Mostrando entradas con la etiqueta Textos años 70. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Textos años 70. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de mayo de 2010

Fugitivos en la jungla

Debry, Peter, Fugitivos en la jungla, Servicio secreto, nº 1114, Bruguera, Barcelona, 1971, portada de Jorge Samper
Intensa novela que, entremezclando géneros narrativos, cuenta una historia donde el héroe, acusado de un crimen que no cometió, tiene la oportunidad de crecer y madurar pasando de una ira feroz y destructiva que le carcome a la generosidad y el amor que le redime.
Guy Marly es un joven delincuente parisino; en Nochebuena, tras robar en un hotel, tiene la oportunidad de conocer una bella florista, Yvette, con la que mantiene una intensa relación. Al día siguiente es detenido acusado de la muerte del hombre a quien robó. Él es inocente ye Yvette proclama su confianza en Marly pero la investigación es conducida de forma inexorable por el inspector Juvex quien, a pesar de las inapelables pruebas incriminatorias, pide que no se condene a muerte al reo pues hay aspectos que no le encajan. Marly, que jura vengarse de Juvex. es condenado a trabajos forzados en el presidio de La Guayana francesa. Alí hará amistad con otros reos, Lavern, y Carrel, y los tres, sufriendo las durísimas condiciones del presidio, resistirán esperando conseguir lo que casi nadie ha conseguido: escapar.
En Boston, el millonario Harry Fergusson recibe la visita del aventurero Luis Logrado, un capataz que gobierna sus propiedades en el Brasil; éste le informa de cómo el ingeniero Duplessis ha hecho un importante descubrimiento científico y cómo su vida peligra. Cuando lo van a visitar al hotel donde está hospedado aparece asesinado. Fergusson decide viajar con Logrado al Brasil pero busca el apoyo de dos agentes del gobierno Glen Stevens y Chick Parker, quienes van a incorporarse a la expedición escondiendo su personalidad. Aunque el viaje es peligroso, Fergusson no consigue que su hija no vaya; Yvory, como lo fue su madre Yevette -a quien se parece de forma asombrosa-, es una chica de carácter que no se arredra ante nada.
En La Guayana las penalidades se suceden, Carrel muere pero se incorpora al grupo Macr “Bisturí”; los tres deciden que, una vez conseguida la libertad provisional en los pueblos de la costa -un régimen de excarcelación donde pueden realizar vida civil pero no pueden salir del territorio caribeño-, se aliarán para escapar. Primero es liberado Marc, luego Lavern y más tarde, al cumplirse los dieciocho años de su ingreso, Marly. Tras fingir una muerte por infección y ser enterrados vivos, los dos últimos consiguen burlar a la autoridad y preparar una fuga a la que se suma Marc y su amante, la brasileña Tonia Silvero. El día de la fuga son avistados por dos guardias con los que emprenden un tiroteo dode ambos mueren pero también Lavern. Los tres supervivientes deciden cruzar la jungla para llegar a Brasil y en el camino soportan mil y un sinsabores, entre ellos, el ataque de feroces caníbales, aunque finalmente llegan a un claro donde encuentran los restos humeantes de un avión estrellado.
Confluyen así las dos historias pues en el avión viajaba la expedición de Fergusson; aunque los pilotos han muerto y Parker está herido, el resto de los supervivientes recibe a los extraños individuos que, destrozados por la experiencia en la selva, llegan a ellos. Allí Marly descubre a Yvori y queda estupefacto pues ella es igual a la Yvette que conoció hacía dieciocho años; atando cabos descubre que en realidad, con una casualidad digna del folletín, esa chica es la hija que engendró en esa noche de amor y que Fergusson hizo de amante esposo de Yvette mientras vivió y de padre de Yvory. La acción se precipita cunado Logrado se desenmascara como un ambicioso que mató a Duplessis y que ahora pretende, bajo amenaza, casarse con Yvory, quien a su vez está enamorada del valiente Glen Stevens. Un tiroteo acaba con la vida de Logrado y también la de Marc y Tonia, que se habían aliado con él; por su parte Marly casi pierde la vida intentando salvar a Stevens. El realto acaba con Marly en el yate de Fergusson reponiéndose de las heridas y comprometiéndose con el millonario a no desvelar su secreto; no hacía falta pues Yvory lo ha descubierto todo y le propone que se vaya a vivir con ellos y que desempeñe, bajo la máscara de chofer de la familia, una vida plena y feliz.
El relato sabe combinar un inicio de novela negra parisina muy simenoniano con un relato carcelero que parece directamente inspirado en Papillon de Henri Charriere (1969), en aquello años un libro tremendamente popular. Posteriormente evoluciona a novela de aventuras para acabar con un encuentro folletinesco y un final feliz de profundidad moral digna de un Victor Hugo. Firme y vibrante aunque a veces precipitada, sabe combinar dos líneas narrativas que confluyen de forma inverosímil pero narrativamente legítima. El conjunto final es efectivo convirtiéndose así en un texto correcto que ofrece puntuales momentos de gran intensidad .


