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domingo, 27 de junio de 2010

El gang de "Medio rostro"

Debry, Peter, El “gang” de “Medio Rostro”, Selecciones Servicio secreto, nº 60, Bruguera, Barcelona, 1963, ilustracions interiores de Francisco Romeu
Buena novela negra que desarrolla parte de su acción en el ámbito carcelario y que ofrece un sorprendente cambio de protagonista de remarcable efectividad narrativa.
Penitenciaría de Springfield. 1930. Walter Barclay está detenido acusado de haber participado en el robo y asesinato de un oficinista que llevaba una importante cantidad de dinero. Él es inocente y pudo ver al asesino. En espera de la rueda de reconocimiento que le va a permitir identificar al asesino, recibe una serie de amenazas por parte de otros presos, Sparacino y Renzio, ambos integrantes del gang de Ludovici, “Medio rostro”, un cruel mafioso identificado por tener media cara deformada a causa de una explosión durante la primera guerra mundial. Los mafiosos le amenazan con asesinar a su novia, Katia, al tiempo que le anuncian una buena recompensa así como facilitar su libertad si cambia su declaración. Finalmente accede y, mintiendo, permite la libertad del asesino, Dicky Palermo. Tras la intervención de un abogado de “Medio rostro”, y después de seis meses, consigue su libertad. Los mafiosos le indican que puede encontrar a Katia, que era mecanógrafa, en un cabaret de Chicago. Alí se desplaza y así descubre que el sórdido Cavern Rock está dirigido por Palermo y que allí trabajan sus matones Sparacino y Renzio. Al descubrir que Palermo ha secuestrado al hermano de Katia y que la ha convertido en su amante bajo amenazas. Barclay se enfrenta al mafioso siendo brutalmente asesinado por sus sicarios.
Dos noches después un matón se presenta en la Cavern Rock y tras fanfarronear con los sicarios se presenta como Vernon Freser; al insinuar que tiene cierta relación con Barclay, los mafiosos deciden que la seductora Tess, una cabaretera, flirtee con él y lo lleve a una habitación donde lo acorralarán. Así lo hace pero Freser consigue reducir brutalmente a Sparacino, Renzio y Palermo. Tras saber “Medio rostro” lo que ha ocurrido deciden perseguir a tan peligroso personaje por lo que ofrecen a Tess una suculenta cantidad si participa nuevamente en la encerrona. Ella acepta pero con lo que no contaban los malhechores era con que Tess, una vez enterada de que Katia, tras sufrir mil y una agresiones ha sido asesinada por Palermo, decidiese traicionarlos. Fraser y Tess son perseguidos por los mafiosos pero consiguen escapar descubriéndose que el hermano de Katia fue asesinado y que Vernon Fraser, en realidad, es un agente del recién formado cuerpo del FBI. Tras una última escaramuza Fraser acorrala a los malhechores y acaba con ellos, aunque queda gravemente herido. En un epílogo sabemos que Fraser estaba casado desde hacía años, que tenía hijos pero que ello no supone ningún obstáculo para que, una vez se haya recuperado, siga su cruzada contra el crimen.
La narración tiene efectos altamente interesantes como son los episodios carcelarios, los recorridos por la ciudad de Chicago y por el lago Michigan, los caracteres de los personajes o la violencia extrema de algunas secuencias. Supone una interesante propuesta la muerte del protagonista a media novela y la aparición de un nuevo héroe, ambiguo e inquietante; de igual manera es sugerente que Fraser, a diferencia de otros estereotipos, sea un héroe casado lo que no le impide seducir otras mujeres o, de forma singular, no condiciona su compromiso ni le obliga abandonar su vida peligrosa. La novela tiene el copyright de Francisco Bruguera, como todas las de la colección Selecciones y ya había sido publicada en 1954 en Servicio Secreto.



