anik Brissac, que le fascina, pero ello no le impide destituir a Brissac y ante su enfado y rebeldía, darle un par de puñetazos y noquearlo. Leblanc, siguiendo la investigación , se hace pasar por detective , “un representante de la fauna popularizada por las novelas de la “Serie Negra” (p.44) para acercarse a Josy André y descubrir que Vial Gustoff y un tercer hombre, Max Borel, fueron los ladrones de las libras esterlinas y que tras ellos -y la fortuna- van otros ex-resistentes -Pascal Boldoni, corso, Robert Delorne, Marsan-, genuinos delincuentes que entraron en la lucha contra los nazis desde el otro lado de la ley.
El inspector Preval sigue a Josy André que, sin saber nada del robo, por su relación con Vial policías y gangsters creen que sabe donde está el dinero. No es cierto pero ello no impide que la salida del Z-Z sea secuestrada por los delincuentes tras un tiroteo del que Preval sale malherido. Salvado gracias una transfusión de Brissac, éste es reincorporado al caso mientras el tercer hombre, Max Borel, es perseguido por los delincuentes; se descubre que él fue quien mató a Gustoff para que no confesase su crimen a Josy André pero fruto de la persecución su coche sufre un aparatos accidente y muere.
Brissac indaga y consigue llegar hasta la guarida de los secuestradores donde es descubierto y apresado; cuando la situación parece irresoluble para éste y Josy, Leblanc, que ha consultado los archivos de la Resistencia, localiza la guarida de los cacos, llega a tiempo y tras un violento tiroteo donde Brissac interviene con gallardía, los malhechores mueren. El dinero finalmente aparece escondido en el motor del coche de Borel y, como colofón, Leblanc -un auténtico creador de inspectores-y Anik Brissac se prometen mientras se apunta el amor inevitable entre Roger Brisssac y Josy André.La novela se muestra soberbia en su planteamiento, desarrollo y desenlace; el dominio de la geografía urbana de París, el retrato del ambiguo mundo de los resistentes donde se mezclan policías y delincuentes, honor y codicia, el muy intenso y equilibrado ritmo de la narración confieren a la novela una especial brillantez. Destaca el retrato del mundo existencialista de las caves, “locales frecuentads por existencialistas como clientela fija y por turistas situados entre el Boulevard de Saint Germain y el Sena, entre los Quai Conti y D’Orsay” (p.20); los personajes de orden -policías- se burlan de los devaneos existencialistas -“personalmente ignoro todavía si el existencialismo es una filosofía o un pretexto para no ir a la peluquería” (p.46)- pero se percibe una real fascinación por ese mundo subterráneo de cantantes, mujeres ambiguas y reflexión amarga sobre la vida.

sábado, 27 de junio de 2009

Las damas matan riendo

Las damas matan riendo, Servicio secreto, nº 387, Bruguera, Barcelona, 1958, portada de Antonio Bernal, ilustraciones interiores de Gómez Esteban
Novela negra en estado puro en que un investigador privado, Fox Derek, es convocado en una urbanización en proyecto por el empresario Ogden Carson que le encarga que siga a su mujer. Aunque Carson es algo raro -viste una canadiense y botas-, Derek acepta el encargo. Sigue a la mujer hasta que descubre que es ..su exmujer, Gerta Heilan. Cuando se encuentran cara a cara, Gerta es asesinada de un flechazo en la espalda y todas las sospechas recaen en él. Fox recibe poco después la visita del vivo retrato de Gerta, una hermana gemela, Hedda, que él desconocía, que le quiere asesinar pues le cree culpable pero al final ella empieza a confiar en él. Las cosas se complican cuando se presenta Ogden Carson quien dice no conocer a Fox, cosa cierta pues el real Carson nada tiene que ver con el impostor que, descubrimos, engañó a Derek.
Derek busca al falso Carson, intuye que debe de ser un actor y lo encuentra....pero asesinado. Recibe la visita de un matón a sueldo de la familia Carson, el bruto Walt; se encara, se encuentran de nuevo con él y también aparece asesinado. Derek descubre el diario de Gerta donde ella confiesa haber cometido un crimen, se enamora de la hermana, salva al real Carson de un intento de suicidio... Al final se descubre que todo ha sido orquestado por Hedda, que ha asesinado a su hermana porque ésta le hacía chantaje pues el diario no era de Gerta sino de Hedda, asesina feroz que no duda en matar a quien se le pone por delante. Cuando Hedda, cruel, quiere matar a Fox Derek -con arco y flechas-, él es herido pero consigue que ella caiga por un barranco, se mate y poco después se demuestre su inocenciaLa novela tiene un argumento notablemente bien montado, sin el embrollo y la precipitación que a veces se dan en este tipo de novelas. Fox Derek es un buen personaje “un hombre corriente, de mediana estatura, cabello castaño y rostro inexpresivo. Fox Derek cuidaba mucho de conservar su aspecto, vistiendo traje de franela gris y conduciendo coche gris. Pero tanto el hombre como el coche eran capaces de mayor velocidad y resistencia que su aspecto permitía suponer” (p.6), un detective de poca manta pero honesto y noble, que se enamora incautamente de la hermana gemela de su exmujer y que es engañado como un pardillo: ”Cuando se oyeron la sirenas zumbando acercándose, Fox Derek había fumado muchos cigarrillos en la obscuridad (sic). Su hombro le dolía mucho, pero cicatrizaría. Lo que tardaría en cicatrizar era su alma (p. 121). Quizás el único elemento un poco estrambótico es el crimen con arco y flechas pero el conjunto es realista, preciso y creíble, escrito con buen estilo “Entró en el sendero que conducía a la casa Carson. Una lechuza iluminada por los focos, elevó su lento vuelo fantasmal. En la alineación que señalaba una futura calle, pasaron varias liebres. De vez en cuando, la masa de una excavadora o un tractor aparecía como un panteón ultramoderno "(p.116)