jueves, 15 de abril de 2010

Cabezas flotantes

Debry, Peter, Cabezas flotantes, Punto Rojo, nº 620, Bruguera, Barcelona, 1974, portada de Desilo
Sólida novela policíaca en la que el protagonista se ve casualmente inmerso en una compleja trama urdida con la intención de llevar a cabo una venganza. Sobria, compleja y perfectamente construida, la novela demuestra la maestría de un Debry maduro que domina a la perfección los mecanismos del género y el formato del bolsilibro.
Frank Stevens es un genuino trotamundo; experto en criptoasiriología y pintor, gusta de vagar por California durmiendo en cualquier rincón. Llegado a la playa de Hoyo Solitario escucha unos disparos y ve como un hombre, aterrorizado, huye de una finca donde se columbra una mujer con un rifle. Stevens le esconde y éste le confiesa llamarse Bruce Donovan al tiempo que le explica cómo un tal King Colbert quiere matarlo. Poco después llega a la playa la mujer del rifle; se llama Laura Baxter y habla con Stevens hasta que unos disparos procedentes del chalet les obligan a a ambos a una retorno precipitado. Mientras, Donovan parece haberse esfumado.
En la casa ven que el coche ha desaparecido y encuentran unas manchas de sangre; Laura explica que ella no era quien disparaba, que cogió el rifle por casualidad, que Donovan, su reciente marido, huyó aterrorizado diciendo el nombre de Colbert... Ella no quiere avisar aún a la policía pues su primer marido, Roland Anderson, murió en extrañas circunstancias y fue importunada por la investigación y por los medios de comunicación. Stevens intenta comprender la situación cuando la aparición de una monstruosa cabeza flotante le sume en un estado de brutal perplejidad.
King Colbert es un brillante cirujano de quien la policía sospecha que está implicado en la desaparición de su hermana Dafne. El sargento Trevor le interroga nuevamente sobre el caso a partir de un anónimo recibido en comisaría donde, además de implicarle en el caso de su hermana, se le acusa de la muerte Roland Anderson y de Bruce Donovan. Él lo niega todo.
De vuelta a Los Angeles, Stevens descubre en su mochila un sobre que le dejó Donovan cuando huía; calla el descubrimiento cuando son retenidos por la policía y llevados ante Trevor. En comisaría se les pregunta sobre ese anónimo y sobre el paradero de Donovan: la desaparición del segundo marido de Laura hace aumentar su condición de sospechosa. Stevens encubre a Laura, pues a pesar delos indicios cree en su inocencia y poco después salen de comisaría gracias a la llegada de Clifton Baxter, abogado y tío de Laura. Ya en casa, Steven lee el sobre donde Donovan confiesa conocer un secreto de Laura y que la voluntad de preservarlo fue el móvil por el que mató a su primer marido y a Dafne Colbert. Decide volver al día siguiente a comisaría pero recibe una extraña visita nocturna: la cabeza flotante, que le da un golpe y le deja sin sentido. Al despertar se encuentra una sensual mujer, Judith, una excitante fausse magre, quien le explica que pasaba por allí y que, al ver salir de forma precipitada a King colbert, a quien conocía, quiso ver lo que pasaba.
Al día siguiente Stevens cuenta a Trevor todo lo que sabe al tiempo que se descubre el cadáver carbonizado de Donovan. El círculo se cierra sobre Colbert -que no tiene coartada para explicar qué hacía cuando los disparos pues una mujer, amante suya, le traiciona- mientas Laura es ingresada en una clínica a causa de una sobredosis. Steven la visita y ella le cuenta cómo se le presentó en casa la cabeza flotante y que seguro que fue ese ser misterioso quien le administró la dosis que casi le mata.
Poco después se descubre que, en realidad, la sensual Judith es Dafne Colbert y que ella y Donovan, que está vivo, son cómplices en una siniestra venganza. Dafne era la prometida de Roland Anderson y King, su hermano, le desaconsejó a éste el matrimonio pues consideraba a su hermana una peligrosa esquizofrénica. Casado con Laura Baxter, murió accidentalmente pero ella se juró vengar su muerte de la que acusaba a su hermano y a Laura. Disfrazada con una máscara deformante y cubierto su cuerpo con un dominó negro, su aparición como una suerte de cabeza flotante y la participación de Donovan han permitido incriminar a ambos. Donovan lo ha hecho todo por dinero pero ve que el plan se está saliendo de madre cuando Dafne asesina a Richard Anderson -hermano del primer marido de Laura- para quemarlo y hacerlo pasar por el cadáver de Donovan. Con lo que no contaban ellos era con la perspicacia de Stevens que, atando cabos, ha conseguido descubrir su trama. El secreto que tenía Laura era que su familia era de origen negro pero ella absolutamente inocente en el caso de la muerte de su primer marido. Finalmente, Stevens se enfrenta a los dos malhechores, reduce a Donovan pero está a punto de morir a manos de Dafne, una loca que finalmente es abatida por los disparis del chofer de Clifton Baxter que, desde un segundo plano, le protegía. Donovan, que sólo actuaba movido por la codicia, confiesa y Laura y Stevens inician una sólida relación.
La novela tiene un complejo argumento perfectamente trabado por Debry que sabe sostener muy bien los elementos de una trama extremadamente compleja. El personaje de Stevens es enormemente sólido y aguanta con firmeza los avatares de la acción y el peso de toda la novela. La aparición de la máscara nocturna y la cabeza flotante nos remite a un elemento argumental de la que fue casi su primera novela, El visitante nocturno; quizás, ya en plena madurez creativa, Debrigode gusta de revisar viejos motivos y adaptarlos a nuevos y más complejos artefactos.