sábado, 19 de junio de 2010

Gongo Kong

Debry, Peter, Gongo Kong, Selecciones Servicio secreto, nº 7, Bruguera, Barcelona, 1962, ilustracions interiores de Rojo
Curiosa novela cargada de inverosimilitudes y efectos que rozan el absurdo pero que sabe combinar diversos géneros en una extraña atmósfera que atrapa al lector a pesar de sus múltiples deficiencias.
Kirk Roket es un antiguo campeón de lucha libre que, reconvertido en aventurero, se sumerge en las islas de Nueva Guinea a la busca y captura de fieras y fenómenos para los circos y zoos de occidente. Allí, entre salvajes y antropófagos descubre a Kong, un kanako albino al que salva del ataque de un peligroso jabalí. Al mismo tiempo, en Nueva York, el empresario de lucha libre Lewis Topfer se encuentra desolado porque a pesar de que tiene excelentes luchadores, -Carlo Rigi o Hans Berdoff- el público parece perder interés por el espectáculo; se le ocurre enviar un cablegrama a Roket pidiéndole ayuda, y ello coincide con el encuentro que éste ha hecho de Kong y de la gratitud eterna que éste le ha prometido. Kong se convierte en la gran esperanza blanca de la lucha libre neoyorkina.
Kirk Roket, bajo la personalidad de aventurero y ahora de manager es en realidad un peligroso espía al servicio dela Red del Dragón Rojo, una organización internacional perversa; sus contactos son el apacible matrimonio Graham y su bella hija, Maisy, en realidad una pérfida mujer de quien Roket está perdidamente enamorado. Su misión en Nueva Guinea era descubrir si se habían hecho experimentos con un nuevo descubrimiento, el Napalm-4 pero ahora la organización sabe que las fórmulas de tan peligroso material se encuentran en Nueva York. El viaje de Roket con Kong a la ciudad de los rascacielos se convierte en una magnífica tapadera para proseguir con su labor de espionaje. Kong, bautizado Gongo Kong, arriba a Nueva York y, como un nuevo Tarzán, se muestra sorprendido ante la civilización; en una visita a un club nocturno queda prendado de la bailarina negra Norah Hazle, a la que intenta llevarse aunque es detenido por la policía. Aunque es posteriormente liberado y él se siente arrepentido, está dispuesto a todo para casarse con Norah, aunque tenga que enfrentarse a su prometido, el hampón de Harlem Josuah Norris que la tiene atemorizada. El primer combate, contra el duro Perkins, acaba con una victoria espectacular de Kong donde éste muestra su arma secreta: tiene pies prensiles que le permiten atacar casi como si tuviese cuatro manos. Mientras, la bella Maisy descubre que el científico Thomas Berkland esconde los planos del Napalm-4 en su casa inexpugnable y exige a Roket que utilice a Kong para poder asaltarla. Buscando a la bella Norah, Kong se sumerge en el barrio de Harlem donde descubre a Marcus Harvey, un reputado bailarín que fascina a todo el barrio con sus danzas aunque en realidad es un agente de FBI infiltrado en los bajos fondos; traban amistad y viendo Harvey cómo Norris le quiere matar, les propone que diriman sus enfrentamientos en el ring: ambos aceptan. Cuando Kong vuelve a encontrar a Roket éste le propone el asalto a la casa de Berkland con un engaño; Kong, que confiaba ciegamente en Roket se da cuenta de su maldad y decide explicar lo que éste trama a Harvey. El policía decide hablar con Berkland, a quien Maisy había intentado seducir, y ambos optan por permitir el robo para poder descubrir la compleja trama de espionaje. En la noche del gran combate, Kong, liberado de su compromiso con Roket por su traición, decide no pelear; poco después Maisy va al encuentro de Roket y le mata con dos disparos a quemarropa aunque no evita que éste , en un último estertor, la estrangule. Kong recibe tratamiento médico y un científico consigue curarle de su albinismo pudiendo recuperar con orgullo su condición de negro. La comunidad negra de Harlem decide reunirse para decidir cuál de los dos pretendientes de Norah, Norris o Kong, es digno de ella y para eso celebran una reunión vudú donde queda al descubierto la grandeza moral de Kong y el talante miserable de Norris,. Finalmente Harvey, Kong y Nora se convierten en las estrellas de los mejores clubs nocturnos de la ciudad.La novela es extraña y disparatada, casi onírica en algunos momentos, con inverosimilitudes extrañas en Debry; probablemente ésta fue una novela fou, donde el autor se dejó llevar totalmente por la imaginación entremezclando en un relato cazadores en Nueva Guinea, luchas con caníbales, escenas de lucha libre, miserias de los bajos fondos neoyorquinos, fenómenos de la naturaleza, reuniones vudús, espías internacionales, científicos geniales y bailarines deslumbrantes; ¿se puede pedir más en ciento veinte páginas? Como curiosidades destacar el magnífico conocimiento del mundo de la lucha libre, las correctas descripciones de Nueva York o el hecho extraliterario de que la novela tenga el copyright de Francisco Bruguera; la novela había sido ya publicada en 1951 en Servicio Secreto y lo cierto es que tiene ese aire algo naif que ofrecían los primeros títulos de la colección.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Turismo sangriento

