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sábado, 11 de octubre de 2008

Crucigrama

Crucigrama, Guante blanco, 5, Ediciones L.E.S.T.E.R., Barcelona, 1944
Irregular novela detectivesca con ingredientes propios de las novelas de espionaje que avanza de forma algo embrollada pero que ofrece propuestas formales de elevado interés y riesgo.
En la tranquila ciudad de Berna, en el hotel Alsdorf coinciden diversos personajes: el exagente secreto argentino Antón Valle y su esposa Rosario, los campeones de tenis René Simon y Ralph Farmer, unos elegantes y seductores suecos de la alta sociedad, Elsa y Max Sverig, el psiquiatra Walters y dos ricas hermanas, la altiva y ya madura Lillian Blume y la joven y bella Lisa. Entre juegos y romances descubrimos que en realidad Simons es un agente del Servicio Secreto francés y que en el hotel hay un corpulento detective, Conrad Klaus, que se ocupa de salvaguardar la tranquilidad de este oasis de paz.
El asesinato de Simon viene a turbar la paz del hotel y desencadena la investigación de Klaus que recibe la colaboración de Valle; bajo la apariencia de un tipo simplón y obeso, “el corriente tipo suizo: grandote, rubicundo, se le veía mejor de guardador de vacas que de detective”, Klaus es un sagaz investigador que, poco a poco, va descubriendo interesantes secretos de los implicados. Max es un cazafortunas, Elsa es una ladrona de guante blanco, Lillian es una espía que vende secretos al mejor postor y que comunica sus mensajes a través de los crucigramas que envía a revistas especializadas. El sorprendente asesinato de Lillian Blume complica más el caso y mientras el narrador nos lleva por diversas pistas falsas -se llega a presentar como plausible que Klaus sea el asesino-, la esposa de Valle finge un secuestro para conseguir que su marido abandone el caso y vuelva con ella a su Colombia natal a llevar una vida retirada. No obstante todo ello, nada enturbia las pesquisas de Klaus que, finalmente descubre al asesino: Ralph Farmer, el tenista, que también era espía al mejor postor y que detestaba a Simon por haber sido amante de su. Al final, Valle, tras una rocambolesca pesquisa que acaba en Barcelona, opta por llevar una tranquila vida matrimonial, Max y Lisa se comprometen y la bella Elsa decide casarse con el doctor Walters.El argumento de la novela es algo confuso y algunos de los elementos que podrían haber dado una especial relevancia al relato, como el Crucigrama que da título a la novela, no es desarrollado suficientemente. A pesar de estos defectos argumentales -el hecho de que la novela tenga sólo 60 páginas, no las 70 de los otros títulos de la colección nos permiten sospechar un recorte del editor-, la novela tiene aspectos de interés. Uno de ellos es que el desenlace tiene lugar en un territorio realmente exótico para la novela popular española de los años 40, una Barcelona que sale de forma algo difusa aunque aparezca una referencia explícita al legendario Hotel Falcón -Rambla, 32- y los personajes pongan diversos anuncios en La Vanguardia. Otros aspecto a destacar son algunos elementos narrativos y estilísticos brillantes. Así, al inicio de la novela, en vez de presentar a los personajes a través de la descripción del narrador, Debrigode nos transcribe la charla de dos botones del hotel a través de la cual van criticando y presentando al lector a los protagonistas; un hábil artificio narrativo que permite entrar en la novela desplazando la presencia de un farragoso narrador. En el campo estilístico la novela propone un ejercicio brillante, extraño dentro del género de la novela popular, como es el de acabar cada capítulo con una palabra que sirve para iniciar el siguiente capítulo. Este virtuosismo estilístico se mantiene de principio a fin, a lo largo de los veintiséis capítulos de la novela y lo cierto es que da una identidad singular al artefacto.
Una pregunta a los visitantes del blog; la firma del ilustrador de la portada se puede leeer. ¿alguien la puede identificar?

sábado, 4 de octubre de 2008

Un yate ancla en Miami...