lunes, 15 de febrero de 2010

Arde el petróleo

Debry, Peter, Arde el petroleo, Punto Rojo, nº 605, Bruguera, Barcelona, 1973, portada de Enrique Martín.
Reelaboración de Sirenas tropicales, una novela que apareció en 1950 al inicio de la colección Servicio Secreto y que ya apareció reseñada en este blog hace unos meses.
Excepcionalmente hemos podido consultar una edición de la novela original donde aparecen las anotaciones autógrafas del propio Debrigode en las que marca las correcciones que deseaba llevar a cabo en esta nueva versión de su obra. Este extraordinario documento nos permite advertir cómo el autor dedica sus esfuerzos a modificar sólo los dos primeros capítulos y a eliminar el epílogo que cerraba la novela original, un breve capítulo que permitía encadenar esta historia con su continuación, Gangsters en Casablanca.
La labor que lleva a cabo el autor consiste., inicialmente, en suprimir algunos largos pasajes del texto de 1950; elimina descripciones, modifica la puntuación y acorta párrafos buscando un estilo más directo y cortante. Este ejercicio es muy riguroso al inicio pero a partir del tercer capítulo mantiene al pie de la letra el texto primigenio; incorpora pequeñas modificaciones -G-Men por Gunmen-, corrige alguna errata evidente -de Le agarré para hacerle capataz a Le agarré para hacerle cantar- elimina los títulos de los capítulos -La sangre fría de la ardorosa Luana Vélez- y los sustituye por números romanos que eran propios en los volúmenes de Punto Rojo, pero mantiene la casi totalidad del texto publicado en Servicio Secreto.
El trabajo es riguroso al principio y, sin duda, el estilo gana en intensidad y ritmo con las modificaciones; ahora bien, esto sólo se lleva a cabo, como hemos dicho, en las primeras páginas de la novela. A ello ayuda el hecho de que la narración ya se acopla a ese ritmo cortante y certero en la versión original a partir del tercer capítulo aunque también puede deberse a otras razones más prosaicas. Quizás lo que Debrigode quería con estas modificaciones iniciales fuese sólo enmascarar la novela como una obra nueva; que nadie -ni lectores ni editores- pudiese reconocer que se encontraba ante lo que el propio autor calificaba, con ironía y precisión, como “refrito”. En todo caso, el documento nos habla de una dimensión del escritor de novela popular -su carácter de reelaborador de sus textos- que merece un estudio más detallado.


miércoles, 20 de enero de 2010

Un callejón llamado odio

Debry, Peter, Un callejón llamado odio, Punto Rojo, nº 568, Bruguera, Barcelona, 1973, portada de Enrique Martín.
Impecable, sobria y certera novela negra donde sólo hay acción, una narración sostenida de principio de fin con pulso firme, sin concesiones, con personajes impecables y una bien trabada trama argumental.
Clem Sterling es un detective privado que trabaja para un excompañero de Vietnam, el rico empresario petrolífero Beck Garland. Su misión principal es vigilar a su hermana, Maureen Garland, alcohólica, y a su hijo, Melvin Garland, casado con Sandra Dahl, una cantante que fue novia del mafiosos Joe Cairo. Son días difíciles pues cualquier escándalo puede empañar la campaña del alcalde Martyn, quien se presenta a la reelección apoyado por Garland.
Maureen Garland, prometida a Boy Conrad, es detenida por la policía tras un altercado en el bar de Bill Meyer. Llevada ante el juez, es sacada bajo fianza por Clem Sterling y su compañero de profesión, el detective Harry Castel; para evitar cualquier tipo de publicidad Maureen dice llamarse Carol Finland -es el nombre de su modista- y en vista de su inestabilidad Sterling y Castel deciden ingresarla en la clínica del doctor Alex Virgil; allí trabaja la sensual Lorraine Bruyce que, a pesar de prometida del doctor Virgil, es seducidad por Castel.
Sterling explica la situación al impulsivo Garland mientras intenta seducir a la bella secretaria de éste, Ketty Jadine, pero la situación se complica cuando Joe Cairo aparece herido de bala tras un rifirrafe con Melvin Garlland y cuando Bill Meyer, el propietario del bar donde fue detenida Maureen, chantajea a los Garland explicando que puede decir que quien estuvo ante el juez fue una Garland.
Maureen se escapa del sanatorio, Bill Meyer, después de recibir una contundente visita de Sterling, aparece muerto y poco después la real Carol Finland también es asesinada. Un misterioso chantajista amenaza de nuevo a Berck Gasrland mientras la policía empieza a acosar a Sterling que demuestra estar tras demasiados misterios. Éste consigue esconder a Marvin y a su esposa de las posibles represalias de Cairo al tiempo que Ketty desvela al detective que el doctor Virgil era un chantajista; en una nueva visita a su clínica lo encuentra asesinado.
La trama se desenvuelve con precisión hasta que Sterling acorrala a su socio y ayudante, Harry Castel, y le obliga a confesar que él, obnubilado por la codicia y ayudado por Lorraine Bryce, es el asesino; aprovechando la situación y el chantaje que proponía Virgil, Castel atentó contra Cairo y mató a Meyer, a la inocente Finland, a la pobre Maureen y al doctor. Acorralado por la policía y por Cairo, Castel muere en un tiroteo final al tiempo que Sterling decide abandonare su carrera de detective para casarse con Ketty Jadine e irse a vivir a una isla a vender souvenirs.
La novela, desde el mismo título, es sobria e impecable con un dibujo impecable de personajes; -Sterling es un maduro detective espléndido, pero también Castel, o el potentado y vehemente Garland, o su hermana Maureen o Lorraine -diosa nórdica- y Ketty -una sirena de mares azules.-. No hay ninguna indicación espacial relativa a qué ciudad sirve de marco al desarrollo de la acción y la historia aparece sólidamente trabada y resuelta y en ella no parece ni sobrar ni faltar nada; todo está en su justo lugar. La puesta en escena final que permite la confesión de Castel es brillante (p. 120) pero toda la narración está servida con un estilo impecable, ajustado y preciso: la descripción que en la página 60 se lleva a cabo de una pelea de Sterling con los mafiosos de Cairo es impecable -“Sus enormes brazos enlazaron a Sterling como las mandíbulas de una grúa y apretando emitía Bugs pequeños gruñidos como un cerdo en el comedero (...) Las suelas de Bugs rumoreaban arrastrándose por el asfalto.” En definitiva, una excelente novela que demuestra cómo Debrigode estaba dando lo mejor de sí en esos últimos años de su trayectoria literaria.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Nudillos de plata

