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sábado, 9 de octubre de 2010

Planetas sangrientos

Peterson Vic, Planetas sangrientos, Servicio secreto, nº 229, Bruguera, Barcelona, 1954, ilustraciones interiores de Ángel Pardo
Intensa novela de espionaje que se sostiene con firmeza sobre una sólida trama y con un protagonista de múltiples identidades que siempre actúa movido por un firme código moral.
Ubicados en la ciudad de Nueva York en 1942, la novela arranca con la presentación de Triplex, un seductor “apache” en un cabaret que se gana la vida ejecutando un espectáculo de baile y acrobacia portentoso. Posteriormente conocemos a Charley Rolandi, un seductor bailarín que pasa la noche en una taberna mientras una mujer hermosa, Janis Walton, le ofrece cincuenta mil dólares por un trabajo. Más tarde conocemos a Charles Roland, profesor de idiomas en West Point y de la mano del comandante Linford descubrimos que los tres son la misma persona, un americano hijo de una alemana y un corso que trabaja como agente absolutamente libre para la causa aliada intentando detectar espías bajo el nombre en clave de “Chèramy”; hijo de una familia circense, la muerte de su madre en una refriega entre espías le ha llevado a emprender una particular cruzada contra los agentes secretos que actúan movidos por el ansia de dinero.
Tras ser citado por Janis Walton y su presunta tía, Aubrey Grant, quienes llevan un anillo extraño, éstas le propone que robe unos importantes planos que ha diseñado el coronel Robertson, padre de Glenda, una muchacha con la que él había flirteado en West Point; él, en su condición de espía, acepta, con la condición de llevar a cabo el robo de forma inmediata. Acompañado de Aubrey así lo hace pero tras fotografiar los documentos descubre que ella en realidad es un hombre disfrazado que le intenta matar; consigue escapar y Aubrey Grant muere al tiempo que Janis le explica que ambos eran agentes de un grupo de espías con los nombres en clave de Mercurio y Venus y cuyo jefe se llama Júpiter y que éste vive en Basilea. Allí se desplaza Rolandi, que se esconde tras la personalidad de Carl Müller, profesor de idiomas de quien se enamora la joven Lorena Brisach, hija de un importante financiero suizo, aunque por la noche es un matón de taberna que se hace llamar Carlo Rolandi En la pensión donde vive Rolandi es asaltado por un falso representante comercial inglés, Higgins, quien en realidad es Plutón; allí aparece Janis y tras una refriega Higgins muere y Janis le propone que le venda los microfilms. Mientras, Rolandi, manifiesta cierto interés por Lorena y durante una cita con ella, a quien él le confiesa su identidad secreta, es detenido por el comisario Kesser acusado del asesinato de Higgins y de Janis, que ha sido estrangulada; en realidad Kesser es Neptuno, un espía del gang que quiere conseguir el microfilm. Liberado por falta de pruebas y gracias a la influencia del financiero Laurentz Brisach, Kesser obliga a Rolandi a que le diga dónde esconde el valioso documento pero en la refriega muere accidentalmente el comisario y Rolando debe huir gracias a la ayuda de Lorena; finalmente, aunque las pistas parecían acusar a su padre como posible Júpiter, se descubre que éste es en realidad Bertrand Argyl, un financiero amigo de la familia. Rolandi consigue que confiese su culpabilidad y el financiero Brisach decide que un hombre como Rolandi es el marido ideal para una hija que se muestra locamente enamorada de él.
La novela se mueve en los parámetros de la novela de espionaje pero el hecho de dibujar un protagonista que se mueve en los bajos fondos y que sabe actuar movido no por impulsos patrióticos sino por motivos morales lleva el relato al territorio de la novela negra. Rolandi se presenta como un sugerente personaje pues llega a tener hasta cinco personalidades distintas a lo largo de la narración que explican su compleja identidad moral. El novelista omina a la perfección el hecho de dibujar un personaje tan caleidoscópico asó como el hecho de desarrollar una compleja trama que avanza firmemente página a página donde, entre otras cosas, se demuestra un curioso dominio y conocimiento de la ciudad de Basilea.
Como curiosidad, señalar una temprana referencia a la Serie Negra, muestra inequívoca de la formación francesa de Debrigode y de sus referentes e influencias: “Apostaría los ahorros que no tengo a que de noche procura usted pillar el sueño leyendo novelones de la “Serie Negra” (pág. 59)

sábado, 2 de octubre de 2010

Platillos volantes

Debry, Peter, Platillos volantes, Servicio secreto, nº 54 , Bruguera, Barcelona, 1951, portada de (presumiblemente) Provensal
Buena novela policíaca donde un agente del FBI se enfrenta a dos bandas de peligrosos rufianes jugando un peligroso juego de máscaras que está a punto de acabar con su vida.
Mary Ferguson es una hermosa maniquí, algo soñadora, que vive en Chicago junto a su hermano, Mervin, piloto de helicópteros. Un día al volver a casa se encuentra un vagabundo, Derek Garfield, desaliñado pero atractivo, con el que intercambia unas palabras; al llegar a casa se encuentra con que su hermano está hablando con un hombre de negocios, Henry Dudley, quien le propone dejar su trabajo de aviador para entrar a su servicio. Va acompañado de un matón, Guntry, y al comentar la presencia del vagabundo, el matón recibe la orden de ir a darle una paliza pero en el enfrentamiento el aparente mendigo le vence con facilidad. En realidad ese mendigo es un agente del FBI que está siguiendo los pasos de Dudley, lugarteniente del gangster Joe Tampa al tiempo que otro agente amigo de Garfield, el agente John Saunders, sigue los tejemanejes del mafioso Bernstein pues parece claro que éste quiere aprovecharse del golpe que, se supone, está preparando Tampa. Garfield intenta engatusar a Bernstein haciéndose pasar por delincuente pero al saber que éste le ha descubierto, y poco después de que muera Saunders en un enfrentamiento con Guntry, desvela a Bernstein su condición de agente federal y su voluntad de participar en el golpe para hacerse rico y abandonar el mundo de la policía. Al mismo tiempo, Garfield se gana la confianza de Mervin Ferguson y de su hermana, de la que empieza a enamorarse, y al hacerse pasar por técnico en electricidad consigue que Mervin le escoja como su hombre de confianza para el trabajo que le propone Dudley. Una vez aceptado este trabajo, Tampa les explica que lo que van a llevar a cabo es un gran robo en el que, gracias a los helicópteros, van a sembrar el terror y el caos en la ciudad de Chicago aparentando una invasión de platillos volantes que irá acompañada de intervenciones radiofónicas que imiten lo que consiguió Orson Welles con La guerra de los mundos. Garfield desarrolla un peligroso e individualista juego a cuatro bandas -agente del FBI, hombre de confianza de Melvin, participante en el asalto a los bancos que propone Tampa y espía al servicio del mafioso Bernstein- que se resuelve bien de forma casi milagrosa: aunque el asalto y el caos en Chicago resultan un éxito, las bandas mafiosas se eliminan entre sí y Tampa es asesinado y Bernstein condenado a cadena perpetua. Mervin, que había aceptado participar al explicarle Garfield que era agente del FBI, vuelve a su antiguo empleo de piloto, Garfield decide abandonar su condición de agente para poder llevar una vida tranquila al lado de Mary que decide abandonar las fantasías que nacían de leer Los tres mosqueteros y convertir en su lectura favorita los manuales de puericultura.
La novela tiene interesantes elementos, especialmente los articulados alrededor de la figura de Garfield, “cuyo sentido del deber vaciló” (pág. 143) y a su complejo juego de identidades; el novelista consigue hacer fluida una trama compleja donde el protagonista tiene diversas personalidades y juega a despistar a todos los otros personajes de la narración. Muy sugerente resulta también la referencia a Orson Welles, “Un hombre muy cerebral que se ganó la fama con un truco de gran rsultado. Escribió un guión radiofónico, en el que fingía una invasión de Nueva York por los marcianos...” (pág. 92).