domingo, 21 de junio de 2009

Calavera de plata

Calavera de plata, Servicio secreto, nº 93, Bruguera, Barcelona, 1952, portada de Provensal, ilustraciones interiores de Ángel Pardo
Sugerente novela policíaca en la que dos amigos de la infancia se reencuentran como adultos situados en bandos contrarios; un crimen, una investigación y el amor de una mujer van a convertirse en el territorio de ese conflictivo reencuentro.
Freddy Wilson y Burt Talbot son dos adolescentes enamorados de la bella y algo engreída niña Arline Wanders, la hija de un importante banquero de Mobile, Alabama. Son amigos y muy distintos, el primero es algo simple y de aspecto bruto, el segundo es hábil y seductor. Aunque amigos, con frecuencia se pelean. El tiempo pasa y les separa y Talbolt se convierte en un turbio detective privado y Wilson consigue llegar a ser agente del FBI que advierte al primero de que su labor está bajo sospecha y vigilancia..
Un día Talbot recibe una llamada de Mobile, de la mansión de los Wanders; tras años de no pisar su ciudad, vuelve a ella y es recibido por Ralph Wanders, su socio el capitán Jornbolm, Arline y su amiga Geny Low; el motivo es dramático pues en las habitaciones superiores se encuentra el cuerpo sin vida del prometido de Arline y socio de Wanders, Arthur Ringers. A su lado aparece una pequeña estatuilla de una calavera de plata. Parece haberse suicidado pero Talbot descubre que en realidad fue asesinado, posibilidad extraña pues la mansión Wanders aparenta ser una auténtica fortaleza.
Talbot propone que se llame al FBI y se pida la intervención de Wilson, quien, años después, continúa enamorado locamente de Arline. Talbot modifica las pruebas para que el suicidio sea creíble y la llegada de Wilson, que es engañado, se enmascara bajo la orden de continuar una investigación iniciada en Mobile por el FBI siguiendo los pasos de un contrabandista, Jeremiah Bulks. Burks, que se enfrenta a Wilson y sale malparado, recibe la visita de la bellísima mulata Deborah Miller quien le asesina para que no pueda explicar nada pues ella es la amante del jefe de una importante organización de traficantes de joyas que extiende sus ramificaciones hasta la familia Wanders. Talbot observa el asesinato y chantajea a la Miller exigiéndole que entregue a su jefe.
Poco después el capitán Jornbolm es asesinado en la mansión Wanders con idéntica estatuilla de calavera de plata a su lado y ante la inminencia de que se descubra la trama de corrupción que acompaña a los Wanders, Talbot propone a Arline que seduzca, engañé y se case con Wilson para así detener la investigación. Así lo hace al tiempo que Talbot y Wilson consiguen que se desenmascare al jefe de la bada de contrabandistas y asesino de Ringers y Jornbolm, el importante fucncionario Sanders quien, conocedor de que la fortuna de Wanders tenía un origen oscuro -una red de corrupción había provocado la muerte de centenares de trabajadores- le chantajeaba; los crímenes que cometió en la mansión Wanders los pudo llevar a cabo gracias a la colaboración de la amiga de Arline, Geny.
Meses después Wilson descubre el engaño de su matrimonio y al intentar matar a su esposa y a Talbot, éste le desvela cómo su esposa está realmente enamorada de él y cómo no tenía nada que ver con la corrupción de los Wanders. Ralph Wanders se suicida, devorado por el sentimiento de culpa por haber provocado por la muerte de cemtenares de trabajadores, Wilson deja el FBI para montar una agencia con Talbot y éste se compromete a esperar a que crezca la hija de Wilson y Arline para casarse con ella.La novela es algo embrollada en algunos momentos pero se redime por pasajes de una elevada calidad literaria. Destaca la excelente descripción de la llegada de Talbot a la mansión de los Wanders y de cómo percibe, levemente, que algo ha cambiado en ella desde la infancia hasta descubrir que se ha convertido en un fortín; hasta descubrir, en definitiva, que los Wanders esconden algo. La caracterización de Talbot como private eye ambiguo que llega a la mansión de unos ricos para encubrir sus trapos sucios, no sólo tiene la efectividad de los clásicos sino que es expuesta con un estilo preciso y admirable; la figura de la bella Deborah también es uno de los valores de una novela donde los personajes que están al otro lado de la ley son infinitamente más ricos y sugerentes que personajes como Wilson, simplón incluso en su apasionado amor por Arlene.