Debry, Peter, Nudillos de plata, Servicio Secreto, nº 1173, Bruguera, Barcelona, 1973
Narración ambientada en el mundo del boxeo y ubicada en el estado de Washington donde unos inmigrantes mexicanos clandestinos se ven obligados a entrar en contacto con el mundo del hampa y a luchar duro para salir de su contagio.
Rudy Pardo es un inmigrante mexicano que malvive en Everett intentando escapar de la extorsión a la que le somete Rick Lazar, que le trajo clandestinamente a Estados Unidos; el día en que se niega a pagar su impuesto, es engañado por el mafioso quien le pide que le acompañe para ayudar a su buen amigo Floro Galván, con quien comparte chabola, que ha tenido un problema. En realidad es una artimaña para llevarlo a un descampado y matarlo pero Pardo, hábil y conocedor del boxeo, consigue zafarse e involuntariamente provoca la muerte de un sicario de los que acompañaban a Lazar. Decide ir a buscar la ayuda de Floro, simplón y fuerte, y ambos deciden irse a Seattle y luego a Tacoma para escapar e iniciar suerte en el mundo del boxeo. Pardo se convierte en representante de Floro y, desoyendo las indicaciones de los manipuladores de los combates, empieza a ganar combates gracias, entre otras cosas, a unos nudillos metálicos que sabe esconder en los guantes de su amigo. Al ver que van a su aire, los organizadores de los combates pagan a una cabaretera para que seduzca a Floro y le aparte de su amigo. Ella es Crystal Clinton, una vampiresa que comparte piso con su prima Kay Clinton, igualmente cabaretera pero honesta; Cristal consigue seducir a Floro y enemistarlo con Pardo. Éste, decepcionado, vuelve a Seattle donde decide ayudar a un detective privado a perseguir a la red de traficantes de inmigrantes y probar suerte como boxeador. Su esfuerzo y tesón -y sin ningún tipo de artimaña- consiguen que desempeñe una carrera fulgurante por los circuitos del estado hasta que se da cuenta de que su amigo Floro ha sido abandonado por Crystal; entonces decide volver para ayudarlo al tiempo que se enamora de la noble Kay y se da cuenta de que Crystal no era tan mala chica sino que estaba manipulada por los mafiosos. Finalmente la policía desvela a Pardo que el detective privado al que creía ayudar era en realidad un instrumento del hampa que le quería controlar; tras urdir una redada consigue que la policía detenga a todos los malhechores. En el desenlace Floro y Pardo se casan con Cristal y Kay y deciden emprender una cómoda vida como empresarios del transporte que pueden iniciar gracias a la recompensa recibida.
Correcta novela, bastante previsible y con personajes algo simples que destaca por su magnífica descripción del mundo del boxeo -un mundo que, recordemos, apasionaba a Debrigode- y por su curioso y sólido conocimiento de las ciudades del estado de Washinton -Seattle, Tacoma, Everett- donde los personajes se mueven y actúan con absoluta credibilidad. Una frase para recordar: “los que iban bien vestidos podían entrar en todas partes” (p.41)


