sábado 21 de noviembre de 2009

El visitante nocturno


P.V. Debrigaw, El visitante nocturno, Colección Aventuras nº 83, Marisal, Madrid, 1943, Portada e ilustraciones de Adolfo López Rubio, Versión española (sic)

Título legendario y fundacional dentro de la trayectoria de Debrigode pues ésta fue una de sus primeras novelas -quizás incluso la primera que publicó- y en ella creó a Arnaldo Visconti, un personaje que luego pasaría a convertirse en uno de sus más importantes pseudónimos.
El jefe del Servicio Secreto norteamericano, el Sapo, propone a Michael Rodney, uno de sus agentes, un viaje a Sudáfrica para investigar un caso misterioso; para ello le obliga a adoptar la personalidad de Daniel Díaz, un periodista puertorriqueño que trabaja para La voz, y le da instrucciones para que colabore con una agente a la que conocerá en la travesía marítima que va a llevar a cabo a bordo del Abraham Lincoln.
En el viaje coincide Díaz con otro periodista sudamericano, Antón Valle -corresponsal de La Noche de Buenos Aires-, y con el célebre escritor colombiano Arnaldo Visconti, quien está ciego desde hace años a causa de un accidente y que se hace acompañar de su secretaria Rosario Miranda. Ésta resulta ser el agente camuflado que tenía que contactar con Díaz pero ello no es óbice para que los dos presuntos periodistas empiecen a cortejarla; y decimos presuntos porque en realidad Valle es un agente del Servicio Secreto británico.
Una vez llegados a Sudáfrica, ambos agentes van a cercar Villa Refugio, el domicilio de Mina Bergen, una joven rica que acoge en su mansión al científico holandés Guillermo Markden, que está preparando un hallazgo extraordinario. Mina es una hermosa chica, ya huérfana, al que su padre, Christian Bergen, había enseñado a desconfiar del amor; él, de joven, engañó a un muchacho para casarse con su prometida y ésta murió de tristeza al no poder amar al hombre de su vida. La enseñanza le convirtió en un misántropo y traspasó su visión del mundo a su hija.
Daniel Díaz, tras descubrir que Valle también vigila de noche la casa de Mina, es asaltado cerca de la mansión por un extraño de aspecto inquietante: calvo, sin cejas, terrorífico... Es atendido en Villa Refugio donde la rica heredera experimenta un cierto interés hacia un hombre que se presenta enigmático y turbador. Mientras, Valle empieza a intentar conquistar a Rosario quien inicia un juego a tres bandas; dejarse seducir por Valle, colaborar con Díaz en sus investigaciones y ejercer de secretaria de Visconti.
Díaz y Mina deciden preparar una trampa al misterioso visitante nocturno que, de noche, intenta entrar en la casa mostrando su aspecto fantasmagórico; la ocasión la aprovecha Díaz para descubrir que Markden es un estafador y que en realidad es un científico de pacotilla que se había aprovechado de los descubrimientos de un amigo fallecido. Una vez desenmascarado, y después de herir en una refriega a Valle y descubrir que trabaja para el Servico Secreto inglés, Díaz decide ofrecerle como regalo para su inminente boda con Rosario: la noticia de la falsa fama del científico.
El aspecto del visitante nocturno, su dimensión nictálope y las horas de sus actuaciones permiten a Díaz y descubrir su verdadera identidad; se trata de Arnaldo Visconti quien, tras unas operaciones, había recuperado la vista aunque sólo fuese durante la noche. En realidad él es el hombre que fue engañado por Christian Bergen y su intención era la de vengarse en su hija del mal que le infringió, aunque ahora se da cuenta de lo injusto de su empeño. Díaz le arranca el compromiso de que nunca más va a importunar a Mina al tiempo que consigue la exclusiva periodística de su recuperación de la vista. Valle y Rosario se casan y, a pesar de que ella quiere que abandone la labor de espía, él se afirma en no sólo seguir con ella sino en hacerlo en compañía de su esposa. Mina declara su amor a Díaz pero éste no se atreve a emprender la relación por miedo a herirla; al final ella descubre que él está verdaderamente enamorado y se prometen.La novela tiene los rasgos propios de una novela primeriza; hay cierta indefinición argumental, la trama es algo simplona y los personajes no acaban de estar bien dibujados. El relato bebe directamente de las novelas de espías de Edgar Wallace -“se te ha subido a la cabeza la lectura de las novelas de Edgar Wallace” (p.62)- pero también bebe de los relatos de alta sociedad de Oppenheim fluctuando hacia parámetros propios de la novela rosa. Dentro de la narrativa de Debrigode la novela tiene una importancia decisiva: es de sus primeras obras -se indica como fecha de edición marzo de 1943, por lo que la hemos de suponer escrita hacia 1942, cuando estaba en presidio- y en ella aparece el personaje Arnaldo Visconti un escritor colombiano y ciego, mezcla extraña de García Márquez y Borges avant la lettre. El relato describe a Visconti y nos ofrece su ficha biográfica. Fundamental es también la aparición de Antón Valle y de su esposa Rosario Miranda pues serán éstos los protagonistas de la excelente Crucigrama publicada en LESTER y ya reseñada en el blog; incluso un brillante recurso de esa novela como será acabar cada capítulo con una palabra que encabezará el siguiente aparece ya preludiado en esta novela imprescindible para entender la forja de un novelista.