sábado, 25 de septiembre de 2010

La pequeña tonkinesa

Debry, Peter, La pequeña tonkinesa, Servicio secreto, nº 51 , Bruguera, Barcelona, 1951, portada e ilustraciones de (presumiblemente) Provensal
Explosiva novela donde se entremezclan un sinfín de elementos del pulp y del melodrama: nazis y hermosas francesas, hermanos gemelos, pérfidas mujeres orientales, espionaje y falsos culpables.
En la Francia ocupada, Flora Leduc es una hermosa mujer que ha perdido el trabajo y que es salvada de caer en la prostitución por un gallardo alemán, Karl Klist, el más terrible torturador de la Gestapo, quien se muestra atento y seductor. Flora se enamora de él y aun cuando descubre la terrible profesión de su amante no puede dejar de quererlo pues la pasión entre ambos es arrolladora y sincera.. Cuando se produce la liberación, se separan, aunque no pierden el contacto. Unos años después, Arthur Lefranc, agente del Deuxieme Bureau cree descubrir a Karl Klist cuando éste va al encuentro de Flora. El alemán consigue escapar con su amante de la encerrona de Lefranc pero en realidad él es Klaus Klist, su hermano gemelo, quien buscando a su hermano ha descubierto que éste se ha enrolado como legionario y ha partido a Indochina, a las posesiones francesas de Tonkin. Allí llega el torturador de la Gestapo y establece contacto con otros alemanes pero también, sin saber de quién se trata, con una bella oriental, May-Sihn, la pequeña tonkinesa, una enigmática mujer que es hija del pirata Lien-Sinh, que quiere capitanear una sublevación de los nativos anamitas. Por su lado, Klaus y Flora, enrolados ambos en Legión -ella como enfermera-, se embarcan en dirección a Tonkin, y también lo hace Lefranc, que sabedor de que Klaus es el hermano de Karl quiere que le lleve al encuentro del criminal de guerra; un asalto armado de Lien-Sinh lleva a pique su barco pero en la refriega Klaus mata al pirata. La pequeña tonkinesa jura venganza y para ello secuestra a Karl pero cuando descubre que no puede ser el asesino, y despertada su pasión erótica, decide convertirlo en su lugarteniente junto a un par de exnazis. Éstos desvelan cómo Karl no era un torturador sino un “paratentados”, alguien que llevado por su sentido del deber había aceptado el terrible destino de ser un chivo expiatorio de las posibles represalias de la población francesa. Klaus es detenido pero acepta hacerse pasar por Karl para llegar a él; entre otras cosas, quiere contarle que él y Flora se han enamorado. Diversos avatares provocan que la pequeña tonkinesa capture a Lefranc, Flora y a Karl y cuando decide empezar a torturarlos para que paguen por la muerte de su padre, aparece Karl; Lien-Shin le hiere mortalmente pero él la mata en un último estertor al tiempo que bendice la relación entre Flora y Klaus.
La novela toma como leit motif narrativo-musical la canción La petite tonkinoise, una célebre canción de Josephine Baker que venía a ser algo así como un himno de la Legión extranjera. Aquí la pequeña tonkinesa es una mujer de carne y hueso seductora y malvada. El relato es variado y de ritmo frenético cambiando de escenarios y personajes con una velocidad de vértigo; en él se recogen numerosos elementos de la novela popular pues se combinan orientales expertos en las más refinadas y terribles torturas, melodramáticas pasiones amorosas, muchachas puras obligadas a prostituirse, hermanos gemelos que generan confusiones por su semejanza física... El conjunto es interesante y sin ser una excepcional narración lo cierto es que es sumamente intensa destacando por su exotismo y por su gusto por esta bien conseguida fusión de elementos narrativos con un final de notable intensidad lírica: “Iban alejándose la selva tonkinesa, con sus continuas emboscadas, sus muertos, sus templos milenarios, sus verdes y lujuriosas márgenes, donde los marciales pasos de los legionarios acompasaban los menudos y deslizantes de los guerrilleros, en la marcha conjunta y trágica de la muerte”. (pág. 143)

viernes, 17 de septiembre de 2010

Condenado a vivir

Debry, Peter, Condenado a vivir, Servicio secreto, nº 766, Bruguera, Barcelona, 1965, portada de Miguel García, ilustración interior de Costa
Sólida y sorprendente novela que mezcla lo policíaco con el relato de espionaje, la novela de guerra y el subgénero de aventuras en la Legión extranjera; personajes que viven en y al límite se enfrentan sus fantasmas personales en una trama intensa donde la verdad y la nobleza se acaban imponiendo.
En el feliz París de los años 20, Abel Vigan es un feliz funcionario de lministerio de la guerra; un día al volver a casa, donde vive con su hija de tres meses y su esposa, descubre a ésta despidiéndose de un hombre. Él no sabe que su mujer, amenazada con la muerte de su niña, pasa informes de su esposo a ese espía. Abel sospecha una infidelidad y al descubrir que su esposa le miente, le da una paliza brutal; la lleva al hospital y cuando vuelve a su casa no encuentra a su hija pues ha sido secuestrada por el hombre misterioso. Desesperado se lanza al Sena pero es rescatado por una chalana que le lleva hasta Le Havre. Allí, mientras se recupera, lee en los periódicos que su esposa fue asesinada en el hospital con un disparo en la frente y que una niña de tres meses fue encontrada sin vida en las orilla del Sena. También la prensa da noticia de su desaparición, de su condición de espía -una falsedad absoluta- y de cómo finalmente se le acusa de la muerte de su esposa. Vigan, abrumado por la culpa decide ingresar en la Legión extranjera y ser un “condenado a vivir” pasándose a llamar Leon Lesurc y a ser conocido como “Malasaña”
Veinte años después, el capitán Gustav Martel, un cargo importante en la resistencia francesa que opera desde Londres decide ir a Dakar en busca de Marc Martel, su hermano. Marc es un aventurero incorregible que, tras el encuentro con Gustav y tras escapar a una encerrona de un traficante de drogas, se muestra como un tipo noble, algo pendenciero pero cargado de una sólida escala de valores. Gustav le propone ingresar en la Legión extranjera y desplazarse a la frontera entre Argelia y Túnez para que pueda desenmascarar a un espía alemán que puede desbaratar los planes de rebelión de la Legión y su apoyo a los aliados. Él sospecha de Vigan-Lesurc; ha indagado en su historia y al creer que veinte años antes ya robó documentos para los alemanes, ahora cree que debe de seguir haciendo lo mismo. Marc ingresa en la Legión y, a causa de su carácter indomable, tiene oportunidad de conocer a Lesurc; con los años éste se ha convertido en sargento y es célebre por su dureza implacable y por su carácter solitario, casi inhumano. Castigado por Lesurc, Marc se ve incorporado a un pelotón de reconocimiento que, en medio del desierto, es capturado por el ejército alemán. Allí Marc se enfrenta al vardaeo legionario espía y a los nazis a los que vence; cuando vuelve a la guarnición descubre a la bella hija del recientemente fallecido comandante de la guarnición, Lucie de Rancy y entre ambos surge una especial fascinación. Mientras Gustav conoce el caso de la reciente muerte del comandante de la guarnición donde está su hermano; De Rancy y su esposa murieron, aparentemente, de forma accidental, pero se descubrió que ella era brutalmente chantajeada por un espía -Robert Jarnac- para que pasase información que guardaba su marido. Él se suicidó y ella fue asesinada por Jarnac con un tiro en la frente. La similitud del caso revela a Gustav que Lesurc, el presunto asesino, en realidad fue una víctima del mismo Jarnac veinte años atrás.
La resistencia propone a Lesurc una misión desesperada para permitir el levantamiento de la Legión en apoyo de la causa aliada; él acepta pero es secuestrado por Jarnac y unos crueles beduinos que se deciden a torturarlo cruelmente si no confiesa su misión. En esa situación desesperada, la casual llegada de Marc permite su libertad y que ambos vayan a cumplir su misión suicida de la que, milagrosamente, saldrán airosos. Gustav, por su parte, conseguirá reducir a Jarnac y ofrecérselo a Lesurc. Cuando éste descubre que ése fue el causante de su desgracia y el asesino de su esposa e hija, obliga al beduino que antes quería torturarle a que lo mutile cruelmente. Marc abandona la legión y parte a la búsqueda del amor de Lucie de Rancy y Lesurc vaga por los zocos del norte de África acompañado de un deshecho humano, sin brazos ni piernas, sin ojos ni lengua, al que tortura golpeando y haciéndole pasar sed y hambre. Una bomba nazi les mata pero en el rostro sin vida de Lesurc aparece un esbozo de sonrisa. Él de alguien que había sido liberado de estar condenado a vivir.
Buen relato de Debry, con ese gusto tan suyo por la hibridación de géneros, que destaca por su estilo preciso y, como no, por su retrato de personajes con la presencia de dos perfiles muy característicos de su narrativa: el personaje inocente torturado por un pasado que debe expiar- Lesurc- y el burlón pendenciero de sólido sustrato moral -Marc-. La novela avanza segura en su desarrollo argumental con esa característica despreocupación por el rigor documental y por una verosimilitud absoluta que pueda cercenar la intensidad del relato. La crueldad extrema del desenlace seguramente bordea el límite de lo aceptable por la censura de la época.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Eva y los gorilas