Turismo sangriento, Selecciones Servicio Secreto, nº 177, Bruguera, Barcelona, 1966 (2º edición)
Excelente novela negra ambientada en Australia donde una venganza feroz permite ir descubriendo un personaje complejo que, poco a poco, se convierte en víctima de su propia ansiedad.
El australiano Brent Carfax, un ex jugador de rugby célebre y veterano de la Segunda Guerra mundial de las compañías australianas que lucharon en Borneo, inicia un circuito turístico por la costa australiana. Bajo la apariencia de un hosco turista esconde su deseo de vengarse de sus cuatro compañeros de escuadrón; al acabar la guerra, y cuando ellos planteaban un negocio turbio ayudando a algunos colaboracionistas con los japoneses, fue disparado por la espalda y dejado por muerto. Al volver meses después a Australia sufrió un segundo intento de asesinato del que salió salvo milagrosamente con una única herida.
En el viaje es reconocido por la bella y joven Laura Keyne, la guía del tour, quien se presenta como la hermana de un compañero de equipo de Carfax que de niña estaba fascinada por él. Él intenta desembarazarse de sus halagos y atenciones pero no será labor sencilla.
La primera parada del tour les lleva a la población donde vive uno de los cuatro, Hugo Horsel; Carfax va su encuentro y Horsel le explica que quien disparó fue un soldado nativo y que el colaboracionista de Borneo murió en el viaje dejando un importante cargamento que se hundió frente a la costa australiana. Entre los cuatro están comprando la pequeña rada donde ocurrió el naufragio para poder recuperar el tesoro. Tras un forcejeo, Carfax pierde el sentido pero al despertar descubre que Horsel ha sido asesinado con la pistola que llevaba.
Carfax es investigado por el apuesto inspector del lugar, Dereck Munroe, quien a su vez corteja a la bella Laura; la enemistad entre ellos es evidente así como las sospechas de Munroe.
La novela nos describe cómo continúa el viaje y cómo Carfax se enfrenta a otros dos de sus compañeros durante la guerra, Trevor Baker y Clay Burton; ambos reconocen su parte de culpa pero los dos son asesinados por una mano misteriosa que siempre logra incriminar a Carfax. Laura intenta, aún a riesgo de su propia vida, ayudar a Carfax mientras Munroe le pisa los talones. Cuando la visita al cuarto miembro de la compañía, Bud Harding, parece que va a desvelar al verdadero culpable, la novela da un giro sorprendente y nos muestra que el auténtico asesino era, precisamente, el agente Munroe, amigo y cómplice del colaboracionista borneano, conocedor de su fortuna, chantajista de los exsoldados y ahora asesino inflexible que quería incriminar a Carfax y quedarse con toda la fortuna.
Al final se resuelve el misterio, la policía detiene a Munroe en una trepidante escena final y Carfax y Laura se declaran su amor.
La novela tiene innegables virtudes como son la convincente y original ambientación australiana -con detalladas descripciones de su orografía y de sus ciudades- o la creación de personajes ambiguos, héroes de guerra reconvertidos en ladrones y policías que esconden bajo esa identidad su condición de asesinos. Carfax es un buen personaje, sólido y con matices interesantes.
Estructuralmente la novela tiene un armazón muy claro; el viaje turístico que lleva al protagonista a poder encontrarse con sus objetivos. Pueblo a pueblo, excompañero a excompañero, la novela avanza de forma impecable enlazando diversas sorpresas -Carfax no fue disparado por sus compañeros, Carfax no es el asesino de Horsel, Munroe es el aesino...-. Estas sorpresas se saben desvelar con la suficiente habilidad como para provocar sorpresa en el lector y convertir la novela en una admirable muestra de la maestría de Debry.
Como en la mayoría de novelas de la colección Selecciones Servicio Secreto la novela tiene copyright de Francisco Bruguera y su primera edición es del año 1956, en el número 330 de la colección Servicio Secreto.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Las damas matan riendo