sábado, 5 de septiembre de 2009

La cabeza de Salomé

La cabeza de Salomé, Punto Rojo, nº 415, Bruguera, Barcelona, 1970, portada de Miguel García.
Trepidante novela detectivesca en la que el protagonista, casual investigador, se ve arrastrado por una espiral de acciones que le van a permitir desenmascarar una compleja trama criminal
Conrad Doyle es un turista inglés, un traductor e intérprete en vacaciones que está pasando unos días en Sicilia, en Taormina. Un día, mientras contempla desde un acantilado la imponente costa de la isla, una voz misteriosa -un hombre escondido en una cabaña de pastor- le advierte de que una chica hermosa está a punto de ser víctima de un asesinato. La voz le cita para unas horas después en una taberna y allí descubre que su extraño interlocutor es el viejo Old Nick, un inocente y simpático borracho conocido por todos que malvive haciendo pequeñas chapuzas. Cuando se dispone a hablar con él es atropellado con lo que Conrad Doyle entiende que algo de cierto debería haber en sus palabras; empieza a investigar -haciéndose pasar por novelista que busca argumentos- y advierte cómo la gente le quiere apartar de su labor concluyendo que Old Nick ha sido asesinado porque seguramente porque sabía demasiadas cosas.
Doyle consigue la complicidad de un taxista local -Stan Stanley- y de su viejo y asmático vehículo y empieza a intentar desenmarañar la trama; así descubre que Nick conoció a la chica misteriosa en el bazar Paolo y que ésta podía ser Carolyn Morgan, Fausta York o Mabel Atkins. Las tres son bellas pero muy distintas; Fausta es una mujer de acción que ahora, bajo el amparo de la mafia, se ha retirado, Carolyn, es una rubia sexualmente explosiva y Mabel una belleza que deja enamorado al protagonista; ninguna de ellas parece sentirse amenazada.
Carolyn intenta seducir a Doyle pero una noche ambos son secuestrados en un viejo caserón al que habían sido llevados con engaños; allí se da cuenta de que la mujer en peligro es Mabel y esta sospecha se confirma cuando, tras escapar, Mabel, a pesar de tener la protección de su hermano Bertram, le llama y le pide ayuda.
Conrad se dispone a seguir a Mabel y protegerla pero ello se le hace difícil cuando diversos disparos intentan acabar con su vida y cuando ve a Mabel refugiarse en una mansión donde, después, nadie reconoce haberla visto nunca. Allí la esconde Bertram pero una misteriosa visita nocturna -Marc Grant, agente consular- descubre la clave del caso. Mabel será la heredera de la imponente fortuna de su tío si aún conserva una vieja joya, un camafeo donde se muestra la cabeza de San Juan Bautista y la cabeza de Salomé. En caso contrario el heredero será su hermano Bertram, ahora ya principal sospechosos. Tras diversos avatares en los que se desvela la identidad de los mafiosos que quieren matar a Mabel y ver cómo ésta, Conrad y el taxista Stan salen airosos, la novela encierra una sorpresa final pues el instigador de toda la trama no es su hermano Bertram sino Marc Grant, que esperaba, tras la muerte de Mabel, conseguir a través de la esposa de Bertram una parte de la fortuna.La novela es intensa y de ritmo galopante; la presencia de un protagonista hitchcockniano, un hombre normal que se ve inmerso en una compleja trama policíaca le da a la novela una identidad especial pues Conrad Doyle -qué gran nombre-, más allá de una evidente perspicacia y buena forma física, no tiene ningún rasgo extraordinario; un hombre normal que se ve arrastrado por los acontecimientos y que logra, con perseverancia, valentía y un poco de suerte, salir airoso de las situaciones. Es interesante la presencia del taxista cómplice y amigo -un secundario que refuerza esa normalidad del protagonista- y de su vieja cafetera y advertir como la narración avanza con paso firme hasta una sorpresa final que resuelve, prácticamente en la última página, la compleja trama. Es innegable que la novela se resuelve con cierta precipitación pero ello no es obstáculo para que ésta sea sólida y atractiva, con unos buenos escenarios esmeradamente descritos y con la presencia de un erotismo intenso que se da especialmente en la parte inicial de la novela.

domingo, 23 de agosto de 2009

Un lobo entre chacales

Un lobo entre chacales, Servicio Secreto, nº 1219, Bruguera, 1973, portada de Desilo
Reescritura de En nombre del muerto, una novela del año 1966 ya reseñada en este blog. De la versión inicial a ésta hay significativas modificaciones estilísticas y estructurales aunque el cuerpo de la narración se mantiene fiel a la versión original. Así como normalmente la reescritura de títulos se llevaba a cabo con una notable diferencia de años o cambiando de colección, en este caso se da la singularidad de que entre las versiones sólo hay una diferencia de siete años y ambas fueron publicadas en la colección Servicio Secreto

sábado, 4 de abril de 2009

Último asalto

Último asalto, Punto rojo, nº 508, Bruguera, Barcelona, 1972, portada de Miguel García
Irregular narración donde se combinan luchadores de lucha libre, traficantes de uranio, balleneros y detectives internacionales.
En Detroit, un luchador de pressing catch de aspecto grotesco, Jerry Palmer, recibe el encargo de pelear seriamente con su contrincante para acallar las muchas dudas que hay sobre la veracidad de su espectáculo; así lo hace pero en el combare mata a su rival. Huye y, camino del Canadá, entra en contacto con el mafioso César Gardini. Éste le ofrece protección si participa en un asalto a un manicomio donde deben liberar al millonario Mark Norton, ingresado por haber matado a su hijo y a su esposa; él acepta y de golpe se ve inmerso en un proyecto consistente en ir a una mina de uranio -propiedad del suegro de Norton- a robar importantes cantidades del material radioactivo; para ello deben embarcarse en el ballenero Groenland, capitaneado por Ernest Javert, y dirigirse a Islandia.
El agente Stan Stork, un ex luchador que trabaja en secreto para el DIS -Departament de seguridad internacional- recibe el encargo de enrolarse en el ballenero al que se dirigen los malhechores para así intentar descubrir toda la red que se esconde tras los traficantes de uranio; así lo hace y por ello se desplaza a Murray Bay donde salva a la bella Hazle Javert, hermana del capitán, del acoso de dos rudos marineros.
El viaje, iniciado con funestos augurios, se desarrolla terrible; el capitán, noble marino, sabe que está transportando a un fugado de la justicia pero acepta el encargo movido por la ambición; lo que no sabe es que uno de los hombres de Gardini, Corrigan, ha tramado con unos piratas el asalto al barco. Éste se lleva a cabo con una brutal matanza de la que salen sanos y salvos los protagonistas; Stork, con la ayuda de un par de marinos, consigue finalmente reducir a los piratas que son colgados del palo mayor. No es la única desgracia; unas ballenas heridas atacan al Groenland a pocas millas de Islandia y el barco es hundido. Llegados ya a tierra, los malhechores deciden seguir con su plan de asalto a las minas de uranio; así lo hacen pero Stork -con la ayuda de Javert- sabe jugar hábilmente sus cartas y finalmente Gardini muere y Norton, un real loco, confiesa qué importantes magnates están detrás de sus proyectos. Hezel Javert y Norton se declaran su amor en medio de las frías ventiscas polares.La novela propone una extraña fusión de universos -mundo deportivo, asaltos carcelarios, viajes polares, piratas, balleneros y uranio- que confieren a la narración un ritmo trepidante; la verosimilitud del artefacto se resiente de ello pero la intensidad de la acción, servida con un estilo cortante y frío como el aire de Islandia, convierten la novela en una lectura interesante que atrapa al lector desde un primer momento.