Un yate ancla en Miami..., Guante blanco, 4, Ediciones L.E.S.T.E.R., Barcelona, 1944, portada de Provensal
Intensa novela detectivesca en la que unos personajes aparecen aislados en un espacio del que no es posible salir -una barco, luego una barcaza- y donde se suceden una serie de crímenes misteriosos donde todo el mundo parece culpable y nadie lo va a ser. Sólo el deslumbrante detective Melvin Sharp y su equipo de policía científica conseguirán resolver el caso.
En el yate Pilgrim, -un nombre de resonancias vernianas- el magnate Henry Maxwell es asesinado. El camarero Timothy Pink, que estaba con él en el momento del crimen declara que vio disparar a un extraño monstruo -un engendro con trompa de elefante- y su explicación le convierte en el primer sospechoso. En el yate se encontraban su hermano y socio John Maxwell y las prometidas de ambos, dos actrices de Hollywood, la hierática Kay Sothern y la simpática y noble Patsy Brend, su sobrino Fred Nothin y la secretaria de Key, Luana Thighs, además del servicio. Ante lo extraño del caso, el hábil policía que lleva el caso, el inspector Sharp, siempre acompañado de su fiel Jim Swift, decide retener a todos los viajeros en Miami pero para evitar el acoso de la prensa se instalan en la barcaza de recreo Relax, un buque propiedad de Andy Sanders, que estudia para capitán, y un viejo lobo de mar experto en cocina, Tom Perkinns. El socio de los Maxwell, Spencer Lark, siempre acompañado de su hombre de confianza Calvin Corbet, descontento con los escarceos amorosos de los Maxwell envía a Miami a la bella Lil Wonder -una buena chica con problemas económicos- para que sus socios rompan sus compromisos; cuando llega a la Florida y tiene noticia del crimen, Lark la presenta como una sobrina suya y le encarga que rompa el compromiso de John. Andy, al verla se enamora perdidamente y ella le corresponde explicándole su misión. Mientras tanto la acción se complica: se descubre que el sobrino, Nothin es un chantajista que quiere arruinar el posible matrimonio de sus tíos para no perder su herencia; para ello descubre que Kay estuvo en prisión por ladrona y que Patsy había posado desnuda para una revista. Cuando poco después John Maxwll también es asesinado, todas las sospechas recaen sobre Nothin aunque Sharp ve demasiados cabos sueltos; empieza a investigar aspectos desconcertantes y pocos días después, delante del juez, demuestra que los asesino eran Spencer Lark y Calvin Corbet, que habían subido a los barcos amparándose en la oscuridad y con un equipo de buceo que les había dado ese aspecto misterioso e inverosímil. Los culpables son detenidos y mientras se anuncia el compromiso de Lil y Andy, el inspector Sharp es felicitado por su excelente y brillante investigación.
Como todos los títulos de Guante Blanco, el volumen parece tomar como referente la novela detectivesca anglosajona publica en la Biblioteca Oro Serie amarilla de Editorial Molino -Christhie, Stout, Wallace, Derr Biggers, Stanley Gardner, entre otros-. La novela es altamente interesante en su dibujo de personajes y en el brillante desenlace propuesto por el autor; la estructura de personajes encerrados en un barco donde se ha cometido un crimen nos evoca Poirot en Egipto, aunque el desarrollo donde irrumpe lo misterioso que es explicado racionalmente nos recuerda a Wallace; no en vano, el propio personaje lo dice al final del libro:”Como Mr. Reeder, el personaje de Edgar Wallace, yo también tengo mentalidad de asesino” (p.70). Es remarcable el personaje de Marvin Sharp, inteligente y brillante -“desconcertante y teatral” le califica la prensa- y el modelo de investigación donde la intervención de la policía científica es rigurosa, exhaustiva y decisiva. En definitiva, un libro que mejora a medida que se va concretando el desenlace, que se ofrece verosímil en la ambientación, que demuestra un sólido conocimiento de los entresijos legales y judiciales norteamericanos y que acaba con el anuncio de una nueva entrega de los protagonistas: Próximamente: segunda actuación Sharp-Swift: “Alias, la Duquesa”. Por desgracia, nunca se publicó este título.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Cinco endemoniados

Cinco endemoniados, Guante blanco, 2, Ediciones L.E.S.T.E.R., Barcelona, 1944
Soberbia novela detectivesca de clara influencia anglosajona que nos presenta personajes encerrados en un caserón perdido en Escocia, un crimen, secretos inconfesables, una investigación y una brillante resolución.