Las damas matan riendo, Selecciones Servicio Secreto, nº 13, Bruguera, Barcelona, 1962, ilustraciones interiores Rojo
Segunda edición de la novela homónima publicada en la colección Servicio Secreto nº 387 ya comentada en este blog. A diferencia de los llamados “refritos” donde el autor recortaba, ajustaba o adaptaba los contenidos, en este caso estamos hablando de una reedición pura y dura. En ella se mantendrá exactamente la maquetación original hasta el punto de que las ilustraciones interiores -en esta edición, de Rojo, en la cercana edición del año 1958 de Gómez Esteban- se incorporaban en idénticas páginas.

lunes, 10 de agosto de 2009

Gangsters en Borneo

Gangsters en Borneo, Selecciones Servicio Secreto, nº 250, Bruguera, Barcelona, 1967 (2º edición)
Buena novela de acción ubicada en un escenario exótico que brilla por la presencia de personajes de gran solidez y complejidad.
En Borneo, posesión colonial británica, dos hombres condenados a muerte esperan el momento de su ejecución. Uno es Michel Burton es ex-militar, ahora casi un homeless, que asesinó a su prometida y su amante; el otro es Edgar Wilding, un comerciante enriquecido con el tráfico de blancas y drogas y con el contrabando que ha asesinado a dos de sus colaboradores. A la prisión llegan también dos contrabandistas y asesinos norteamericanos -Chic Gardoni y Red Nolan-que, una vez deportados a San Francisco, serán ejecutados. La isla vive, a mediados de los años 50, jornadas de agitación; los nativos se han levantado en armas y parece inminente un asalto a la capital. Así se produce y, en medio del bombardeo, la cárcel es objeto de diversas explosiones que permiten la huida de los condenados.
En las zonas del interior, una pequeña comunidad vive con inquietud la agitación; en ella el cínico y lúcido doctor Stanfield, ex -militar, mantiene una amical relación con la angelical y abnegada miss Parker -una suerte de Katherine Hepburn en La reina de África-y sus dos recias y bellas enfermeras. Luana y Helga. A pesar de que Miss Parker no quiere abandonar la colonia, el asalto de los nativos les obliga a huir y refugiarse en una mina protegida por un destacamento británico reforzado con un tanque; allí llegan los prófugos que, tras haber asaltado y asesinado -por iniciativa de Nolan- un grupo de PM, han suplantado su personalidad.
Mientas los criminales norteamericanos, buscando la colaboración de Wilding planean robar el tanque del destacamento y violar a las enfermeras, Stanfield reconoce a Burton como un antiguo compañero de la Guerra Mundial y éste le confiesa cómo su degradación personal se ha originado por sus decepciones amorosas. Burton se enamora de Miss Parker y ésta descubre el amor espiritual y pasional. Burton desenmascara las intenciones de sus compañeros de fuga y viendo que el asalto de los nativos es inevitable, decide proteger la huida del doctor, de su enamorada y de las enfermeras buscando una huida imposible; consigue su primer objetivo pero finalmente es cercado por los nativos quedando sólo con vida Gardoni y él. Cuando su muerte parece inevitable, un epílogo nos explica cómo salvó milagrosamente la vida, cómo en realidad no era un asesino -el crimen del que se le acusaba y que él creyó cometer se llevó a cabo cuando estaba inconsciente- y cómo el amor con Miss Parker le redime definitivamente.