sábado 14 de noviembre de 2009

Una lápida de marmol rosa

Briggs, Arnold, Una lápida de mármol rosa, Colección Detective nº 21, Bruguera, 1953, Portada de Provensal, Ilustraciones interiores de Juan Antonio Parras, Traducción directa del inglés de Antonio López (título original, A pink memorial stone)
Excelente novela negra con detective salido de la prisión que, siendo inocente, se ve arrastrado a enfrentarse con el crimen de más baja estofa pero que también se encara con la corrupción y falsedad de las clases pudientes.
Archer Brumel provoca una reyerta en un bar de Nueva York en Nochevieja. Él es un detective que acaba de salir de la prisión donde estaba cumpliendo una pena por homicidio; mató involuntariamente y en defensa propia a su socio cuando descubrió que éste escondía bajo su negocio un red de tráfico de drogas. En el “Trocadero” encuentra a un viejo amigo, Adrian Wilcox, acompañado de la bella Silvia Marcy; Brumel le reprocha que deje a su esposa -una antigua prometida suya- en noche tan señalada y eso provoca el rifirrafe. Todo se resuelve cuando Wilcox explica que Silvia es una amiga de la familia y que él está felizmente casado.
Al día siguiente Archer recibe la visita de Silvia quien le informa que Wilcox se ha suicidado y de cómo sospecha de que todo ello se trata de una trama asesina urdida por los Marcy, que, al no poder declararla loca, quieren matarla y han envenenado a Wilcox para que no desvele un secreto que podría hundir su fortuna y su reputación. Ésta no la única vista que recibe Archer; poco después es acosado por dos rufianes, Minelli y Marloy, antiguos compinches de su socio muerto, quienes le quieren obligar a que desvele dónde guardó el fallecido un alijo de marihuana. La trama se complica aún más cuando Silvia desvela a Archer que ella tiene una enfermedad cardiaca congénita que la matará en breve pero que tiene guardado el secreto de los Marcy en la consulta del médico que lleva su caso, el doctor Elliot
Archer es secuestrado y torturado por los rufianes -aunque consigue escapar-, Silvia muere en extrañas circunstancias y el detective recibe su legado, una lápida de mármol rosa donde se desvela que los Marcy han hecho su fortuna a partir de una gran estafa. La visita a los ricos Marcy parece demostrar la corrupción de esta rica familia pero finalmente se desvela que en realidad Silvia estaba trastocada, Wilcox se suicidó inducido por ésta y ella murió a causa de su enfermedad. Minelli y Marlow son detenidos, Archer confiesa a la policía el paradero del alijo demostrando así que en ningún momento tuvo que ver con los tratos de su socio. Finalmente Archer recibe una invitación para formar parte de la policía al tiempo que inicia una relación con la viuda de su amigo Wilcox, Ann, a la que siempre había amado.
Intensa novela negra con buenos personajes que se enfrentan movidos por circunstancias extrañas. Archer es un excelente protagonista y en su condición de héroe caído que necesita una redención lleva con solidez el peso de la narración. Los secundarios, especialmente Silvia, son altamente interesantes y destaca el relato por la brillantez con que el autor describe los diversos ambientes sociales. La novela tiene un desenlace algo decepcionante y precipitado pero tiene pasajes de notable intensidad estilística -“Pero hay noches en que hasta el menos imaginativo se encuentra de pronto hueco por dentro, solo y como un náufrago a punto de sumergirse sin salvación” (p.5)-, nombres de personajes con una notable carga semántica -de Archer Brumel a Orson Minelli- y algunas frases memorables: “Hemos nacido para equivocarnos y tratar de corregirnos” (p.94)