Debry, Peter, Eva y los gorilas, Servicio secreto, nº 712, Bruguera, Barcelona, 1964, portada de Provensal
Curiosa novela que sabe crear situaciones y personajes de gran fuerza, que desarrolla una trama donde se mezcla la novela negra con la novela de espionaje y que se permite una curiosa irrupción en lo fantástico más propia de la ciencia ficción.
En París, Didier Bertrand, el jefe de una sección clandestina de los servicios secretos franceses, encomienda a Gaston Joris, uno de sus gorilas, la misión de proteger a un científico húngaro, Frol Konradin, que se quiere pasar al bando occidental para vender unos secretos. Tras simular un accidente de tráfico y substituir el cuerpo de Konradin por el de un cadáver de la Morgue, el sabio es internado por Joris y su ayudante Firmin Lebrum en una clínica para ser sometido a una operación de cirugía estética que le permita emprender una nueva vida. Mientras, Eva Blain, agente especial del servicio secreto, recibe el encargo de Bertrand de vigilar a Joris; así lo hace desde el restaurante Normands, donde cenan por separado, hasta que Joris es engañado y secuestrado por unos matones marselleses -Luc Mestral y Lacroix- que han descubierto su montaje para aparentar la muerte de Konradin. Cuando la situación parece desesperada, aparece Blain, que con una extraordinaria habilidad física reduce a los matones y acuerda una cita con Joris; cuando éste interroga a los matones confiesan que trabajan para un tal Stefan y aunque Bertrand le propone que los mate, él los deja en libertad.
Konradin, con su nuevo rostro vendado, golpea a su vigilante .Lebrum- y se escapa; Joris intuye que su novia Elsa Rocher ha sido secuestrada y quizás otra potencia le chantajea. Empieza a partir de ese momento una persecución por los arrabales de París donde entra en contacto con una amante de Konradin, chulos y gorilas que le quieren matar, agentes del servicio secreto soviético y donde Joris se hace pasar por Konradin -nadie conoce su nuevo rostro-; seduce a la bella Carlota y ello le permite llegar hasta su jefe, el enigmático Stefan. Las situaciones complicadas en que se mete Joris vuelven a ser resueltas por la irrupción de la bella Eva Blain hasta que en un momento determinado, ve la aparición de dos genuinos gorilas -dos enormes simios- que le ayudan en una situación comprometida.
Joris sigue su búsqueda de Konradin hasta que descubre que éste se quería vender al mejor postor inducido por su prometida, Elsa Rocher, quien a su vez le había vendido para conseguir ella sola todos los beneficios. Muere Rocher y se descubre que detrás de toda esta compleja trama el cabecilla no es otro que Didier Bertrand que, una vez desenmascarado, decide a matar a Joris; cuando la situación parece irreversible, nuevamente los dos simios irrumpen y salvan al protagonista. Konradin -que vivía escondido bajo la identidad de un clochard- y Bertrand son detenidos La extraña situación tiene una explicación final: los gorilas eran los matones marselleses Lacroix y Mestral que, agradecidos porque Joris les perdonó la vida, aceptaron la propuesta de Eva Blain de probar una suerte de armadura con forma de piel de gorila y de proteger a Joris. Resuelto el caso, Joris y Blain se prometen y abandonan el servicio secreto para llegar una plácida vida como pequeños empresarios de una empresa de transportes.
La novela tiene sus puntos de interés y quizás destaca por su estilo preciso y cortante -“Los cristales transparentaban la horrenda vertical de hierro del ingeniero Eiffel, apuntando al cielo plomizo, como un gigantesco índice imperativo” (p.7)”- y por sus personajes, especialmente Joris y la bella y letal Blain. La trama tiende a ser algo alambicada y, puntualmente, confusa, y la irrupción de los gorilas propone una extraña propuesta inverosímil que, a pesar de la explicación final, resta fuerza y credibilidad a la narración. De todas formas, algo hay de juego intelectual en estos gorilas; tras apuntar Bertrand que “Es un apelativo puesto de moda por la “Serie Negra””. Los agentes de escolta y acción, tanto los propios como los de la competencia, carecen de identidad. Son gorilas.” (p.8), tras aparecer a lo largo de la novela gorilas y más gorilas, al final aparecen unos gorilas... de verdad. O cuando menos, que lo parecen. Probablemente es una de las primeras citas que hay en la literatura española de la Serie Negra de Gallimard.

sábado, 17 de julio de 2010

Bar Aventura

Peterson, Vic, Bar Aventura, Servicio Secreto, nº 251, Bruguera, Barcelona, 1955, ilustraciones interiores de Badía
Sobria novela negra de excelente factura donde la complejidad narrativa y el retrato de personajes se convierten en elementos al servicio de una intriga sabiamente conducida por el autor.
Kit Doyle es un detective privado de Cleveland que, tras una noche de borrachera donde flirteó con una pelirroja y una morena, llega a su casa donde es asaltado por un delincuente. Tras amarrarlo y pasar la noche con éste maniatado descubre que éste es Bruno Garvin, quien vigilaba a la pelirroja Stela Todd, bailarina del Bar Aventura y creyó que Doyle tramaba algo con ella. Doyle recuerda que Todd le dijo algo de una pieza ambarina y al darle Garvin su dirección decide ir a verla. Al llegar no sólo la encuentra muerta sino que descubre a la policía que le está esperando pues ha sido acusado del crimen por un anónimo. El teniente Wilcox y su taquígrafa Joan Farnum no creen que él sea culpable -especialmente Joan, que está secretamente enamorada de él- y le dejan en libertad para que investigue el caso con el compromiso de que se irá de Cleveland. Su investigación le lleva a buscar la ayuda del periodista Jack Roberts, quien le pone en contacto con la amiga de Stella, Bess Gordon, la morena que había flirteado con él. Al explicarle Doyle la situación ella decide salir de su apartamento mientras poco después el detective es secuestrado por Garvin, quien muere tras un accidente de circulación. Poco después Doyle vuelve al piso de Bess pero la encuentra muerta. Tras buscar la ayuda de la bella Joan, decide ir al Bar Aventura, donde trabajaba Stella y Garvin;, allí es asaltado por Carl Amalfi y seducido por la bella Nela Romana, “la sensualidad facial de Lana Turner, la ágil figura de Esther Williams y el busto de Jane Russel”(p.54), con quien se escapa. En realidad todo es una artimaña para sonsacarle información. Poco después Amalfi es asesinado -y una vez más él aparece como principal sospechoso- y con la ayuda de Joan y de Roberts consigue descubrir que el verdadero culpable es Gene Ventura, el propietario del Bar Aventura que, tras robar unas joyas guardadas en un urna de ámbar fue descubierto por Stella Todd. Viendo Doyle lo embrollado del caso decide ir a visitar al poderoso Boldiski, un magnate que, antiguo mafioso, en realidad es el auténtico propietario del Aventura; al saber del caso y de que Ventura le puede crear problemas, decide premiar a Doyle y entregar a la policía a su empleado Con el dinero recibido, Doyle decide retirarse de la profesión, irse a California a comprar una granja pero no sin antes casarse con la casta Joan Farnum.
La novela bebe directamente de la tradición del cine negro -Wicox le dice a Doyle “Vas lo suficientemente al cine para conocer lo que sucede” (p.22)- y lo hace creando personajes sólidos y, especialmente Doyle, cargados de matices y ambigüedades: “Calles tranquilas, jardincillos, casita con cortinas opolicromas, horarios prudentes en que a las diez de la noche se dormía...Todo lo que detestaba” ( p.47). La ciudad de Cleveland aparece ampliamente documentada -y creíble- y especialmente interesante es la estructura narrativa, pues el personaje va descubriendo la complejidad de la trama al tiempo que el lector lo hace siendo la intervención del narrador omnisciente muy sutil y hábil en el manejo de la información.