La novela es muy interesante y original pues bajo la apariencia de una novela policíaca -hay, como el título indica, gangsters, crímenes, inocentes falsamente acusados, etc- en realidad es un curioso híbrido entre novela bélica, novela de aventuras y novela romántica aliñada con esos ingrediente policíacos ya comentados. El argumento, más allá del forzado epílogo en busca de un imposible final feliz, se organiza y desarrolla con precisión milimétrica pero lo que más destaca es la riqueza de los personajes. Los malvados tienen una real complejidad y profundidad -Wallace tiene un extraño fondo noble, Nolan, un psicópata, es capaz de emocionarse al recordar sus campañas durante la Guerra Mundial, Gardoni se muestra al final como un joven incauto- las mujeres, especialmente Miss Parker, tienen una sólida presencia, Burton es un magnífico héroe degradado que se redime y especialmente destaca el doctor Stanfield; este viejo cascarrabias, huraño y cinico, se presenta como ateo -“admito que no poder creer es aburrido” (p.24)-, anticolonialista -“¡Les sobra razón, maestra! Tampoco aguantaría yo que vinieran amarillos a mi terruño a enseñarme a comer con tenedor” (p.25), cínico y descreído. La dureza con que habla en contra de la acción del hombre blanco o la rudeza con que describe a Miss Parker los peligros de la revuelta- “una cosa es morir y otra padecer la peor vejación que una mujer pueda padecer. ¿Me comprende, maestra? (...) ¡Violación! ¡Salvajes turnándose, maestra!” (p.26) le dan al personaje una riqueza singular. También original es la irrupción de escenas de notable erotismo, como es el encuentro entre la casta Miss Paker y el duro Burton:
Destrenzó y la abundosa cabellera se amplió en aureola(...) Michel Burton respiró hondamente. Sus dedos abrieron la blusa gris. El busto femenino alentó liberado de su cárcel de seda.
-Tiene cuello de cisne, Lillian. Tu piel tan blanca quema. Es suave como pétalos. Tienes fragancia de manzanas y fresas...
El reflejo sonrosado en el semblante femenino desapareció oscurecido por la cabeza inclinándose. Los brazos apretaron el talle y los labios masculinos aprisionaron la dulce pulpa virginal.
La gruta dejó de ser encantada, convirtiéndose en violenta y primitiva. El tenue resplandor rosa se hizo rojo. Los minutos adquirieron intensidad de hondo frenesí.
”(p. 114).
La novela tiene copyright de Francisco Bruguera y su primera edición dentro de la colección Selecciones se dio en el año 1963. No tenemos documentada su publicación en Servicio Secreto.