sábado 7 de noviembre de 2009

El caso del premio de belleza

Peterson Vic, El caso del premio de belleza, Colección Detective nº 8, Bruguera, 1952, Portada de Provensal, Ilustraciones interiores de Macabich, Versión castellana de José María López Sans
En la Nueva York de los años cincuenta, la muerte de un importante hombre de negocios desencadena una investigación múltiple que desvela los secretos de la gran ciudad en una novela alambicada y confusa pero repleta de interesantes aciertos.
El periodista Conrad Regan investiga la muerte del influyente Walter Ludington y la detención de su asesino, el mafioso Bert Gentilini. Ello le lleva a conocer -y a enamorarse perdidamente- de Eva Duncan, hermosa mujer ganadora de un premio de belleza que un día antes de la muerte de Ludington había bailado con él y un día antes de su detención había pasado la velada con Gentilini.
Ludington era el testaferro del poderoso magnate Teo Schiffers, cuya esposa, Myrtha Westland, había contratado a Gentilini para que vigilase las gestiones que llevaba a cabo el hombre de confianza de su marido antes de empezar los trámites del divorcio. Regan descubre una compleja trama económica tras el crimen y ello lo hace en compañía de dos detectives que casualmente encuentra, Red Wolfsing -antiguo camarada en la guerra- y Dick Tackey. La sorpresa se acrecienta cuando, en una situación difícil tras ser secuestrado por la banda de Gentilini, Regan es liberado por la intervención violenta de Eva Duncan, quien le expone que es una detective privada que tiene una agencia en compañía de otra mujer, -Cristina Rochester- y que está también investigando el crimen.
El avance de la investigación se desarrolla por confusos meandros descubriéndose que tras el crimen, que no podía haber cometido Gentilini, había unos millonarios intereses generados por la compra de unos terrenos en Colombia que encubrían un tráfico de armas destinado a desestabilizar el país. Igualmente se descubre que Schiffers tenía una amante que no era otra que Diana Ludinngton, la hija de su testaferro. Tras un lance amoroso con el detective Tackey ésta aparece asesinada creyendo el detective que él es el culpable.
Eva Duncan trabaja con la policía mientras Wolfsing se esmera en descubrir la inocencia de su amigo y Regan se emborracha en los bares, pues no se siente correspondido por Eva. Poco puede suponer el lector que, en una última vuelta de tuerca, se desvele que el asesino de Ludington padre e hija no sea otro que Regan que, contratado por Teo Schiffer, quería evitar el chantaje de los Ludington quienes le amenazaban de desvelar su origen negro. Regan se entrega y es condenado a muerte, igual como le ocurre al poderoso Schiffer.
La novela es bastante confusa pues el autor teje una compleja telaraña de personajes que se embrolla a medida que avanza la acción; no sabemos quién lleva el peso de la investigación, si Duncan, Regan, la policía o el dúo compuesto por Wolfsing y Tackey. La sorpresa final supone una pirueta narrativa de alta complejidad lo que sin duda provoca esa sensación de confusión y extravío que ha acompañado al lector a lo largo de la novela. No obstante ello, el relato tiene sus puntos de interés como el hecho de que esté sólo constituido por acción, acción y acción; apenas hay descripción o retrato de personajes. Sólo pasan cosas en un frenesí que en algunos momentos es absolutamente descontrolado. Por otro lado el personaje femenino de Eva Duncan -atractiva, invencible en los combates físicos, tenaz e intelectualmente brillante- y la idea de una agencia de detectives formada por mujeres le confiere al relato una incuestionable originalidad aunque no es menos cierto que todo ello va salpicado de comentarios machistas de los personajes masculinos que abogan por la vuelta de la mujer a sus labores domésticas.
El final triste, donde Myrtha ve cómo su marido., al que en e fondo amaba, muere y Eva asume que ha condenado a la silla eléctrica al único hombre que realmente se había enamorado de ella, también es interesante por su singularidad dentro del panorama habitual de finales felices. Parece claro que el autor se ha sumergido en los modelos novelescos norteamericanos por trama, personajes, ambientación, ritmo y estilo aunque el resultado no sea plenamente satisfactorio.