domingo, 6 de junio de 2010

Morir por etapas

Debry, Peter, Morir por etapas, Servicio secreto, nº 380, Bruguera, Barcelona, 1957, portada de Badía Romero, ilustraciones interiores de Carrillo
Planteada como una novela de espionaje, este relato se desarrolla como una intensa novela negra con continuas sorpresas argumentales y vertebrada por unas inusitadas dosis de violencia. Todo ello al servicio de una narración que, compleja, es sabiamente dirigida por el narrador.
Guy Stevens, agente de la Cuarta Sección de Contraespionaje Británico, es enviado a Australia para investigar la desaparición del profesor Lars Morlake, científico responsable de un descubrimiento decisivo para la seguridad del país. En una misión similar ya han sido eliminados dos agentes y para ello conviene un absoluto secreto en su misión; no podrá realizarla con su ayudante, Chic Garfield, cambiará de identidad -se llamará George Storm- y su único contacto será una corista de Sidney, Cora Bryce. Durante el viaje entabla cierta amistad con el comerciante Henry Diógenes y sólo pisar Australia es secuestrado; logra escapar y llegar al club Maya, donde trabaja Cora, y consigue saber su dirección por la indiscreción de un camarero, Lee Miles. El bar es regentado por Robert Lane, un oscuro personaje de quien descubrimos que es el cabecilla de una banda donde trabaja Diógenes y quien decide castigar a Miles por ser un bocazas. Escondido cerca de la casa de Cora, Stevens ve llegar a Diógenes y a Brodick, el hombre que le secuestró y poco después a Cora acompañada de su prometido, Alex Krane, jefe del contraespionaje portuario; a escondidas y a oscuras, se cuela hasta la habitación de Cora a quien cuenta cómo han sido descubiertos. Tras salir, se enfrenta con Diógenes, quien recibe un par de balas destinadas a él y que, antes de morir, revela el nombre de la organización que está tras todo el embrollo, Rombo Nocturno. Sabedor de que Alex Krane está al caso de los secretos de Cora, va a su casa, protegida por un imponente dogo, Nerón, y allí éste le ofece protección aunque en realidad lo que quiere es controlarlo; Krane forma parte de el Rombo, la banda responsable del secuestro de Morlake cuyo jefe supremo es la bella Sabrina Valli, amante de Krane; la banda decide cambiar la personalidad de Stevens por la de Jasón Corbett, un gangster desaparecido, para así poderlo matar y que la policía no investigue sobre él. Stevens acepta este cambio aunque sospecha que Krane no juega limpio; sus investigaciones le llevan -tras encontrar una carta de Morlake- a casa de la rica y bella Cloti Graham, pero todo parece una falsa pista, aunque ello no impide un ligero flirt entre ambos. Mientras, Krane delata a la policía las correrías de Corbett-Stevens al tiempo que le acusa de la muerte de Diógenes. Cuando los matones de El Rombo se preparan para matarlo, es liberado por la banda del genuino Corbett; Bart, Eric y Helen deciden torturarlo salvajemente para que confiese donde se encuentra su amigo y amante. Stevens consigue escapar milagrosamente y llega hasta la casa de Cloti, quien le da refugio y la ayuda a través e un médico de confianza. Recuperado, llama a Garfield, experto lanzador de cuchillos, para que venga en su ayuda. Juntos investigan y así saben que Cora era inocente, que Corbett era un delincuente que, sabedor del secuestro de Morlake quiso chantajear al Romboo y por ello fue asesinado -en realidad, devorado, por el dogo Nerón- y que la banda tiene secuestrado en la finca de Valli al científico. Tras explicar los hechos a la banda de Corbett, Stevens decide ir a la finca pero es detenido y encarcelado junto al Morlake, quien le confiesa que cayó en la trampa porque la malvada Valli era en realidad su esposa; el asalto a la finca por parte de Garfield y de la banda de Corbett acaba con un baño de sangre, la muerte de casi todos los malhechores, la detención de Valli, la liberación de Morlake y Stevens y, en un epílogo previsible, el anuncio de la boda entre éste y Graham.
Magnífico ejemplo de la capacidad de Debry para fusionar géneros -espionaje y novela negra- con una narración intensa, compleja y magníficamente resuelta. El narrador sabe jugar con habilidad con la información que manejan los personajes y la que sabe el lector para hacer avanzar la acción con paso firme e intenso. La complejidad de la trama -el protagonista llega a tener hasta tres identidades- no es obstáculo para un narrador que manifiesta una notable habilidad para dibujar personajes, escenarios y acciones. La violencia de algunas escenas -la tortura de Stevens por parte de la banda de Stevens parece un preludio de Reservoir dogs- es desarrollada con una firmeza e intensidad admirables que las convierten en piezas realmente ejemplares. En definitiva, una excelente muestra de la novela negra española de los años cincuenta.

viernes, 28 de mayo de 2010

Fugitivos en la jungla

Debry, Peter, Fugitivos en la jungla, Servicio secreto, nº 1114, Bruguera, Barcelona, 1971, portada de Jorge Samper
Intensa novela que, entremezclando géneros narrativos, cuenta una historia donde el héroe, acusado de un crimen que no cometió, tiene la oportunidad de crecer y madurar pasando de una ira feroz y destructiva que le carcome a la generosidad y el amor que le redime.
Guy Marly es un joven delincuente parisino; en Nochebuena, tras robar en un hotel, tiene la oportunidad de conocer una bella florista, Yvette, con la que mantiene una intensa relación. Al día siguiente es detenido acusado de la muerte del hombre a quien robó. Él es inocente ye Yvette proclama su confianza en Marly pero la investigación es conducida de forma inexorable por el inspector Juvex quien, a pesar de las inapelables pruebas incriminatorias, pide que no se condene a muerte al reo pues hay aspectos que no le encajan. Marly, que jura vengarse de Juvex. es condenado a trabajos forzados en el presidio de La Guayana francesa. Alí hará amistad con otros reos, Lavern, y Carrel, y los tres, sufriendo las durísimas condiciones del presidio, resistirán esperando conseguir lo que casi nadie ha conseguido: escapar.
En Boston, el millonario Harry Fergusson recibe la visita del aventurero Luis Logrado, un capataz que gobierna sus propiedades en el Brasil; éste le informa de cómo el ingeniero Duplessis ha hecho un importante descubrimiento científico y cómo su vida peligra. Cuando lo van a visitar al hotel donde está hospedado aparece asesinado. Fergusson decide viajar con Logrado al Brasil pero busca el apoyo de dos agentes del gobierno Glen Stevens y Chick Parker, quienes van a incorporarse a la expedición escondiendo su personalidad. Aunque el viaje es peligroso, Fergusson no consigue que su hija no vaya; Yvory, como lo fue su madre Yevette -a quien se parece de forma asombrosa-, es una chica de carácter que no se arredra ante nada.
En La Guayana las penalidades se suceden, Carrel muere pero se incorpora al grupo Macr “Bisturí”; los tres deciden que, una vez conseguida la libertad provisional en los pueblos de la costa -un régimen de excarcelación donde pueden realizar vida civil pero no pueden salir del territorio caribeño-, se aliarán para escapar. Primero es liberado Marc, luego Lavern y más tarde, al cumplirse los dieciocho años de su ingreso, Marly. Tras fingir una muerte por infección y ser enterrados vivos, los dos últimos consiguen burlar a la autoridad y preparar una fuga a la que se suma Marc y su amante, la brasileña Tonia Silvero. El día de la fuga son avistados por dos guardias con los que emprenden un tiroteo dode ambos mueren pero también Lavern. Los tres supervivientes deciden cruzar la jungla para llegar a Brasil y en el camino soportan mil y un sinsabores, entre ellos, el ataque de feroces caníbales, aunque finalmente llegan a un claro donde encuentran los restos humeantes de un avión estrellado.
Confluyen así las dos historias pues en el avión viajaba la expedición de Fergusson; aunque los pilotos han muerto y Parker está herido, el resto de los supervivientes recibe a los extraños individuos que, destrozados por la experiencia en la selva, llegan a ellos. Allí Marly descubre a Yvori y queda estupefacto pues ella es igual a la Yvette que conoció hacía dieciocho años; atando cabos descubre que en realidad, con una casualidad digna del folletín, esa chica es la hija que engendró en esa noche de amor y que Fergusson hizo de amante esposo de Yvette mientras vivió y de padre de Yvory. La acción se precipita cunado Logrado se desenmascara como un ambicioso que mató a Duplessis y que ahora pretende, bajo amenaza, casarse con Yvory, quien a su vez está enamorada del valiente Glen Stevens. Un tiroteo acaba con la vida de Logrado y también la de Marc y Tonia, que se habían aliado con él; por su parte Marly casi pierde la vida intentando salvar a Stevens. El realto acaba con Marly en el yate de Fergusson reponiéndose de las heridas y comprometiéndose con el millonario a no desvelar su secreto; no hacía falta pues Yvory lo ha descubierto todo y le propone que se vaya a vivir con ellos y que desempeñe, bajo la máscara de chofer de la familia, una vida plena y feliz.
El relato sabe combinar un inicio de novela negra parisina muy simenoniano con un relato carcelero que parece directamente inspirado en Papillon de Henri Charriere (1969), en aquello años un libro tremendamente popular. Posteriormente evoluciona a novela de aventuras para acabar con un encuentro folletinesco y un final feliz de profundidad moral digna de un Victor Hugo. Firme y vibrante aunque a veces precipitada, sabe combinar dos líneas narrativas que confluyen de forma inverosímil pero narrativamente legítima. El conjunto final es efectivo convirtiéndose así en un texto correcto que ofrece puntuales momentos de gran intensidad .