domingo, 2 de agosto de 2009

Doctor Borgia

Doctor Borgia, Selecciones Servicio Secreto, nº 190, Bruguera, Barcelona, 1966
Singular novela en la que se entremezclan características de diversos géneros -ciencia ficción, terror, policíaco, aventuras, marinero- en un producto firme y convincente
Frank Briskin es un hosco agente bostoniano del FBI que, por su rudeza y origen, se siente desclasado en su ciudad natal. Un día conoce a la elegante y bella Jenny Tyler de quien queda enamorado; lo que no sospecha es que esta chica de la alta sociedad fue no hace mucho amante de Kirk Lorimer, un gangster que, en una reyerta casual, murió a manos de Frank Briskin y que todo es una trampa para vengar la muerte de su enamorado.
Al poco tiempo Frank Briskin es detenido y condenado a muerte por el asesinato de los tíos de Jenny Tyler y por el robo de sus valiosas joyas; él se declara inocente pero las pruebas son irrefutables. En realidad, los tíos de Jenny fueron asesinados misteriosamente pero ella aprovechó la ocasión para citar a Briskin e incriminarlo de forma inapelable.
Conocemos al doctor Lancaster, un prestigioso científico admirador de la familia Borgia,, maestro del hipnotismo, que está iniciando una investigación en el campo de transplante de órganos; ante la repulsión social que despierta su trabajo, tiene por costumbre extraer los órganos de los condenados a muerte a quienes, la noche antes de la ejecución, visita, les hace beber un suero especial y les hace firmar, bajo influencia hipnótica, la autorización oficial. Así lo hace con Frank Briskin quien acepta pero que intenta huir muriendo aparentemente en su intento.
Cuando el doctor Lancaster, siempre acompañado de su ayudante, la robusta Lorna Parks se lleva el cadáver de Briskin descubrimos que éste se encuentra en un estado de animación suspendida y que en realidad el doctor lo que hace son experimentos con los cadáveres de los ejecutados; gracias a su elixir, se convierten en una suerte de zombis que obedecen ciegamente sus órdenes criminales; con ellos roba joyas o lo que se tercie sin detenerse ante nada. Así descubrimos que los tíos de Jenny fueron asesinados y robados por los zombis de Lancaster y que ella aprovechó esta circunstancia para tramar su venganza.
Al tiempo que Tony Jackson, el detective la agencia de seguros que debe pagar la indemnización por las joyas robadas, inicia su investigación -Jackson es un curioso personaje, auténtico sabueso y, en su tiempo libre, escritor de novelas policíacas-, Frank Briskin se escapa y se lanza al mar arribando de milagro a un faro donde el farero, Tom Murray, noble y rudo, y su hija Abigail, bella e inocente, le recogen y le hacen recuperar su confianza en la condición humana. Sabedor de que Jackson investiga, va a visitarle y le cuenta su increíble historia; tras convencerle de la veracidad de la misma, juntos urden una compleja trama para que Jenny Tyler confiese que todo fue un montaje suyo y, especialmente, para desenmascarar al doctor Lancaster; tras diversos avatares lo consiguen. Al final el doctor y su ayudante son ajusticiados en secreto, Jenny Tyler, arrepentida, enloquece, los inventos de Lancaster son convertidos en secretos de estado, sus zombis mueren y, con la indemnización por las joyas recuperadas, Jackson se dedica a escribir y Briskin y Abigail inician una nueva vida.
La novela mantiene su intensidad y emoción de principio a fin sabiendo crear personajes de gran fuerza y complejidad: la crudelísima y vengativa Jenny Tyler, el pérfido doctor Lancaster -doctor Borgia-, el atormentado y furioso Frank Briskin, el cínico Tony Jackson... La mezcla de géneros es efectiva y sorprendente y el paso de la novela negra a las escenas en el laboratorio del científico loco, o la mezcla del drama carcelario con el género de terror resulta efectivo. A veces la novela bordea el gusto por lo extravagante -el laboratorio de Lancaster con las cabezas reducidas, sus explicaciones paracientíficas, su presencia con capa negra- pero el resultado es sólido pues esto se combina con pasajes de gran intensidad y altura literaria como puede ser la descripción del naufragio que lleva a Frank Briskin hasta la isla del faro.
Es muy curioso observar cómo la novela, escrita inicialmente en 1951, trata el tema de los transplantes como una fantasía imposible y cómo el retrato de la respuesta social a los mismos es negativa; la propuesta del doctor de crear un banco mundial de órganos aparece como una muestra de su genio y maldad. Cuando la novela se publica en 1966 la realidad social y científica había cambiado de forma considerable.
Remarcable es la presencia de Tony Jackson, investigador y escritor, que permite a Debry realizar un magnífico ejercicio metaliterario.
Tony Jackson no obedecía a ningún método para efectuar su trabajo complementario de su oficial tarea de agente de seguros. Estando constantemente en ebullición su imaginación, solía por las noches sentarse a la máquina de escribir y anotar las ideas que durante el día había tomado casi taquigráficamente en cualquier trozo de papel. Y cuando quedaba formado lo que él calificaba de “esqueleto argumental”, iba dándole carne ampliando el guión de capítulos. Aquella noche trabajaba con entusiasmo, y sus dos índices no descansaban tecleando. En tales momentos bebía coñac, fumaba incesantemente y pasaban las horas sin que se diera cuenta, lanzado en su carrera imaginativa. Si era interrumpido por cualquier causa, tardaba bastante en recuperar su normal estado, porque seguía “ambientado” en lo que escribía” (p-73-74)Destacar dos últimas particularidades: la novela tiene copyright de Francisco Bruguera y recordar que fue publicada en 1951 dentro de la colección Servicio Secreto con el número 44.