En el corazón de África, Big Joe -Joseph Curry- es un miserable sin escrúpulos que ejerce de cruel capataz frente a sus trabajadores nativos; al llegar un hombre blanco malherido y cargado de diamantes no duda en asesinarlo y en huir quemando vivos a todos sus trabajadores, encerrados bajo llave en un barracón
Años después, los sobrinos de Big Joe reciben una extraña invitación; mil libras y un billete para visitar al tío que marchó de Gran Bretaña por motivos oscuros -un desfalco-, cuando ellos aún no habían nacido. Los sobrinos son los hermanos Ketty y Frank Jones, hijos del importante banquero Robert Jones, y la humilde Beryl Curry, una muy bella mecanógrafa, hija de Arnold Curry y de Joan, una antigua novia de Big Joe; los tres deciden, a escondidas de sus padres, aceptar la extraña posibilidad de conocer a un tío al que nunca han visto y del que sólo han oído hablar mal. Ya en el caserón son atendidos por el mayordomo, James Faraway y tienen la oportunidad de conocer a Joseph Curry, un resentido que les ofrece una juego terrible; sabedor de que tiene enfermedad incurable, nombrará su heredero a quien se atreva a asesinarlo. Estupefactos ante la propuesta reciben la aparentemente casual visita de Fergus Simpson, un desgarbado cameraman que está trabajando para diversas productoras cinematográficas y que pide permiso para filmar escenas de la casa; poco después se oyen unos disparos y se descubre el cuerpo sin vida de Faraway. Pero no es Faraway el finado, en realidad es Big Joe que, aprovechando que sus sobrinos no le conocían, había propuesto a su mayordomo un cambio de papeles para montar la mascarada. A partir de ese momento se empiezan a desvelar cosas sorprendentes, como que Fergus Simpson era el hijo del explorador que fue asesinado por Big Joe y que había llegado para vengar a su padre. La policía -el inspector Roney y su incompetente ayudante Yardley- se encuentra desbordada ante algunos elementos inexplicables del crimen hasta que Simpson y Ketty huyen; su acción apunta a su culpabilidad pero en realidad ellos lo hacen para encubrir al padre de ella -Arnold Curry- que, a escondidas, vino a la mansión temeroso de que su hermano quisiese abusar de Ketty. En Londres, escondidos y disfrazados, los prófugos llevan a cabo una investigación que les lleva descubrir que el verdadero asesino es en realidad Robert Jones que, arruinado por sus tratos con una corista, se confabuló con su hija Ketty; él se presento también en el caserón y cometió el crimen, Ketty sedujo a Faraway para encubrir el crimen y luego lo asesinó. La investigación es llevada a cabo por Fergus simpson que ha conseguido la complicidad del inspector Roney quien, agradecido, decide incorporar a la policía al sagaz Fergus; éste consigue a su vez, el amor de Beryl, sorprendente heredera de una parte de la fortuna de su tío.
La novela es excelente de principio a fin, creando personajes de notable complejidad y urdiendo el autor una compleja trama que sabe plantear, complicar y resolver con maestría. Las influencias de Agatha Christie parecen claras pero en determinados aspectos -tal como está planteado el caso, los escenarios, la presencia de personajes perseguidos por crímenes cometidos en territorios del Imperio- nos hacen evocar los relatos y novelas de Conan Doyle y de Wilkie Collins. El aire british está conseguido con maestría creando Debrigode una ambientación verosímil y natural, en absoluto forzada, y a lo largo de la narración el autor demuestra un conocimiento de los matices legales que evidencian su formación en el campo del derecho.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Pánico en la costa Azul