sábado, 15 de mayo de 2010

Sinfonía en "9" corto

Debry, Peter, Sinfonía en “9” corto, Servicio secreto, nº 660, Bruguera, Barcelona, 1963
Magnífica novela ambientada en Marsella donde un joven policía decide investigar un aparente caso cerrado para demostrar la inocencia de un prófugo. Violenta, sensual y brillantemente escrita, la novela consigue crear un ambiente asfixiante que atrapa al lector de principio a fin.
Guy Morel es un joven y algo inexperto policía que debe soportar el trato duro que le da su jefe, Oscar Valmont. A causa de su conocimiento del alemán participa en el interrogatorio de un camionero germano acusado de asesinato; Klaus Lindorf fue detenido en el cabaret Cancan tras ser descubierto por el músico Fred Rich y el barman Geo Vitrac en una situación que no admitía dudas pues una pistola humeante en su mano y los cadáveres de la bailarina cubana Teresa -antigua amante suya- y del copropietario Bruno lo incriminaban de forma evidente. A pesar de ello él proclama su inocencia y su condición de víctima de una conspiración.
Ya en la habitación del hotel donde se hospeda, Guy Morel recibe una visita inesperada, Klaus, que se ha fugado. Contra toda lógica, y guiándose por su intuición, Morel decide cobijar al prófugo y empezar a investigar el caso por su cuenta. Ello le lleva primero a visitar la cave Nico’s Strip, vecina del Cancan, un local llevado con mano firme por la rolliza y sensual Nicole Noguero; tras intentar seducir a Morel, le explica que el Cancan está ahora dirigido por Roger Delmas, que tiene una empresa de transportes de mercancías dudosas. Decidido a investigar, Morel visita el Cancan pero allí es brutalmente golpeado al ser confundido con un maleante de un clan rival. La banda de Demas la integran el argelino Rene Muluji, la bella y sensual Úrsula y el más bien simplón Geo Vitrac y aunque Morel sospecha que algo tienen que ver con el crimen perpetrado, nada saca en claro. El comisario Valmont, antiguo amante de Teresa, anima a Morel a que prosiga su investigación fuera de los cauces oficiales y ello le lleva a interrogar a Úrsula, antigua amiga de Teresa, y a asistir a su asesinato. Confirmada la inocencia de Klaus, Morel, que intenta flirtear con la bella y sensual camarera del hotel donde vive, Lison, sigue coqueteando con Nicole quien, a su vez, esconde un enigmático doble juego. A medida que avanza la acción y sobre todo tras el asesinato de Fred Rich, aparente músico pero agente de Deuxieme Bureau, se descubre que tras los crímenes hay una compleja red de espionaje donde el ejecutor de todos los asesinatos es Geo Vitrac; él mató a Teresa, que empezaba a atar cabos, y también tuvo que hacerlo con Bruno. Mató luego a Úrsula, después a Rich e intenta lo mismo con Morel, que consigue salvarse in extremis tras la intervención del comisario Valmont. Vitrac decide suicidarse con una cápsula de cianuro pero los dos policías consiguen descubrir que tras todo el entramado está Nicole, malvada femme fatale finalmente detenida y llevada ante los tribunales para que, previsiblemente, sea condenada ala guillotina. Klaus consigue demostrar su inocencia, Valmont gana un amigo en Morel y éste acaba disfrutando del cuerpo de la bella Lison aprovechándose de la oscuridad de una sesión cinematográfica.
La novela es excelente de principio a fin, pues se inicia con una escena onírica de gran efectividad y acaba con una tórrida escena en un cine descrita con sutiles eufemismos: “Guy Morel, al término de la proyección, no tenía la menor idea de lo que había pasado en la pantalla. Se dedicó a las pertinentes indagaciones, comprobando satisfactoriamente que sus deducciones no habían sido erróneas.” (p. 121). Morel es un personaje magnífico pero junto a él brilla con fuerza el comisario Valmont, un personaje ambiguo, cargado de matices, violento y vengativo pero justo y noble, que vive en una casa aislada, que escucha a Debussy y vive con una extraña y monstruosa mujer que le hace de criada. Nicole también se muestra como una magnífica antagonista al igual que todos los personajes de los bajos fondos marselleses, un escenario que ya había aparecido en otras novelas de Debry. El estilo, certero y preciso, está al servicio de una narración trepidante y violenta donde los diálogos cobran un especial fuerza e intensidad. La novela, además, encierra un emotivo homenaje a la juventud del propio autor; Valmont vive en una hermosa finca, “La Joliette”: “Es mi domicilio, alejado del mundanal ruido. Pido excusas por la frivolidad del nombre. Fueron sus primeros dueños los que la bautizaron así.” (p.65) “La Joliette” era el nombre de la finca de la familia Debrigode, ubicada en el barrio de Horta de Barcelona, en los años anteriores a la guerra civil.

domingo, 9 de mayo de 2010

La mina de las ánimas

Debry, Peter, La mina de las ánimas, Servicio secreto, nº 362, Bruguera, Barcelona, 1957, portada de Bosch Penalva
Excelente novela negra donde el punto de vista en primera persona y el tono cínico y desencantado del protagonista permite desarrollar una trama perfectamente tejida con personajes complejos y giros inesperados.
Hart Rivers, un antiguo periodista que ahora dirige una revista comercial, y sus amigos Brod Garvin y Geo Cohen son sorprendidos mientras están pescando por el ruido provocado por lo que parece un accidente. Tras correr unos minutos, llegan al lugar del accidente y lo hacen siendo primero Brod y llegando luego sus compañeros; allí descubren, cerca de lo que era la entrada de una vieja mina, el cadillac accidentado del millonario Mark Murchison: Por los aledaños deambula Preston Lowe, abogado del anciano, conmocionado y como amnésico, cuando Rivers se acerca al interior del coche descubre el cadáver del potentado; también descubre, y cree que se le debe de haber caído al intentar ayudar al viejo, su propio mechero. Poco después llega una banda de motorista, una pandilla de jóvenes gamberros que, tras enfrentarse con Rivers, se van. Brod se va con ellos para avisar a la policía; ésta llega poco después y se hace cargo de la situación certificando el carácter casual del accidente y la muerte a causa de un infarto de Murchinson.
Rivers dirige una revista de anuncios donde trabaja la bella Marion Dahl, esquiva a los cortejos de su jefe y deseosa de convertirse en una real periodista; cuando al día siguiente llega la policía al despacho e interroga a Rivers sobre una carpeta de Murchison desaparecida, Marion empieza a investigar al advertir que hay un caso digno de ser publicado en algún periódico de verdad. En la carpeta, según ha informado el mayordomo, había un nuevo testamento del millonario donde éste desheredaba a su hijo Lester y convertía en beneficiaria a su sobrina, la disoluta Beatrix. La policía sospecha que Rivers y sus amigos, los primeros en llegar, se quedaron con el documento para conseguir algún tipo de beneficio. No sólo lo cree la policía sino que Rivers recibe amenazas directas o tentadoras ofertas de Beatrix y de Lester para que le de el testamento que no tiene. El protagonista intenta entrevistar a Lowe, pero éste se encuentra en un estado amnésico; y no sólo eso, sino que es asesinado. Irrumpe en escena el cabecilla de los motoristas, Dunn Clyde, quien, a través de la intervención de Brod y sobre todo de la buena de Marion, es contratado en la imprenta de la revista para tener una oportunidad de redimirse.
La aparición de unos anónimos, una paliza nocturna, un intento de asesinato cera de la entrada de la mina donde se produjo el accidente y donde Rivers y Marion habían ido a investigar desencadena que ambos se decidan a convertir su revistilla en un real periódico publicando una detallada crónica de los hechos; parece la única manera de poner las cartas sobre la mesa y de evitar que la policía siga acosando a Rivers, que cada vez parece más culpable. La aparición de la noticia precipita los hechos pues Dunn Clyde es asesinado aunque poco antes haya podido dar alguna indicación de dónde está la cartera. Ésta se encuentra en la mina abandonada y allí se desplazan Marion y Rivers; éste ya sabe quien es el culpable, y ello se confirma al aparecer Brod amenazándoles con un arma. Brod llegó primero al coche de Murchinson y encontró la cartera y la escondió de forma precipitada, dejó el mechero de Rivers para incriminarle, acordó con Dunn que volviese y escondiese mejor la cartera y luego chantajeó a los presuntos herederos. Al ver que podía ser descubierto si Lowe recuperaba la memoria le mató; y al ver que Dunn podía hablar más de la cuenta, también le mató, Un forcejeo con Rivers acaba con Brod despeñado al fondo de la mina y con Rivers y Marion, triunfantes, declarándose su amor.
Una nueva entrega del talento narrativo de Debry; con un excelente protagonista, ese Rivers desencantado de la vida, y la presencia de Marion, bella secretaria pero alejada del arquetipo más simplista pues, aunque sensual, es esquiva y además quiere ser periodista en primera línea. El autor construye una novela impecable, intensa y magníficamente resuelta donde sabe combinar elementos de trama policíaco-detectvesca con elementos más negros como es el gusto por protagonistas cínicos, el uso vibrante de la primera persona, la irrupción de turbadores elementos eróticos o el retrato de la corrupta clase alta. Brillante y plenamente chandleriano es el estilo, con el gusto por la frase breve, intensa y cortante que permite que la acción avance de forma sólida y convincente. En definitiva, una excelente novela que sabe beber de las fuentes americanas para crear un artefacto de gran intensidad, complejidad y efectividad narrativa.