sábado, 19 de julio de 2008

Experto en fantasmas


Experto en fantasmas, Servicio secreto, nº 1156, Bruguera, Barcelona, 1972
Reescritura de Los muertos no mienten (Servicio secreto, nº 80, Bruguera, Barcelona, 1952), una novela ya fichada en este blog en marzo de 2008. Es casi la misma novela; el autor se ha permitido algunas licencias para recortar el texto pues aunque tiene las mismas páginas que el libro original, la cantidad de caracteres por página en la edición de 1952 era mucho mayor. Más allá de esos recortes, la novela es exactamente igual.
Queda por saber si esto fue decisión de la editorial, que reedito y mutiló el texto original cambiando el título o fue acción del propio Debry que consiguió que la editorial Bruguera le aceptase un texto escrito veinte años antes; nos consta que a inicios de los años setenta Debrigode, delicado de salud, reelaboró algunos textos antiguos para poder cumplir con los plazos exigidos por la editorial, éste podría ser uno de esos casos.

sábado, 12 de julio de 2008

Horizontes febriles


Horizontes febriles, Selecciones Servicio secreto, nº 100, Bruguera, 1964
Singular novela que mezcla elementos de novelas de espionaje -el protagonista es el agente 40 de la INTERPOL-, novela negra -la obra acaba con el saxofón de Félix King e Yves Montand sonando en un pub londinenses- y novela de aventuras -con los restos de una ciudad perdida en el corazón de la selva amazónica-. Al final, curiosamente, se impone el modelo de novela de la selva, con ecos riverianos -y algo conradianos también- evidentes, cuando se cuenta el largo viaje de un cazador -Buck Montez, en realidad el agente de la Interpol-, un bala perdida, un cartógrafo y un científico al corazón de las tinieblas donde un sabio loco quiere crear una nueva sociedad autocrática esclavizando a despojos de la sociedad -expresidiarios, asesinos, buscadores de fortuna...-.

La obra empieza con un excelente capítulo que describe la llegada a Georgetown -capital de la Guayana británica- del enigmático agente nº40 y luego evoluciona a mostrar un detallado y horrible viaje que culmina en Montaña Hundida, una ciudad perdida sobre la que los heroes -conveniente aparición de la chica enamorada-, al final vencedores, intentarán edificar la utópica Nueva Amazonia.