sábado 24 de octubre de 2009

El caso del viudo alegre

Peterson Vic, El caso del viudo alegre, Colección Detective nº 5, Bruguera, 1952, Portada de Bosch Penalva, Ilustraciones interiores de Macabich, Versión castellana de Pedro Rodríguez Salas
Novela negra pura y dura con detectives privados que saben encajar los golpes -o deben aprender a ello-, ricos corruptos, mujeres hermosas y traicioneras frente a chicas hermosas y nobles urdiendo una trama compleja pero bien resuelta con un sorprendente final. Una novela de madurez plenamente integrada dentro del género negro donde el autor se permite burlarse un poco del género al crear un protagonista que quiere imitar los gestos, forma de vestir y forma de hablar de los personajes ya clásicos del género.
En San Francisco, en abril de 1950, Carl Baxter es un apuesto escritor que trabaja como asesor histórico de los Estudios Dickson. Ha alquilado una oficina en un edificio y un día recibe la vista de un vecino que, semi inconsciente, entra en su despacho y se desmaya. Se trata de Bruce Flanagan, detective privado, que acaba de ser asaltado por una mujer traicionera y que le ofrece a Baxter el puesto de colaborador. El escritor acepta y decide imitar a los protagonistas de novelas y libros que ha leído.
Flanagan investigaba el entorno de Clifford Brandon, un millonario que recientemente había enviudado y llevaba la vida alegre que subraya el título; su secretaria, Hazle Reding, fue quien le asaltó. Baxter, pocos días después, recibe la visita de una mujer misteriosa que no es otra que Dafne Brandon, la esposa fallecida. Pasmado ante el descubrimiento descubre en un armario del despacho el cuerpo sin vida de Flanagan, asesinado.
La policía irrumpe en el caso y le piden a Baxter que se retire, cosa que él no hace pues necesita muchas explicaciones. Visita a Brandon y después sigue a su secretaria, Hazel Reding, hermosa y fascinante, de quien queda enamorado. Posteriormente vuelve a encontrarse con Dafne que le confiesa que el presunto accidente que acabó con su vida fue un asesinato perpetrado por su esposo; ella quiere ahora acorralarlo para que vuelva con ella, tal es el volumen de su amor; preguntada sobre cómo es posible que haya un cadáver sepultado con su nombre ella explica que se encontró el cuerpo sin vida, desfigurado y flotante de una muchacha a la que vistió con sus prendas y joyas.
La novela recoge la investigación de Baxter y cómo advierte que Brandon tenía oscuros intereses en Costa Rica, cómo Flanagan los iba a desvelar y cómo esa podría ser una de las causas del asesinato. Baxter, que cree que la bella Hazle le ha engañado, sigue esta línea de investigación y acorrala al multimillonario ante su esposa viva pero al final la novela da un giro sorprendente y muy bien trabado pues se desvela que Dafne era una pérfida mujer que había seducido a unos de los secuaces de su marido, que ambos habían secuestrado y asesinado a la muchacha para llevar a cabo la sustitución y que habían asesinado a Flanagan pues éste había descubierto su jugada. Al final Baxter se casa con Hazel quien le demuestra su sincero amor, al tiempo que decide seguir trabajando como investigador privado.La novela destaca por su aire clasicista que muestran como Debry había leído a Hammet y a Chandler y había visto muchas películas de cine negro: despacho de un detective en un edificio de oficinas, cristal esmerilado, llegada de mujeres hermosas, visitas a las lujosas mansiones de los poderosos, trama con final sorprendente, fascinación erótica por la femme fatale y por el hombre duro y perdedor. La novela se sostiene con pulso firme de principio a fin, con buenos personajes y con esa voluntad del protagonista de “imitar” a los héroes de ficción; como todas las novelas de la colección Detective, inventa la figura del traductor para dar verosimilitud a la identidad real del autor, Vic Peterson.