sábado, 6 de junio de 2009

Piratería moderna

Piratería moderna, Servicio secreto, nº 36, Bruguera, Barcelona, 1951, ilustraciones interiores de Giner
Novela ambientada en la Nápoles ocupada por las tropas norteamericanas que combina el retrato de la realidad italiana con la intervención de personajes procedentes de los bajos fondos de Chicago.
En Nápoles, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, unos jóvenes de familias venidas a menos tras la contienda bélica deciden entrar en el mundo de la delincuencia para vivir la vida con la máxima intensidad; el cabecilla del proyecto es el joven Giano Crespi, un amoral y cínico personaje, un pirata moderno que arrastra a sus compañeros a una espiral criminal de la que no van a poder escapar.
Mientras, en Chicago, Jimmi Rocco, seductor y truhán, desarrolla su labor al límite de la legalidad recibiendo un día la visita de una muchacha, la bella y rica Lyn Vanderbelt, quien le pide ayuda para su novio, militar norteamericano, detenido en Nápoles por un crimen que no ha cometido. Él inicialmente se niega al no ver el posible beneficio del proyecto pero cuando recibe la visita del FBI y éste le informa de que su amigo Tony Spezia se encuentra en circunstancias similares al novio de Lyn, decide ir a Nápoles a aclarar las cosas.
En Nápoles, Rocco, con su fama de truhán, consigue infiltrarse en los círculos donde operan los jóvenes napolitanos y descubrir cómo han urdido una compleja red de robo que siempre acaba implicando a algún inocente militar norteamericano; también a Nápoles se desplaza la bella Lynn y ambos deciden desenmascarar la banda de ladrones cuya dinámica criminal les ha llevado a convertirse en asesinos desalmados. A pesar de que la mayoría de ellos tiene, en el fondo, algo de nobleza, el poder hipnótico y absoluto que Giano ejerce sobre ellos les lleva a obedecerle. No sólo eso: cuando alguno de ellos intenta desertar, Giano le mata cruelmente.
La acción lleva inevitablemente a vivir persecuciones, secuestros, intentos de asesinato y, finalmente, el enfrentamiento entre Rocco y Giano Crespi que acaba al final con la vida del miserable criminal. La banda es desarticulada, Spezia es liberado y Rocco y Lynn se casan.La novela es algo sencilla e irregular pero tiene algunas virtudes destacadas como es la inicial estructura bimembre de la acción donde un capítulo se desarrolla en Nápoles y otro en Chicago, y así sucesivamente. Es también interesante y muy moderno el retrato inicial de los jóvenes napolitanos que, en la playa, bellos, ociosos y sin dinero deciden por ambición, aburrimiento y capricho sucumbir a la fascinación del crimen.