domingo, 28 de marzo de 2010

El pulpo humano

Debry, Peter, El pulpo humano, Servicio secreto, nº 32, Bruguera, Barcelona, 1951, portada (presumiblemente) de Provensal, ilustraciones interiores de Macabich
Arrolladora novela negra donde cuatro delincuentes de distinta calaña se agrupan para iniciar una espiral de crimen y violencia que les va a llevar a la autodestrucción. De San Francisco a Dijon y de allí a Suiza, la cosmopolita y trepidante narración se sustenta en sólidos y ambiguos personajes
En San Francisco, a inicios de 1939, se desarrollan cuatro hechos trágicos. Burt Forbes es un gigoló que, con su encanto, llena de clientes el casino de Malcolm Blending; cuando se enamora de Jessica Blending, la hermana pequeña del empreario, éste le prohíbe la relación. En un arrebato pasional Forbes le mata. Es detenido.
Ronald Winters es un célebre actor que, ya maduro, va a ser destituido de su papel principal en la compañía teatral donde trabaja por Herbert, un actor peor, pero mucho más joven. Cuando se levanta el telón y ambos tiene que representar un forcejeo, Winters, cegado por la ira, le estrangula en escena. Es detenido.
Kirk Sanders es un agente del FBI que va a vistar a su compañero que ha descubierto una turbia actuación suya: cuando Sanders detuvo a una banda de falsificadores, modificó las pruebas para dejar escapar a una muchacha, de quien se enamoró y con quien se casó. Cuando iba a ser detenida por el agente del FBI que ha desenmascarado a Sanders, ella se suicidó. Sin poderlo evitar Kirk Sanders le mata. Es detenido.
Dave Cohen es un peligroso delincuente que vive rodeado de lujos con un servil criado chino; recibe la vista de su abogado y al descubrir que le quiere traicionar delatando su participación en un atraco, le asesina. Poco después asesina también a su criado para que todo quede como un ajuste de cuentas entre ellos y más tarde es interrogado por su implicación en el atraco. Sin resistencia, es detenido.
Los cuatro delincuentes coinciden en Alcatraz, en la misma celda, y desde el primer día se erige en cabecilla de un nuevo grupo, un genuino pulpo humano donde él será la cabeza y los otros, los tentáculos cuyo primer objetivo es claro, escapar. Cohen, comprando a algunos guardas y con la colaboración de su fiel enamorada, Meg Terry, consigue que la huida sea un éxito, eso sí, asesinando con sus propias manos a dos carceleros. Una vez en tierra firme, inician una huida que les lleva a Canadá, más tarde a Le Havre y luego a Dijon. En la ciudad francesa, convulsionada por el inicio de la segunda guerra mundial y el miedo a la llegada de los nazis, planean un gran golpe. Tras seducir Forbes a Marthe Epinal, la hija del magnate de la ciudad, descubren que tiene todas sus riquezas dispuestas en un furgón presto a partir cuando suenen las campanas que anuncian el riesgo inminente de una ocupación. Cohen que considera a Forbes y a Winters como una rémora por sus escrúpulos ante el crimen, decide llevar a cabo el asalto abandonando a ambos. Aunque eso sí, Forbes lleva a cabo una última acción sin saber que Cohen les quiere traicionar; consigue asaltar el campanario y hacer que suene el toque de alerta.
Cuando esto ocurre, el furgón, seguido de la familia Epinal en pleno, empieza la huida a Suiza y a medio camino reciben la vista de dos policías motoristas que se ofrecen a escoltarlos,;ellos son Sanders y Cohen disfrazados que, poco después, neutralizan a los ocupantes de los automóviles, roban el furgón que conducirá Terry al tiempo que Cohen asesina a todos los testigos quedando Marthe milagrosamente viva. El furgón llega a Suiza pero cae al lago Leman y tras el accidente Cohen queda gravemente herido; llevado ante el doctor Dugi, éste dictamina que ha quedado paralítico. Al tiempo que esto ocurre Forbes y Winters, que ya han descubierto la traición, deciden emprender la búsqueda de los antiguos compañeros. No son los únicos: a Europa llega un agente del FBI, Jack Sullivan, quien recibe la ayuda una nueva agente del cuerpo, Jessica Blending, la antigua novia de Forbes. Buscan a los delincuentes y en su empeño descubren su pista al tiempo que también tienen noticia que en el furgón robado se transportaban importantes documentos del servicio secreto francés.
Mientras, en Suiza, el doctor Dugi descubre la condición de criminales de los recién llegados que se han instalado en un parador cerca del lago y se ofrece a colaborar con ellos en la recuperación del furgón a cambio de una importante cantidad que le permita crear su sueño: un falansterio donde reine la paz y la concordia. La acción se precipita con la llegada de Winters y Forbes que, disfrazados, consiguen acercarse a los delincuentes, el descubrimiento de Sullivan y Jessica de los prófugos, el asesinato de Forbes a manos de ésta, el cambio de Dugi, que viendo la calaña de los criminales decide contar a Sullivan todo lo sucedido y la llegada de la policía suiza.... que resulta no ser la policía suiza sino un grupo de agentes del servicio secreto nazi que quiere apropiarse de los documentos. Nazis y delincuentes consiguen recuperar el contenido pero Cohen mata a los alemanes, más tarde mata a Sanders para no repartir el botín pero Sullivan les persigue: Terry muere accidentalmente y consigue finalmente detener a Cohen. Éste es llevado a Estados unidos para ser ejecutado en la silla eléctrica, también es extraditado Winters, que por no tener crímenes de sangre será condenado a cadena perpetua dirigiendo el grupo escénico de Sing-sing mientras la recompensa la recibe Dugi. Deseoso de llevar a cabo su proyecto político se embarca hacia América, pero muere al ser su barco hundido por submarinos alemanes. Sullivan, finalmente, se casa con la bella Jessica Blending.
La novela es trepidante de principio a fin y el control que tiene Debry de la narración es admirable pues a pesar de la diversidad de personajes y de subtramas que se van generando, la narración avanza fluida y clara. Los personajes, arrastrados en esa vorágines criminal, ofrecen un notable interés por su variedad de caracteres y por su ambigüedad; más allá de Cohen, el asesino, y de Sulivan, el agente del FBI, todos los otros son caracteres complejos, delincuentes que no quieren serlo, criminales con remordimientos que no pueden controlar el devenir de los acontecimientos. Interesante es el malvado Cohen, perverso hasta la médula y reducido a una silla de ruedas, o Sullivan, cínico, desconfiado de la mujeres -acumula cuatro divorcios, pero fascinado por las mujeres sensuales que visten de negro.
Como curiosidad metaliteraria, subrayar que en la lujosa biblioteca de Cohen, destaca su colección de libros e aventura ”Julio Verne, Salgari, Sabatini, Stevenson y todos los creadores de aventuras de épocas pasadas. ¿No tienes bastantes con las que vives? (p.16).” Sin duda estos eran los libros de cabecera de Debrigode cuando escribía como Visconti novelas de aventuras. Como curiosidad biográfica subrayar que el doctor suizo se llama Dugi, como el abuelo materno del autor.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Nudillos de plata

Debry, Peter, Nudillos de plata, Servicio Secreto, nº 1173, Bruguera, Barcelona, 1973
Narración ambientada en el mundo del boxeo y ubicada en el estado de Washington donde unos inmigrantes mexicanos clandestinos se ven obligados a entrar en contacto con el mundo del hampa y a luchar duro para salir de su contagio.
Rudy Pardo es un inmigrante mexicano que malvive en Everett intentando escapar de la extorsión a la que le somete Rick Lazar, que le trajo clandestinamente a Estados Unidos; el día en que se niega a pagar su impuesto, es engañado por el mafioso quien le pide que le acompañe para ayudar a su buen amigo Floro Galván, con quien comparte chabola, que ha tenido un problema. En realidad es una artimaña para llevarlo a un descampado y matarlo pero Pardo, hábil y conocedor del boxeo, consigue zafarse e involuntariamente provoca la muerte de un sicario de los que acompañaban a Lazar. Decide ir a buscar la ayuda de Floro, simplón y fuerte, y ambos deciden irse a Seattle y luego a Tacoma para escapar e iniciar suerte en el mundo del boxeo. Pardo se convierte en representante de Floro y, desoyendo las indicaciones de los manipuladores de los combates, empieza a ganar combates gracias, entre otras cosas, a unos nudillos metálicos que sabe esconder en los guantes de su amigo. Al ver que van a su aire, los organizadores de los combates pagan a una cabaretera para que seduzca a Floro y le aparte de su amigo. Ella es Crystal Clinton, una vampiresa que comparte piso con su prima Kay Clinton, igualmente cabaretera pero honesta; Cristal consigue seducir a Floro y enemistarlo con Pardo. Éste, decepcionado, vuelve a Seattle donde decide ayudar a un detective privado a perseguir a la red de traficantes de inmigrantes y probar suerte como boxeador. Su esfuerzo y tesón -y sin ningún tipo de artimaña- consiguen que desempeñe una carrera fulgurante por los circuitos del estado hasta que se da cuenta de que su amigo Floro ha sido abandonado por Crystal; entonces decide volver para ayudarlo al tiempo que se enamora de la noble Kay y se da cuenta de que Crystal no era tan mala chica sino que estaba manipulada por los mafiosos. Finalmente la policía desvela a Pardo que el detective privado al que creía ayudar era en realidad un instrumento del hampa que le quería controlar; tras urdir una redada consigue que la policía detenga a todos los malhechores. En el desenlace Floro y Pardo se casan con Cristal y Kay y deciden emprender una cómoda vida como empresarios del transporte que pueden iniciar gracias a la recompensa recibida.
Correcta novela, bastante previsible y con personajes algo simples que destaca por su magnífica descripción del mundo del boxeo -un mundo que, recordemos, apasionaba a Debrigode- y por su curioso y sólido conocimiento de las ciudades del estado de Washinton -Seattle, Tacoma, Everett- donde los personajes se mueven y actúan con absoluta credibilidad. Una frase para recordar: “los que iban bien vestidos podían entrar en todas partes” (p.41)