sábado, 17 de enero de 2009

Un tigre, tres ingenuas

Un tigre, tres ingenuas, Servicio secreto, nº 1032, Bruguera, Barcelona, 1970, portada de Cortiella

Magnífica novela tardía de Debry ambientada en Inglaterra y en los países escandinavos que combina a la perfección el género negro con las novelas de agentes secretos tan en boga en los años setenta
En la fría costa de Porsmouth, el espía ruso Kelsin espera la llegada del agente Brisko, a quien le encomienda la muerte de Stuart Stiger, el mejor miembro del servicio británico de ejecutores; más allá de la misión, Kelsin tiene una cuenta pendiente con Stiger, pues éste mató a su hijastra.
Stiger vive en un balandro, a la espera de nuevas misiones. Es metódico y, al volver a su barco después de realizar sus compras, hábilmente descubre que alguien ha subido a él; ello le salva del ataque de Brisko, al que mata. Esconde el cadáver en la bañera al tiempo que recibe a una de sus amantes con la que mantiene un tenso diálogo que acaba en un encuentro carnal. Poco después Stiger esconde el cadáver en el maletero de su coche, lo aparca en unos grandes almacenes y se va a la central del servicio secreto, a la espera de recibir indicaciones; allí descubre a una bella secretaria Janet, a la que intenta y logra seducir.
Se le encomienda una misión en Copenhague; matar a un héroe de guerra, el noruego, Nils Borgson, ahora rico diseñador de bañadores femeninos y presunto colaborador de los soviéticos; para ello se le busca una identidad falsa -comerciante de moda- y la colaboración de Catrin Marlow-Barnet quien viaja a Dinamarca con su esposo, enfermo, que va en silla de ruedas y envuelto en mantas; en realidad es una tapadera que esconde una pantalla: tras el crimen Stiger substituirá al esposo y podrá salir sin problemas del país.
Al llegar a Copenhague es atendido por la bella Ingeborg Reinhart, secretaria de Nils Borgson, ciego, pero de golpe su personalidad es desenmascarada al presentarse Kelsin a lo que había de ser una agradable velada. A partir de ese momento empieza una intensa persecución por las calles y hoteles de la capital danesa donde se va a desvelar que Catrin es una agente doble y que Ingeborg es una espía al servicio de Occidente. Al final, Ingeborg y Stiger salen victoriosos de su misión y el segundo decide perdonar la vida a Catrin, a la que deja abandonada e inconsciente en un parque de Copenhague; cuando despierta, no entiende por qué está viva.
Stiger vuelve a Londres, presenta su dimisión al intuir que la misión era una pantalla para desembarazarse de él y se larga a Tahití con la bella Janet.La novela es excelente, con magníficas escenas como la vida en el barco de Stiger o las persecuciones por las calles de Copenhague; destaca el gusto del autor a la hora de describir los ambientes selectos, elegantes y vanguardistamente diseñados que caracterizan la capital danesa. Espías dobles, complejidad de los personajes que se nos presentan cargados de notable profundidad, estilo certero, implacable y preciso, extremadamente austero y cortante... Una excelente muestra de un Debry en plena áurea madurez.