lunes 12 de octubre de 2009

Doble asesinato en los estudios

Debrigaw, P. W., Doble asesinato en los estudios, La huella, nº 5, Bruguera, 1945
Soberbia novela detectivesca que se desarrolla en el glamouroso mundo del cine francés donde un aparente suicidio desencadena una trama brillantemente resuelta por el inspector Vital.
Mientras el inspector Victor Vital está cenando en su casa junto a su amigo Henri Marnier, periodista de sociedad de pluma afilada, recibe el aviso de que en los estudios Billancourt se ha producido una tragedia: el célebre productor Jacques Peze se ha suicidado mientras se estaba filmando su último proyecto, “Coeurs sanglants”. Vital se persona acompañado de Marnier y allí, Francine Rompiere, ex esposa de Peze le ruega que investigue ese suicidio que ella cree asesinato. Parece una creencia absurda pues la víctima estaba en una habitación cerrada y con su revolver en la mano. No obstante ello, Vital lleva a cabo un minucioso examen y encuentra una lágrima de masilla que le hace sospechar que se trata de un crimen.
Sospechosos parecen los siete personajes que estaban en los estudios en ese momento y que son diseccionados por la pluma de Marnier: Francine y su actual amante, Claude Muffle -que era sobrino de la víctima-, el director Guillermo Arsaut, la actriz escocesa Eileen Stocksilk, el apuesto Luc Praviel, la extravagante y madura guionista Jeanne Gourde y la joven actriz Vivette; no pasa por alto al inspector la presencia del camarero Gastón Dulac -un elegante y maduro licenciado en letras-. La lectura del testamento -donde el finado lega a Guillermo Arsaut y a su sobrino casi toda su fortuna y los beneficios de su seguro de vida a Vivette- demuestra la maldad de la víctima, pues con ello quiere romper la relación de su exesposa con Claude y manchar el nombre de la casta Vivette que con su inocencia real ha enamorado a Luc Praviel, cansado de la vida del cine. La investigación lleva a Vital a confirmar sus sospechas de asesinato y cuando Francine, en los estudios, decide desvelarle un secreto importante, es asesinada con dos disparos; la prensa se ceba en la policía y en la “incompetencia” de Vital y a ello ayuda el hecho de que su superior, el comisario George Fetard, quiera salir indemne del escándalo.
Vital prosigue su investigación, va a “La pomme d’or” a comer con Marnier, una magnífica fuente de información sobre el mundo de la farándula y descubre que a la hora del crimen todos los implicados tenían una coartada endeble, la mayoría de ellos estaba en el teatro pero eso no impedía que saliesen en medio de la representación para cometer el crimen; sus pesquisas le llevan a desvelar que Jeanne, la guionista opulenta y otoñal –que además tiene una intensa y algo extraña relación de amistad con Eileen- cobraba unos emolumentos exagerados lo que hace sospechar al inspector -y confirmar más tarde- que estaba chantajeando a Peze al saber un secreto de su turbio pasado. Al mismo tiempo se desvela que Dulac, de joven, cometió un crimen, que salió de su país hasta que éste prescribió y que tuvo una hija, quien resulta ser Vivette.
Finalmente Vital reúne en los estudios a todos los implicados invitando al acto a Marnier para que, en su condición de periodista, disponga de la exclusiva; lentamente va exponiendo su encuesta hasta que se oye un disparo que anuncia un desconcertante acontecimiento: Marnier se ha suicidado. Él era el culpable de los crímenes y, por amistad, Vital quiso que estuviese presente para dejarle la posibilidad de un suicidio que le impidiese ser detenido, juzgado y ejecutado. Marnier tramó una venganza contra Peze pues éste había sido el culpable de la locura de su hermana; urdió una compleja trama en la que se colaba por la ventana, salía de la habitación cambiando el cristal, hacía explotar un cartucho cuando él ya estaba fuera y llegaba a la perfección cuando, cenando con Vital, éste recibía la noticia del suicidio; matar a Francine saliendo del teatro fue necesario para que no desvelase el secreto de su hermana. Al final, Eileen y Claude se casan, Jeanne Gourde sigue a la sombra de la actriz escocesa, Gillaume Arsaut se retira con la herencia de Peze y Vivette y Luc se casan recibiendo las visitas de Dulac y de Vital algún domingo; el poder ver a una joven pareja feliz le hace sonreír complacido, “No todo es egoísmo, maldad, mezquindades… Hay seres nobles y buenos que le impiden ser un misántropo”.
La novela es excelente, una obra maestra dentro del género policíaco donde Debrigode demuestra haber asimilado los mecanismos del género, especialmente los consolidados por Leroux y Christie: crimen en un espacio cerrado, sospechosos, croquis del escenario del crimen, turbios pasados, investigador atípico –aquí Vital es un nuevo Poirot- y resolución final en la que se reúnen todos los sospechosos y hay un desenlace sorprendente; no es casual que en la novela se produzca pues el siguiente diálogo entre Dulac, lector, y Vital:
-Mi autora favorita es Agatha Christie. La leo estremecido de temor, porque siempre me temo que al final de la lectura, yo resulte ser el asesino que se busca.
-La que está usted actualmente leyendo, “Murder on Nile” es interesante.
(p.116)
Igualmente en la novela hay una explícita cita a Simenon, otro de los referentes de Debrigode –“¿Hay aquí un crimen a lo Simenon, o crees que es un vulgar suicidio?” (p.16)- y a las películas de Philo Vance protagonizadas por William Powell.
La novela se inicia con un referencia a Gabriell Dodue, personaje de Triple asesinato en el frontón y no deja de se curioso que el crimen se desarrolle en los estudios Billancourt, situados al lado del Frontón de París, escenario de la novela precedente; el hecho de que nos ubiquemos en el mundo del cine permite referencias a la industria, a Rene Clair, Tino Rossi y a todo ese entorno de glamour; igualmente encontramos referencias a Barbey así como a lugares singulares de París, como el Museo Guimet dedicado a la religiones oriuentales
Vital brilla de forma deslumbrante; vive en 53 Rue de la Boetie con Nicole, una normanda de 35 años, exquisita cocinera que ocasionalmente hace las funciones de confidente, es un sibarita que disfruta con la más selecta cocina, bebe Cointraeu, nos confiesa que de joven quiso ser actor y se nos muestra inteligente, genial, pero también generoso con los amigos y respetuoso con la flaquezas humanas; sus disputas con el comisario Fretard son memorables pero éste no puede evitar reconocer su talento: “Tenía razón el comisario Fretard cuando decía que Vital disfrutaba más andando por el laberinto, que cuando llegaba a la puerta de salida”. (p. 128). En definitiva, una novela memorable donde, anecdóticamente, hemos encontrado uno de los primeros usos del verbo epatar en español “Y cuando juega su partida de billar en el “Cafè de la Gare”, “epata” a los contertulios con la narración de sus recuerdos parisinos”.