viernes, 28 de marzo de 2008

Contrato con la muerte



Contrato con la muerte, Selecciones Servicio secreto, nº 22, Bruguera, 1962. Portada de Gonzalves
Excelente novela negra desarrollada en Bayport, el suburbio pesquero de L.A. y protagonizada por Kern Osborn, un investigador de una compañía de seguros, expolicía, que recibe el encargo de cerciorarse de la muerte de Lance Nissen, quien había firmado una importante póliza de seguros. La novela empieza en comisaría, con un buen diálogo entre Ken y su amigo y ex compañero el sargento Earl Deming; no hay cadáver, sólo un abrigo y un reloj y la declaración de un testigo que asegura haber visto caer un cuerpo al canal.
Ken visita al ropavejero Tom Allen -el abrigo tenía su marca- y descubre cosas de Nissen, un viejo solitario que parecía no haber tenido suerte con diversos negocios marineros. Visita la testigo, Pola Daponti, un mujer atractiva en su treintena que parece esconder algo, es atacado por su perro y poco después descubre que el ex marido de Pola fue socio de Nissen. Visita a un barman, Kaplan, que parece esconder algo y a un confidente, Johnny Porto asustado por la vuelta de los hermanos Luchesi. Recibe la violenta visita de Daponti, pero éste aparece asesinado poco después. Otra compañía de seguros, la Tisdale, entra en acción queriendo saber cosas del caso pues hay mucho dinero en juego. Es requerido por la actriz televisiva de éxito Sandra Fox, que resulta ser hija de Nissen, y conoce a su agente, Cecil Humber. Sandraq Fox le seduce y entre ellos hay un lance de amor intenso; a la mañana siguiente recibe Kern la visita de un detective, Nick O’Leary, quien le avisa -cuando Kern era policía le salvó la vida- de que le sigue por encargo de Cecil Humber. Intentan matar una vez más a Kern, recibe la visita de otra espectacular mujer, Tisdale, la directora de la compañía de seguros rival. La acción se complica pero se explica con claridad y al final resulta que Nissen no estaba muerto, que era en realidad el representante Humber que se había creado esa personalidad para esconderse de los hermanos Luchesi a los que había delatado. Su hija Sandra en realidad le ayudaba en sus negocios de tráfico de drogas y sobre todo de comercio de fotos pornográficas. Los muchos muertos no era obra de los Luchesi, como parecía, sino de Nissen, que quería desaparecer implicando a los Luchesi en diversos crímenes para que fuesen detenidos y cobrando el dinero de la indemnización a través de un complejo entramado de empresas donde estaba implicado el prestamista y ropavejero Allen. Al final Kern salva la piel por poco -O’Leary le salva in extremis cuando era encañonado por Humber- y se casa con la bella Tisdale.
La novela tiene fuerza e intensidad. Destaca el uso de la primera persona, y sobre todo el carácter de Kern Osborn, agente de una compañía de seguros, ex policía que en el fondo anhela volver al cuerpo pero que está hundido por la muerte accidental de su esposa, cínico y cansado de la vida, recordando siempre a su esposa muerta, escuchando música clásica en su apartamento. La acción es algo embrollada pero bastante clara y bien explicada, con el típico elemento confuso final que parece propio del género. El hecho de movernos por el mundo del puerto, la bahía, los estibadores nos hacen pensar un poco en los ambientes de La ley dels silencio y el protagonismo de un detective de seguros nos evoca Perdición. Una curiosidad es que la portada desvela el desenlace de la acción última de la novela.
Volví a mi cacharro, encendí un pitillo y permanecí bien sentado. Me seguían sonando las palabras de Alvin: “Olvida ya que fuiste un polizonte”. Olvida, olvida.... todos diciéndome lo mismo. Olvida la muerte de Hester. Olvida que te acercas a los cuarenta tacos de calendario”(18)
“Pasé a mi ático. La vista es preciosa. Un ancho living con cama diván. Cocina tamaño cabina telefónica y una ducha.
Tengo sólo una pieza de mobiliario mía. Puede que la conserve porque la compré para Hester en su cumpleaños, dos semanas antes de su muerte.
Allí está en un esquina: parece una consola. Color miel. Contiene un tocadiscos automático y álbumes de música sinfónica. A mi no me gusta la música esa, pero Hester siempre quería que yo apreciase las cosas bellas.
Pasé a la ducha. En babuchas y batín fui a la cocina a calentar café. Me eché un trago de escocés. Miré la consola. Me empujé otro sorbo. Después puse a rodar “Nuevo Mundo” de Dvorak. No sé que tiene esa condenada música, que me pone el pelo erizado.”
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