sábado, 9 de agosto de 2008

La fosa rebosa

La fosa rebosa, Punto Rojo, 419, Bruguera, Barcelona, 1970. Portada de Jorge Samper
Interesante novela que ofrece un sólido personaje femenino y una muy compleja trama policíaco-financiera que, aunque presenta algunos cabos sueltos, está bastante bien resuelta. Destaca el aire cosmopolita de los personajes, la ya en Debry recurrente ambientación parisina -el retrato del banlieu evoca a Simenon y Malet- y de forma muy especial la concentración temporal. Toda la trama central -que incluye arribada a París, viaje a Ginebra, vuelta a París, intentos de asesinato, investigaciones y persecuciones- se desarrolla en sólo un día.
Dos turbios personajes, Chambord -canadiense- y Grimaldo -egipcio de padre corso-, llegan a París Orly procedentes de Ginebra; se desplazan hasta un bistrot -Clos bar-, donde son atentamente vigilados por el amo del bar -Gil Duclos-y el taxista -Zac Lazar- que les ha conducido hasta la ciudad. Necesitan un intérprete trilingüe -árabe, ruso e inglés- para gestionar una reunión y van a visitar la agencia Rochemont para que les proporcione a alguien sin muchas preguntas; ese alguien es la bella Karen Benedek.
Karen Benedek ha iniciado hace poco una relación con el periodista Pascal Laurent -que tiene un negocio de estafa de turistas con Gil Duclos apostando a los caballos-. Chambord y Grimaldo se llevan a Karen a Ginebra -seguidos por Laurent, que sospecha de los tipos- y llegan al hotel Continental donde tiene lugar el coloquio de bribones internacionales y donde se llega a un acuerdo relativo a una explotación petrolífera en el emirato de Djabelah; se decide que es necesario eliminar a la intérprete para no dejar ningún testigo. Grimaldo accede con ganas de disfrutar unos días de la chica antes de eliminarla pero Chambord se apiada de ella, “Voy a jugarme la piel por ti, pero es que hay momentos en que la fosa rebosa” (p.52) y noquea al corso-egipcio.
De vuelta a París van al Clos-bar donde Duclos -que ha ganado una fortuna con las apuestas sugeridas por Laurent- consigue ayudar a Karen a dar esquinazo a Chambord; éste se reencuentra a Grimaldo y acuerdan retomar su relación profesional para buscar a Karen. Laurent vuelve también a París y descubre que ella ha desaparecido sin dejar rastro. Tras una serie de avatares, se alía con Chambord y Grimaldo y descubren que seguramente el taxista Zac Lazar, debe de tener la clave de la desaparición.
La casa de Lazar, un pied noir, ubicada en el genuino banlieu marginal de París es asaltada por Chambord y Grimaldo, que resulta ser quien intenta asesinar a Karen. Tras un forcejeo, Grimaldo muere accidentalmente al tiempo que Lazar también muere. Chambord y Laurent abren el maletero del taxi de Lazar y allí descubren a Karen.
Al final Chambord les explica que el objeto de la transacción económica no era petróleo sino agua encontrada en medio del desierto, verdadero oro líquido y se convence de mentir a sus superiores e informarles de que Karen ha muerto. Laurent y Karen, casados y ricos con el dinero de la apuestas de caballos, vivos y enamorados, deciden emprender un viaje de luna de miel a Jamaica.

sábado, 19 de julio de 2008

Experto en fantasmas


Experto en fantasmas, Servicio secreto, nº 1156, Bruguera, Barcelona, 1972
Reescritura de Los muertos no mienten (Servicio secreto, nº 80, Bruguera, Barcelona, 1952), una novela ya fichada en este blog en marzo de 2008. Es casi la misma novela; el autor se ha permitido algunas licencias para recortar el texto pues aunque tiene las mismas páginas que el libro original, la cantidad de caracteres por página en la edición de 1952 era mucho mayor. Más allá de esos recortes, la novela es exactamente igual.
Queda por saber si esto fue decisión de la editorial, que reedito y mutiló el texto original cambiando el título o fue acción del propio Debry que consiguió que la editorial Bruguera le aceptase un texto escrito veinte años antes; nos consta que a inicios de los años setenta Debrigode, delicado de salud, reelaboró algunos textos antiguos para poder cumplir con los plazos exigidos por la editorial, éste podría ser uno de esos casos.

sábado, 31 de mayo de 2008

Máscaras malignas



Máscaras malignas, Punto Rojo, nº 437, Bruguera, Barcelona, 1970.

Novela que combina serie negra con un curioso homenaje a la novela de aventuras de ambientación renacentista y que sorprende por su notable dosis de violencia y su sorprendente trama.
Marc Dambra es un tipo extraño, de aspecto singular, que un día es visto por las calles de París por una bella danesa, Zulma Faroer que decide seguirlo; al poco se descubre que es un peligroso gangster al que la policía va a detener pero que escapa porque asesina disparando a bocajarro a un inspector. La rubia sigue al criminal, perseguido por toda la policía, y le ofrece un curioso trato: integrarse en una banda de secuestradores. Él acepta y es trasladado a un singular castillo propiedad de un viejo loco donde vive la banda de secuestradores. El viejo loco y su hijo demente tiene la estrafalaria obsesión de creer que viven en un palacio renacentista italiano y hacen vestir a todos sus protegidos al modo de la época adoptando personalidades de nobles, políticos y poetas; es herido de muerte uno de los sicarios de la banda -un mexicano- y deciden torturarlo para divertirse pero Dambra lo impide pegándole un par de tiros.
El lector descubre en la página 80, sin haberlo sospechado, que Dambra es un superagente de la policía, Luc Murato, que se ha infiltrado en esa peligrosa banda de secuestradores para detenerlos, que el crimen inicial fue un montaje, que mató al mexicano para evitarle el tormento y que Zulma Faroer en realidad es una chica angelical que se ve obligada a trabajar al servicio de los secuestradores porque éstos tienen a su padre como rehén. Al final Dambra es descubierto, se escapa y finalmente consigue detener a los malvados -su jefe en la sombra era el aparente hijo loco- y el amor de Zulma.La novela tiene un inicio excelente digno del mejor Simenon, luego decae algo con la trama algo esperpéntica de los secuestradores el castillo, remonta con el retrato del protagonista al que creemos un asesino sin sospechar que es un policía y finalmente tiene un desenlace previsible. Curiosa evocación del mundo del renacimiento italiano que había sido consagrado en El galante aventurero, una de las obras magnas de Debrigode en el género de aventuras de finales de los años cuarenta, cuando firmaba Arnaldo Visconti.