domingo, 23 de agosto de 2009

Un lobo entre chacales

Un lobo entre chacales, Servicio Secreto, nº 1219, Bruguera, 1973, portada de Desilo
Reescritura de En nombre del muerto, una novela del año 1966 ya reseñada en este blog. De la versión inicial a ésta hay significativas modificaciones estilísticas y estructurales aunque el cuerpo de la narración se mantiene fiel a la versión original. Así como normalmente la reescritura de títulos se llevaba a cabo con una notable diferencia de años o cambiando de colección, en este caso se da la singularidad de que entre las versiones sólo hay una diferencia de siete años y ambas fueron publicadas en la colección Servicio Secreto

sábado, 18 de julio de 2009

Tenebrosa Bárbara

Tenebrosa Bárbara, Servicio Secreto, nº 983, Bruguera, Barcelona, 1969
“Al salir a flote de las negras y tenebrosas barbaridades de una pesadilla me encontré ante la agradable e inocente cara de un chiquillo asustado” Con este espectacular comienzo da inicio una sólida novela negra donde un hombre inocente, abrumado por su pasado, se enfrenta a sus fantasmas personales en la vorágine de una acción trepidante y mantenida con maestría.
Un hombre es despertado por un muchacho en un solar marginal del distrito 14 de París; lentamente recuerda quién es, Simon Lefranc, un experto en construir cajas fuertes, un veterano de la guerra de Argelia que descubre que tiene una gran hinchazón en la nuca y un vacío en su memoria; no sabe qué ha ocurrido desde que acabó de almorzar hasta el momento de recuperar la conciencia. Vuelve al apartamento que comparte con Solange, su prometida y ésta, furiosa, le revela que ha estado fuera de casa tres semanas. La llamada de una misteriosa y sensual Bárbara no ayuda a hacer creíble su amnesia pero su posterior desesperación y el descubrimiento de todo el cuerpo magullado empiezan a convencerla. Ella le confiesa que había contratado un detective para localizarle; Lefranc encuentra, misteriosamente, una tarjeta del detective contratado en su bolsillo pero lo que le inquieta y atemoriza es la noticia de que éste fue asesinado un par de días antes y encontrado sin vida en un solar del distrito 14. Solange y Lefranc se ponen en contacto con Michel, familiar y médico, que decide bucear en sus conocimientos de psiquiatría para ayudarle a recordar; tras diversas sesiones la aconseja tranquilidad, le da unas misteriosas pistas y le anima a que dibuje todo aquello que, en forma de visiones o fogonazos, recupere de su memoria. También le desvela que esa amnesia nace quizás de su inconsciente voluntad de no recordar algo que hizo durante esas tres semanas, una actividad que decidió abandonar hace muchos años: robar una caja fuerte. Mientras Lefranc asume que quizás durante esas tres semanas estuvo secuestrado y obligado a robar alguna caja inexpugnable, recibe la llamada de la tenebrosa y sensual Bárbara que le cita en una casa abandonada; allí se desplaza y salva la vida milagrosamente tras una brutal explosión. Más tarde intentan atropellarlo con lo que su condición de perseguido se acrecienta. A través de su empresa de seguridad, donde trabaja, entre otros, su fiel secretaria Norma, consigue saber que tras esos atentados están dos delincuentes y la misteriosa Bárbara, en realidad, una prostituta, quienes le secuestraron y le obligaron a robar una joya valorada en tres cuartos de millón de dólares. Al tiempo que la policía empieza a investigar las sospechosas actuaciones de Lefranc -su desaparición coincidente con el robo le incrimina-, éste busca la complicidad de Bárbara, que es asesinada, mata en defensa propia a uno de los dos malhechores y finalmente consigue desvelar la bruma de su memoria descubriendo dónde fue secuestrado y cómo tras toda la operación estaba también implicada su fiel secretaria, Norma. La policía, que seguía sus pasos, acaba deteniendo a los culpables y dejando en libertad a Lefranc que, además, consigue como recompensa los papeles que impedían su matrimonio con Solange.
La novela, de argumento extremadamente complejo, es desarrollada por Debrigode con maestría y talento, con claridad argumental, poblando la narración de un amplio número de personajes que dan verosimilitud a la acción, crean pistas falsas, despistan al lector y al investigador para finalmente conducir la acción hasta un impecable desenlace. Excelente el estilo de la novela y el uso de la primera persona, que dota al texto de una fuerza y firmeza impecables. Para completar el texto, y quizás preludiando revisiones postmodernas del género, éste aparece cargado de referencias culturales -al Fausto de Goudot, a François Villon y a Verlaine “ella aparece sobre el rostro de la noche como una joya preciosa en la oreja de una mauritana”-, a la música del momento -canciones de Adamo “la primera vez que nos vimos...”- o al cine -evocando a la sensual identidad de Silvana Mangano “opulenta, esbelta, fantástica, prodigio de sensualidad compacta” (p.121). En definitiva, una novela soberbia.

sábado, 27 de junio de 2009

Las damas matan riendo

Las damas matan riendo, Servicio secreto, nº 387, Bruguera, Barcelona, 1958, portada de Antonio Bernal, ilustraciones interiores de Gómez Esteban
Novela negra en estado puro en que un investigador privado, Fox Derek, es convocado en una urbanización en proyecto por el empresario Ogden Carson que le encarga que siga a su mujer. Aunque Carson es algo raro -viste una canadiense y botas-, Derek acepta el encargo. Sigue a la mujer hasta que descubre que es ..su exmujer, Gerta Heilan. Cuando se encuentran cara a cara, Gerta es asesinada de un flechazo en la espalda y todas las sospechas recaen en él. Fox recibe poco después la visita del vivo retrato de Gerta, una hermana gemela, Hedda, que él desconocía, que le quiere asesinar pues le cree culpable pero al final ella empieza a confiar en él. Las cosas se complican cuando se presenta Ogden Carson quien dice no conocer a Fox, cosa cierta pues el real Carson nada tiene que ver con el impostor que, descubrimos, engañó a Derek.
Derek busca al falso Carson, intuye que debe de ser un actor y lo encuentra....pero asesinado. Recibe la visita de un matón a sueldo de la familia Carson, el bruto Walt; se encara, se encuentran de nuevo con él y también aparece asesinado. Derek descubre el diario de Gerta donde ella confiesa haber cometido un crimen, se enamora de la hermana, salva al real Carson de un intento de suicidio... Al final se descubre que todo ha sido orquestado por Hedda, que ha asesinado a su hermana porque ésta le hacía chantaje pues el diario no era de Gerta sino de Hedda, asesina feroz que no duda en matar a quien se le pone por delante. Cuando Hedda, cruel, quiere matar a Fox Derek -con arco y flechas-, él es herido pero consigue que ella caiga por un barranco, se mate y poco después se demuestre su inocenciaLa novela tiene un argumento notablemente bien montado, sin el embrollo y la precipitación que a veces se dan en este tipo de novelas. Fox Derek es un buen personaje “un hombre corriente, de mediana estatura, cabello castaño y rostro inexpresivo. Fox Derek cuidaba mucho de conservar su aspecto, vistiendo traje de franela gris y conduciendo coche gris. Pero tanto el hombre como el coche eran capaces de mayor velocidad y resistencia que su aspecto permitía suponer” (p.6), un detective de poca manta pero honesto y noble, que se enamora incautamente de la hermana gemela de su exmujer y que es engañado como un pardillo: ”Cuando se oyeron la sirenas zumbando acercándose, Fox Derek había fumado muchos cigarrillos en la obscuridad (sic). Su hombro le dolía mucho, pero cicatrizaría. Lo que tardaría en cicatrizar era su alma (p. 121). Quizás el único elemento un poco estrambótico es el crimen con arco y flechas pero el conjunto es realista, preciso y creíble, escrito con buen estilo “Entró en el sendero que conducía a la casa Carson. Una lechuza iluminada por los focos, elevó su lento vuelo fantasmal. En la alineación que señalaba una futura calle, pasaron varias liebres. De vez en cuando, la masa de una excavadora o un tractor aparecía como un panteón ultramoderno "(p.116)