domingo 4 de octubre de 2009

Triple asesinato en el frontón

Debrigaw, P. W., Triple asesinato en el frontón, La huella, nº 2, Bruguera, 1944
Sólida novela detectivesca donde un extraño asesinato en un espacio cerrado permite la irrupción en escena del inspector Victor Vital que, hábil e inteligente, conseguirá desvelar la identidad del criminal.
Un grupo de raquetistas españolas triunfan en el popular Frontón de París con sus apasionantes partidos; el gerente Marc Boue- y el entrenador promotor -Ramón Córdoba- han conseguido que el público francés asista en masa a ver a las bellas atletas. Las hermanas Bilbaíta, Marta Regina, Soledad, Rosario Iurraeta, entre otras, consiguen que las apuestas se multiplican en las gradas cuando compiten hasta que un día, una de ellas -Rosario Iturraeta- muere en pleno partido. Tras el aparente colapso cardíaco la autopsia desvela que ha sido asesinada mediante una inyección de nicotina. El inspector Victor Vital es encargado del caso y da inicio a una minuciosa investigación que le lleva a determinar que la víctima tuvo que ser inyectada desde las gradas con algún tipo de disparador y desde qué lugar de las mismas partió aproximadamente el disparo letal. Después de descartar como posibles asesinas a sus compañeras de juego, descubre que entre el público ubicado en la zona del disparo se encontraba el médico forense que realizó la autopsia del cadáver -el doctor Blagueur- y su ayudante, el joven y rico estudiante peruano Higinio Arce. Éste es considerado como un primer sospechoso pues, aficionado al juego, ha perdido verdaderas fortunas e incluso había llegado a intimidar a Rosario para que perdiese algún partido. Poco después, una nueva jugadora emergente -María Regina-, es asesinada en idénticas circunstancias lo que lleva la policía a detener a Arce como principal sospechoso pues, además de los elementos que le hacían aparecer como sospechoso, se descubre en su laboratorio un modelo de cerbatana-boquilla así como nicotina inyectable.
Arce, que se muestra burlón y descarado, demuestra poco después su inocencia al explicar el doctor Blagueur que todo lo descubierto en el laboratorio formaba parte de su voluntad de descubrir la metodología del criminal y de mostrar cómo una boquilla sería imposible como arma del crimen; al mismo tiempo, da fe de cómo el padre de Arce es un multimillonario de tal calibre que las pérdidas de su hijo son insignificantes.
Mientas la bella secretaria de Marc Boué, Gabrielle Dodue, aficionada al tenis, realiza una pruebas para ser admitida en el Frontón -llegará a intentar un chantaje para poder pagar su preparación como raquetista aunque será redimida por Córdoba-, al tiempo que el maduro doctor Blagueur flirtea con la joven raquetista Conchita; mientras se siguen diversas pistas que resultan ser falsas, Vital busca la complicidad de Arce para que, dejándose detener, deje al criminal al descubierto. Así lo hace Arce y mientras está detenido, otra raquetista, Soledad, es asesinada en el Frontón. Cuando Vital reúne a todos los sospechosos, ante la sorpresa de todos detiene a... Arce. Todo había sido un brillante montaje de Vital; sabedor de que Higinio Arce ya no recibía dinero de su padre y de que era el poseedor de una sospechosa pitillera -un lanzador de dardos, en realidad-decidió retenerlo y manipular la pitillera cambiando la nicotina por un gel inocuo. Facilitó que pudiese narcotizar al policía que estaba con él en comisaría y le dejó disparar su aparente arma mortal; en realidad, Soledad no está muerta sino sólo desmayada por el espanto recibido al sentir el dardo. Arce “¡Lástima de inteligencia empleada en el mal!” (p.159), en realidad, recibía una cantidad mínima de su padre y necesitaba desesperadamente manipular los resultados del Frontón para poder ganar a través de las apuestas el dinero que exigía su frenético ritmo de vida.
La novela es impecable y ofrece notables virtudes; la primera de ellas es el original escenario, el mundo del frontón, un gran espectáculo en el París de los años cuarenta donde brillan las jugadoras traídas directamente de España para fascinar al público francés -es curioso ver cómo el hecho de que sean mujeres atrae más público que cuando juegan los varones-. El hecho de que la ciudad sea París también aporta un notable encanto a la narración, aunque es cierto que ésta no es una de las novelas de Vital que mejor explota las posibilidades de la ciudad.
La trama está muy bien planteada y la figura de Vital, su manera de investigar e incluso su aspecto, nos recuerdan bastante a Poirot; la influencia de Christie se advierte en detalles como la escena final que reúne a todos los personajes implicados o en el dibujo del escenario del crimen.
Sobre Victor Vital, en su primera parición en La huella, le vemos “Rondando la cincuentena, y con aspecto de catedrático de Filosofía, además de ser un epicúreo sibarita, era oficialmente inspector de policía (...) alto y corpulento, sin adiposidades, vestía sobriamente, con cierta elegancia de buen tono. Sus ojos, grises, tenían, tras los cristales azules de sus gafas de oro, una expresión irónicamente amable” (p.17). Experto en resolver los casos espinosos, soltero, vive en un piso de selecto mobiliario con su ama de llaves, la normanda Nicole, que le cocina selectos platos, y de vez en cuando, recuerda a una enigmática mujer por la que “estuvo a punto de renunciar a su recalcitrante soltería"(p.18). Como policía gusta de indagar en la psicología de todos los implicados y no le molesta mostrarse como un perfecto obtuso para desarmar a aquéllos a quienes interroga..
En definitiva, una notable novela que sabe crear excelentes personajes, una buena trama y un escenario original, todo ello cargado de un tenue erotismo con la presencia abrumadora de hermosas -y castas- mujeres deportistas y con una tensión narrativa que consigue mantener escondida la identidad del asesino hasta las últimas páginas de la novela. Para los amantes de París, recordar que el frontón se encuentra “en la ribera izquierda del Sena, entre el Pont d’Auteil y el Pont des Peupliers, junto a la piscina Molitor, los Estudios cinematográficos de Billancourt, el hipódromo de Auteil, en el elegante Boulevard d’Exelmans”. Los estudios Billancourt serán el escenario de la siguiente investigación de Victor Vital.