lunes, 19 de mayo de 2008

Ejecución a domicilio



Ejecución a domicilio, Punto Rojo, nº 418, Bruguera, Barcelona, 1970
Excelente novela ambientada en el París posterior al 68 aunque con referencias a los años oscuros de la ocupación
Arnal Damián es un exitoso autor de novela popular; corso, vive encima de un bistrot y tiene una tensa relación con su joven novia, Flora, que se ha vuelto hippie y ahora quiere ser pintora abstracta y defensora de la nueva sensibilidad que se vive en la capital francesa -lleva tejanos con la inscripción Carpe Diem- . Un día Arnal recibe una invitación para ir a casa del poderoso magnate Marvelec, propietario de una importante cadena de Grandes Almacenes. En la visita al palacete descubre que Marvelec es un engendro en silla de ruedas y conoce a la excitante hermana, Charmion, a la hija de Marvelec y a su prometido, Bruno. Marvelec le encomienda que investigue una serie de amenazas que ha recibido; ello se debe a que la editora de Damián ha propagado toda suerte de leyendas urbanas alrededor de su escritor. Conoce a Steiner, el duro chofer y guardaespaldas y cuando llega a su casa recibe la visita de Javert, un ex policía corrupto que en tiempos de la ocupación ayudó a Marvelec, judío, y que después ha trabajado durante años para Marvelec. Javert, ahora casi un clochard, no ha superado el asesinato de su esposa y descubrir al culpable es su obsesión; le ofrece a Arnal su conocimiento del clan Marvelec a cambio de que le ayude en su venganza. Charmion seduce a Arnal, se descubre que Bruno es un chantajista, Bruno es asesinado por Charmion... Todo se complica hasta que se descubre -lo hacen Javert, que al final muere tras matar a Steiner, el asesino de su esposa y Arnal- que Charmion en realidad era la hermana de una colaboracionista que murió al final de la guerra pero que realmente no murió sino que, convertida en otro engendro, vive feliz, enamorada -y escondida- con Marvelec.
La novela es muy interesante por el trasunto del propio autor, con ese Arnal -que ya conocemos- de filiación corsa y ese Javert desolado por la muerte de su esposa. Destaca el intenso aire Maigret de toda la novela, con persecuciones por París, gabarras, muelles del Sena, bistrots y personajes en el límite de la normalidad. El estilo es preciso y cortante con excelentes capítulos como en el que dialogan Charmion-Arnal (63-70) o las persecución en coche por los arrabales de la ciudad (80-88) y es muy interesante la dimensión de novelista del protagonista -treinta y tres años, metro ochenta y setenta kilos-, autor de obras como Sudarios en Sudán o Hay cariños que matan, que declara “soy famoso, pero entre la gente sencilla y natural, que compran novelas para entretenerse, no para que los visitantes las vean en sus estanterías” (14).

viernes, 9 de mayo de 2008

Donde la ley no llega



Donde la ley no llega, Punto Rojo, nº 457, Bruguera, Barcelona, 1971. Portada de Jorge Núñez.
Novela de timadores y chantajistas que empieza en Buenos Aires, cuando asistimos al timo que lleva a cabo Milton Burns al conseguir una indemnización millonaria de un concesionario de coches. El capítulo segundo nos presenta a Myriam Vandorf, una chica rica arruinada que urde un brillante timo en Florida. Camino de Europa, Burns se sienta al lado de Vandorf y le descubre que sabe sus secretos de timadora proponiéndole una asociación delictiva. Se desplazan a Saint Moritz donde Vandorf seduce a un jugador de fútbol, Giano Gruber y se casan. Al poco tiempo Burns convence a Gruber para que firme un seguro de vida y poco después lo mata.
Myriam Vandorf, a pesar de cobrar la póliza -cuya mitad se queda Burns- declara odio erterno a Burns, quien aún quiere cometer alguna estafa asociado a ella. Vandorf se va a Nueva York a buscar un matón que elimine a bBrns y en una trifulca callejera conoce a Tony Jackson, autor de novelas policíacas; en realidad es un agente del FBI que estaba sobre la pista de los dos delincuentes y consigue convencerla para que le contrate como secretario personal.
La acción se desplaza a Marsella, donde Burns chantajea a Vandorf para que cometa una última estafa, en la que se implica a otro jugador de fútbol, Roger Vanel. Vandorf contacta con el hermano del jugador, el paradelincuente Marc Vanel, quien a su vez contacta con los hermanos Plessis -Jo, Bebert y la bella Dedé-, un extraño trío feliz de delincuentes que viven en una pequeña isla cerca de Marsella . Estos secuestran a Burns y le roban un peligroso documento que compromete a Vandorf. Ésta paga un cifra astronómica por él y cuando se decide a matar a Burns -estaba encerrado en la casa de los Plessis- aparece Jackson que le indica la necesidad de entregarse a la justicia. Así lo hace, condenan a muerte a Burs, condenan a pocos años de prisión a Vandorf y al final se casa con Jackson.
Una novela algo irregular pero interesante por el aire cosmopolita -Buenos Aires, Miami, Nueva York, Berna, Marsella- por el inicio de la novela -género de timadores de altos vuelos-, por la amoralidad que flota en toda la novela -identidad de Burns, actuación victoriosa de los hermanos Plessis, tortura cruel y brutal de Vandorf sobre Burns-, ubicación en Marsella -ciudad que conoce y donde, cómo no, hay una referencia a los corsos- y la presencia del protagonista escritor de novelas policíacas. Curioso el mundo del fútbol y la referencia a Suiza como país importante en este deporte así como la descripción de un partido en Berna.