Pánico en la Costa Azul, Guante blanco, 1, Ediciones L.E.S.T.E.R., Barcelona, 1944, Portada de Provensal
Legendario título de la producción de nuestro autor que firma con su real nombre, que inaugura una colección de culto, que presenta al inspector Victor Vital y todo ello construyendo una novela más policíaca que negra dotada de una impecable construcción y tintada de múltiples elementos de interés.
Evaluó al inspector Vital: un comerciante, un jefe de oficinas, un profesor de instituto... cualquier individuo de ocupación sedentaria podía tener la envoltura carnal del policía sentado frente a él. El comisario Fetard le había asegurado que mandaría al mejor de sus inspectores: por lo tanto, aquel rostro pulcramente afeitado, sin rasgos sobresalientes, regular, tenía que ocultar un cerebro privilegiado. (p. 30)
En 1939, en el pequeño pueblo de Rochard, sito en la Costa Azul, se produce un crimen extraño; el capataz Frusta es asesinado y todo parece inculpar al ingeniero Duchense, un prestigioso científico que cortejaba a la hija del finado y que, además, es yerno del hombre más poderoso de la zona, el barón de Creil. Victor Vital es enviado desde París a resolver el enigma que ha conmocionado este pequeño pueblo donde hay un simpático y severo cura rural -el padre Dupont.- un hostal gobernado por rijosas campesinas, lujosas residencias donde viven escritores y actrices de renombre y un apacible clima. Además del crimen, en los últimos días se acumulan hechos extraños, por ejemplo, la llegada de un vagabundo -Phillippe Martial- que es contratado por una -joven y bella- empresaria avícola del lugar -Arlette Berry-. Asimismo, en el destacamento militar que hay cerca de la población ocurre algo extraño: el rebelde teniente Faucon, tras una visita al cabaret de la bella Paola Mondori, es asaltado a las puertas del cementerio tras ver un extraño fantasma. Poco después el ingeniero Dúchense es asesinado de igual forma a como lo había sido Frusta y se descubre que estaba trabajando en un importante secreto militar. Faucon vuelve a ser asaltado tras ver en el cementerio a una joven hermosa asesinada y al despertar se le acusa de los crímenes y de ser un espía al servicio de una potencia extranjera; poco después se comprueba su inocencia y se desvela que el enigmático vagabundo era en realidad un espía del servicio secreto francés.
La trama se resuelve con la muerte de Paola, que resulta ser una espía que escondía un radiotransmisor en el cementerio, y el descubrimiento de que tras todos los crímenes -Frusta, Duchese, la enigmática chica hermosa de la portada, Paola y los dos intentos de asesinato sobre Faucon- estaba el padre Dupont, en realidad, un espía nazi que había desnucado a todas sus víctimas con su paraguas, que había asesinado al real padre Dupont y que mató a la chica hermosa por ser la sobrina del auténtico capellán.
La trama detectivesca está planteada y resuelta de forma excelente, con claridad, emoción y sorpresa final y la novela debe mucho a Agatha Christie en la ordenación de la trama -Vital tiene mucho de Poirot- al tiempo que también resuenan ecos de Poe y Chesterton -se les cita explícitamente-, de Edgar Wallace -una compleja conjura tras unos crímenes aparentemente anodinos- y quizás incluso de Oppenheim en el gusto por ambientes selectos de la Riviera francesa La novela se enriquece con el conocimiento personal que Debrigode tenía de los paisajes descritos y literariamente la obra tiene un alto interés. Ello es gracias a su estilo preciso y certero, al perfecto equilibrio entre las diversas tipologías textuales, al muy buen control de la trama e incluso a ciertas arriesgadas propuestas estructurales: la novela se organiza a partir de un primer capítulo que da paso a un elegante flash back que sólo sabemos que lo es cuando llegamos al primer tercio de la narración. Por si faltara algo, la novela se cierra con una reflexión metaliteraria; el escritor Tresham, testigo de algunos de los hechos, concluye: La humanidad lectora es desconcertante, Gallien. Si inventamos, nos creen. Pero si relatamos hechos reales, el lector nos tacha de muy imaginativos, y no quiere creer que cuanto ha leído, sucedió... (p.80)
La novela tiene , además virtudes múltiples. El Marqués de Ferblanc, en su imprescindible blog sobre Novela popular ya ha señalado una lectura de la novela en clave biográfica que puede ayudar a entender determinados elementos del relato. En todo caso, es admirable señalar cómo en una novela escrita en 1944 -años negros, de férrea censura franquista-, nos encontramos con una ataque a la disciplina militar que el propio Debrigode tuvo que sufrir -Los jueces militares, como decía el capitán Conan, por el sólo hecho de ser nombrados jueces, se creen que la función crea la competencia. Y cretinos que no servirían ni para vender corbatas, pretenden juzgarme. (p.64)-, con escenas de notable tinte erótico -Pisando suavemente, Vital se acercó a la entreabierta puerta del camerino de Paola. De perfil, sin la bata, Paola alisaba la media que acababa de ponerse y cuidadosamente la abrochaba al portaligas. (p.73)- y con un relato donde el criminal es un -falso- sacerdote católico que esconde la identidad de un oficial alemán. Y todo ello en 1944.