viernes 25 de septiembre de 2009

Turismo sangriento

Turismo sangriento, Selecciones Servicio Secreto, nº 177, Bruguera, Barcelona, 1966 (2º edición)
Excelente novela negra ambientada en Australia donde una venganza feroz permite ir descubriendo un personaje complejo que, poco a poco, se convierte en víctima de su propia ansiedad.
El australiano Brent Carfax, un ex jugador de rugby célebre y veterano de la Segunda Guerra mundial de las compañías australianas que lucharon en Borneo, inicia un circuito turístico por la costa australiana. Bajo la apariencia de un hosco turista esconde su deseo de vengarse de sus cuatro compañeros de escuadrón; al acabar la guerra, y cuando ellos planteaban un negocio turbio ayudando a algunos colaboracionistas con los japoneses, fue disparado por la espalda y dejado por muerto. Al volver meses después a Australia sufrió un segundo intento de asesinato del que salió salvo milagrosamente con una única herida.
En el viaje es reconocido por la bella y joven Laura Keyne, la guía del tour, quien se presenta como la hermana de un compañero de equipo de Carfax que de niña estaba fascinada por él. Él intenta desembarazarse de sus halagos y atenciones pero no será labor sencilla.
La primera parada del tour les lleva a la población donde vive uno de los cuatro, Hugo Horsel; Carfax va su encuentro y Horsel le explica que quien disparó fue un soldado nativo y que el colaboracionista de Borneo murió en el viaje dejando un importante cargamento que se hundió frente a la costa australiana. Entre los cuatro están comprando la pequeña rada donde ocurrió el naufragio para poder recuperar el tesoro. Tras un forcejeo, Carfax pierde el sentido pero al despertar descubre que Horsel ha sido asesinado con la pistola que llevaba.
Carfax es investigado por el apuesto inspector del lugar, Dereck Munroe, quien a su vez corteja a la bella Laura; la enemistad entre ellos es evidente así como las sospechas de Munroe.
La novela nos describe cómo continúa el viaje y cómo Carfax se enfrenta a otros dos de sus compañeros durante la guerra, Trevor Baker y Clay Burton; ambos reconocen su parte de culpa pero los dos son asesinados por una mano misteriosa que siempre logra incriminar a Carfax. Laura intenta, aún a riesgo de su propia vida, ayudar a Carfax mientras Munroe le pisa los talones. Cuando la visita al cuarto miembro de la compañía, Bud Harding, parece que va a desvelar al verdadero culpable, la novela da un giro sorprendente y nos muestra que el auténtico asesino era, precisamente, el agente Munroe, amigo y cómplice del colaboracionista borneano, conocedor de su fortuna, chantajista de los exsoldados y ahora asesino inflexible que quería incriminar a Carfax y quedarse con toda la fortuna.
Al final se resuelve el misterio, la policía detiene a Munroe en una trepidante escena final y Carfax y Laura se declaran su amor.
La novela tiene innegables virtudes como son la convincente y original ambientación australiana -con detalladas descripciones de su orografía y de sus ciudades- o la creación de personajes ambiguos, héroes de guerra reconvertidos en ladrones y policías que esconden bajo esa identidad su condición de asesinos. Carfax es un buen personaje, sólido y con matices interesantes.
Estructuralmente la novela tiene un armazón muy claro; el viaje turístico que lleva al protagonista a poder encontrarse con sus objetivos. Pueblo a pueblo, excompañero a excompañero, la novela avanza de forma impecable enlazando diversas sorpresas -Carfax no fue disparado por sus compañeros, Carfax no es el asesino de Horsel, Munroe es el aesino...-. Estas sorpresas se saben desvelar con la suficiente habilidad como para provocar sorpresa en el lector y convertir la novela en una admirable muestra de la maestría de Debry.
Como en la mayoría de novelas de la colección Selecciones Servicio Secreto la novela tiene copyright de Francisco Bruguera y su primera edición es del año 1956, en el número 330 de la colección Servicio Secreto.

domingo 13 de septiembre de 2009

Las damas matan riendo

Las damas matan riendo, Selecciones Servicio Secreto, nº 13, Bruguera, Barcelona, 1962, ilustraciones interiores Rojo
Segunda edición de la novela homónima publicada en la colección Servicio Secreto nº 387 ya comentada en este blog. A diferencia de los llamados “refritos” donde el autor recortaba, ajustaba o adaptaba los contenidos, en este caso estamos hablando de una reedición pura y dura. En ella se mantendrá exactamente la maquetación original hasta el punto de que las ilustraciones interiores -en esta edición, de Rojo, en la cercana edición del año 1958 de Gómez Esteban- se incorporaban en idénticas páginas.