domingo, 21 de junio de 2009

Calavera de plata

Calavera de plata, Servicio secreto, nº 93, Bruguera, Barcelona, 1952, portada de Provensal, ilustraciones interiores de Ángel Pardo
Sugerente novela policíaca en la que dos amigos de la infancia se reencuentran como adultos situados en bandos contrarios; un crimen, una investigación y el amor de una mujer van a convertirse en el territorio de ese conflictivo reencuentro.
Freddy Wilson y Burt Talbot son dos adolescentes enamorados de la bella y algo engreída niña Arline Wanders, la hija de un importante banquero de Mobile, Alabama. Son amigos y muy distintos, el primero es algo simple y de aspecto bruto, el segundo es hábil y seductor. Aunque amigos, con frecuencia se pelean. El tiempo pasa y les separa y Talbolt se convierte en un turbio detective privado y Wilson consigue llegar a ser agente del FBI que advierte al primero de que su labor está bajo sospecha y vigilancia..
Un día Talbot recibe una llamada de Mobile, de la mansión de los Wanders; tras años de no pisar su ciudad, vuelve a ella y es recibido por Ralph Wanders, su socio el capitán Jornbolm, Arline y su amiga Geny Low; el motivo es dramático pues en las habitaciones superiores se encuentra el cuerpo sin vida del prometido de Arline y socio de Wanders, Arthur Ringers. A su lado aparece una pequeña estatuilla de una calavera de plata. Parece haberse suicidado pero Talbot descubre que en realidad fue asesinado, posibilidad extraña pues la mansión Wanders aparenta ser una auténtica fortaleza.
Talbot propone que se llame al FBI y se pida la intervención de Wilson, quien, años después, continúa enamorado locamente de Arline. Talbot modifica las pruebas para que el suicidio sea creíble y la llegada de Wilson, que es engañado, se enmascara bajo la orden de continuar una investigación iniciada en Mobile por el FBI siguiendo los pasos de un contrabandista, Jeremiah Bulks. Burks, que se enfrenta a Wilson y sale malparado, recibe la visita de la bellísima mulata Deborah Miller quien le asesina para que no pueda explicar nada pues ella es la amante del jefe de una importante organización de traficantes de joyas que extiende sus ramificaciones hasta la familia Wanders. Talbot observa el asesinato y chantajea a la Miller exigiéndole que entregue a su jefe.
Poco después el capitán Jornbolm es asesinado en la mansión Wanders con idéntica estatuilla de calavera de plata a su lado y ante la inminencia de que se descubra la trama de corrupción que acompaña a los Wanders, Talbot propone a Arline que seduzca, engañé y se case con Wilson para así detener la investigación. Así lo hace al tiempo que Talbot y Wilson consiguen que se desenmascare al jefe de la bada de contrabandistas y asesino de Ringers y Jornbolm, el importante fucncionario Sanders quien, conocedor de que la fortuna de Wanders tenía un origen oscuro -una red de corrupción había provocado la muerte de centenares de trabajadores- le chantajeaba; los crímenes que cometió en la mansión Wanders los pudo llevar a cabo gracias a la colaboración de la amiga de Arline, Geny.
Meses después Wilson descubre el engaño de su matrimonio y al intentar matar a su esposa y a Talbot, éste le desvela cómo su esposa está realmente enamorada de él y cómo no tenía nada que ver con la corrupción de los Wanders. Ralph Wanders se suicida, devorado por el sentimiento de culpa por haber provocado por la muerte de cemtenares de trabajadores, Wilson deja el FBI para montar una agencia con Talbot y éste se compromete a esperar a que crezca la hija de Wilson y Arline para casarse con ella.La novela es algo embrollada en algunos momentos pero se redime por pasajes de una elevada calidad literaria. Destaca la excelente descripción de la llegada de Talbot a la mansión de los Wanders y de cómo percibe, levemente, que algo ha cambiado en ella desde la infancia hasta descubrir que se ha convertido en un fortín; hasta descubrir, en definitiva, que los Wanders esconden algo. La caracterización de Talbot como private eye ambiguo que llega a la mansión de unos ricos para encubrir sus trapos sucios, no sólo tiene la efectividad de los clásicos sino que es expuesta con un estilo preciso y admirable; la figura de la bella Deborah también es uno de los valores de una novela donde los personajes que están al otro lado de la ley son infinitamente más ricos y sugerentes que personajes como Wilson, simplón incluso en su apasionado amor por Arlene.

sábado, 6 de junio de 2009

Piratería moderna

Piratería moderna, Servicio secreto, nº 36, Bruguera, Barcelona, 1951, ilustraciones interiores de Giner
Novela ambientada en la Nápoles ocupada por las tropas norteamericanas que combina el retrato de la realidad italiana con la intervención de personajes procedentes de los bajos fondos de Chicago.
En Nápoles, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, unos jóvenes de familias venidas a menos tras la contienda bélica deciden entrar en el mundo de la delincuencia para vivir la vida con la máxima intensidad; el cabecilla del proyecto es el joven Giano Crespi, un amoral y cínico personaje, un pirata moderno que arrastra a sus compañeros a una espiral criminal de la que no van a poder escapar.
Mientras, en Chicago, Jimmi Rocco, seductor y truhán, desarrolla su labor al límite de la legalidad recibiendo un día la visita de una muchacha, la bella y rica Lyn Vanderbelt, quien le pide ayuda para su novio, militar norteamericano, detenido en Nápoles por un crimen que no ha cometido. Él inicialmente se niega al no ver el posible beneficio del proyecto pero cuando recibe la visita del FBI y éste le informa de que su amigo Tony Spezia se encuentra en circunstancias similares al novio de Lyn, decide ir a Nápoles a aclarar las cosas.
En Nápoles, Rocco, con su fama de truhán, consigue infiltrarse en los círculos donde operan los jóvenes napolitanos y descubrir cómo han urdido una compleja red de robo que siempre acaba implicando a algún inocente militar norteamericano; también a Nápoles se desplaza la bella Lynn y ambos deciden desenmascarar la banda de ladrones cuya dinámica criminal les ha llevado a convertirse en asesinos desalmados. A pesar de que la mayoría de ellos tiene, en el fondo, algo de nobleza, el poder hipnótico y absoluto que Giano ejerce sobre ellos les lleva a obedecerle. No sólo eso: cuando alguno de ellos intenta desertar, Giano le mata cruelmente.
La acción lleva inevitablemente a vivir persecuciones, secuestros, intentos de asesinato y, finalmente, el enfrentamiento entre Rocco y Giano Crespi que acaba al final con la vida del miserable criminal. La banda es desarticulada, Spezia es liberado y Rocco y Lynn se casan.La novela es algo sencilla e irregular pero tiene algunas virtudes destacadas como es la inicial estructura bimembre de la acción donde un capítulo se desarrolla en Nápoles y otro en Chicago, y así sucesivamente. Es también interesante y muy moderno el retrato inicial de los jóvenes napolitanos que, en la playa, bellos, ociosos y sin dinero deciden por ambición, aburrimiento y capricho sucumbir a la fascinación del crimen.

sábado, 16 de mayo de 2009

Cadáveres ambulantes

Cadáveres ambulantes, Servicio secreto, nº 66, Bruguera, Barcelona, 1951, ilustraciones interiores de Macabich
Magnífica novela ambientada en el duro y corrupto mundo del boxeo que destaca por su intensa violencia y por el retrato de personajes que son llevados hasta situaciones límite.
Buck Alton es un reconocido boxeador californiano de origen humilde. Siendo mecánico estudió hasta llegar a ser periodista y a publicar un par de novelas policíacas al tiempo que desarrollaba su carrera deportiva. Sin ser un púgil aguerrido sino más bien conservador ha llegado alto en su carrera; antes de un combate decisivo contra Slim York recibe una recomendación de la bella y turbadora Giny Diamonds: dejarse vencer. Al mismo tiempo, empieza a publicar una serie de artículos denunciando la posible corrupción del boxeo.
Alton gana in extremis el combate pero de inmediato es secuestrado por un matón y por Giny siendo llevado a una casa abandonada donde recibe la visita de cinco encapuchados que le torturan salvajemente obligándole a que se comprometa a perder la revancha con York y a escribir un artículo desmintiendo sus pesquisas. Buck Alton se arrastra, llora y pierde, en definitiva, su dignidad humana. Tras cumplir lo prometido huye hasta Helena, Montana, para llevar una humilde vida de obrero. Allí conoce a una bella y honesta chica, Harriet Harding, quien, al verle amargado y, a veces, cobarde, le anuncia que sólo recuperando su dignidad podrá amarle.
Buck Alton visita un médico al detectar un bulto donde había recibido latigazos; el doctor le indica que es un tumor canceroso originado por la paliza recibida. Sabedor de que le quedan pocas semanas de vida, de que es, en definitiva, un cadáver ambulante, decide volver a California a vengarse de los malhechores. Su retorno es arrollador y, vigilado desde el FBI, que sospecha de él, empieza a investigar y a entrenarse. Así descubre que uno de los torturadores escondido bajo la máscara se escondía su rival York; en el tercer combate le da una paliza monumental que casi le mata. Secuestra a Giny y la obliga a desvelar los otros nombres y así se descubre que el jefe del periódico donde publicaba, su manager y dos jefazos del boxeo local eran los que le torturaron y provocaron su enfermedad mortal. Tras diversos avatares, persecuciones, torturas y salvamentos, Buck Alton, ayudado por Harriet -desplazada hasta California para ayudarle- y de su fiel criado chino Ling -experto en judo- consigue desenmascarar a la banda y rectificar su objetivo de matarlos a todos entregando los criminales al FBI. Cuando parece que nada tiene solución, una visita a un médico le proporciona una sorpresa: no tiene cáncer. Buck Alton y Harriet deciden volver a Helena y, felizmente casados, iniciar una nueva vida.Cadáveres ambulantes tiene argumentos suficientes como para ser considerada una gran novela de Debry: el retrato de un personaje que cae y se redime, el intenso ritmo narrativo, el inicio demoledor de la novela -en medio de un combate-, la detallada descripción del mundo del boxeo con una excelente descripción de los combates, la aparición de una violencia inexorable y arrebatadora, la presencia de excelentes secundarios como el criado chino... En definitiva, una excelente novela de boxeo, un género que si bien el cine había consolidado ampliamente, la literatura hispánica no acostumbraba a tocar y que a Debrigode le debería ser muy querido por su afición personal a este deporte.