sábado 5 de septiembre de 2009

La cabeza de Salomé

La cabeza de Salomé, Punto Rojo, nº 415, Bruguera, Barcelona, 1970, portada de Miguel García.
Trepidante novela detectivesca en la que el protagonista, casual investigador, se ve arrastrado por una espiral de acciones que le van a permitir desenmascarar una compleja trama criminal
Conrad Doyle es un turista inglés, un traductor e intérprete en vacaciones que está pasando unos días en Sicilia, en Taormina. Un día, mientras contempla desde un acantilado la imponente costa de la isla, una voz misteriosa -un hombre escondido en una cabaña de pastor- le advierte de que una chica hermosa está a punto de ser víctima de un asesinato. La voz le cita para unas horas después en una taberna y allí descubre que su extraño interlocutor es el viejo Old Nick, un inocente y simpático borracho conocido por todos que malvive haciendo pequeñas chapuzas. Cuando se dispone a hablar con él es atropellado con lo que Conrad Doyle entiende que algo de cierto debería haber en sus palabras; empieza a investigar -haciéndose pasar por novelista que busca argumentos- y advierte cómo la gente le quiere apartar de su labor concluyendo que Old Nick ha sido asesinado porque seguramente porque sabía demasiadas cosas.
Doyle consigue la complicidad de un taxista local -Stan Stanley- y de su viejo y asmático vehículo y empieza a intentar desenmarañar la trama; así descubre que Nick conoció a la chica misteriosa en el bazar Paolo y que ésta podía ser Carolyn Morgan, Fausta York o Mabel Atkins. Las tres son bellas pero muy distintas; Fausta es una mujer de acción que ahora, bajo el amparo de la mafia, se ha retirado, Carolyn, es una rubia sexualmente explosiva y Mabel una belleza que deja enamorado al protagonista; ninguna de ellas parece sentirse amenazada.
Carolyn intenta seducir a Doyle pero una noche ambos son secuestrados en un viejo caserón al que habían sido llevados con engaños; allí se da cuenta de que la mujer en peligro es Mabel y esta sospecha se confirma cuando, tras escapar, Mabel, a pesar de tener la protección de su hermano Bertram, le llama y le pide ayuda.
Conrad se dispone a seguir a Mabel y protegerla pero ello se le hace difícil cuando diversos disparos intentan acabar con su vida y cuando ve a Mabel refugiarse en una mansión donde, después, nadie reconoce haberla visto nunca. Allí la esconde Bertram pero una misteriosa visita nocturna -Marc Grant, agente consular- descubre la clave del caso. Mabel será la heredera de la imponente fortuna de su tío si aún conserva una vieja joya, un camafeo donde se muestra la cabeza de San Juan Bautista y la cabeza de Salomé. En caso contrario el heredero será su hermano Bertram, ahora ya principal sospechosos. Tras diversos avatares en los que se desvela la identidad de los mafiosos que quieren matar a Mabel y ver cómo ésta, Conrad y el taxista Stan salen airosos, la novela encierra una sorpresa final pues el instigador de toda la trama no es su hermano Bertram sino Marc Grant, que esperaba, tras la muerte de Mabel, conseguir a través de la esposa de Bertram una parte de la fortuna.La novela es intensa y de ritmo galopante; la presencia de un protagonista hitchcockniano, un hombre normal que se ve inmerso en una compleja trama policíaca le da a la novela una identidad especial pues Conrad Doyle -qué gran nombre-, más allá de una evidente perspicacia y buena forma física, no tiene ningún rasgo extraordinario; un hombre normal que se ve arrastrado por los acontecimientos y que logra, con perseverancia, valentía y un poco de suerte, salir airoso de las situaciones. Es interesante la presencia del taxista cómplice y amigo -un secundario que refuerza esa normalidad del protagonista- y de su vieja cafetera y advertir como la narración avanza con paso firme hasta una sorpresa final que resuelve, prácticamente en la última página, la compleja trama. Es innegable que la novela se resuelve con cierta precipitación pero ello no es obstáculo para que ésta sea sólida y atractiva, con unos buenos escenarios esmeradamente descritos y con la presencia de un erotismo intenso que se da especialmente en la parte inicial de la novela.

domingo 23 de agosto de 2009

Un lobo entre chacales

Un lobo entre chacales, Servicio Secreto, nº 1219, Bruguera, 1973, portada de Desilo
Reescritura de En nombre del muerto, una novela del año 1966 ya reseñada en este blog. De la versión inicial a ésta hay significativas modificaciones estilísticas y estructurales aunque el cuerpo de la narración se mantiene fiel a la versión original. Así como normalmente la reescritura de títulos se llevaba a cabo con una notable diferencia de años o cambiando de colección, en este caso se da la singularidad de que entre las versiones sólo hay una diferencia de siete años y ambas fueron publicadas en la colección Servicio Secreto

lunes 10 de agosto de 2009

Gangsters en Borneo

Gangsters en Borneo, Selecciones Servicio Secreto, nº 250, Bruguera, Barcelona, 1967 (2º edición)
Buena novela de acción ubicada en un escenario exótico que brilla por la presencia de personajes de gran solidez y complejidad.
En Borneo, posesión colonial británica, dos hombres condenados a muerte esperan el momento de su ejecución. Uno es Michel Burton es ex-militar, ahora casi un homeless, que asesinó a su prometida y su amante; el otro es Edgar Wilding, un comerciante enriquecido con el tráfico de blancas y drogas y con el contrabando que ha asesinado a dos de sus colaboradores. A la prisión llegan también dos contrabandistas y asesinos norteamericanos -Chic Gardoni y Red Nolan-que, una vez deportados a San Francisco, serán ejecutados. La isla vive, a mediados de los años 50, jornadas de agitación; los nativos se han levantado en armas y parece inminente un asalto a la capital. Así se produce y, en medio del bombardeo, la cárcel es objeto de diversas explosiones que permiten la huida de los condenados.
En las zonas del interior, una pequeña comunidad vive con inquietud la agitación; en ella el cínico y lúcido doctor Stanfield, ex -militar, mantiene una amical relación con la angelical y abnegada miss Parker -una suerte de Katherine Hepburn en La reina de África-y sus dos recias y bellas enfermeras. Luana y Helga. A pesar de que Miss Parker no quiere abandonar la colonia, el asalto de los nativos les obliga a huir y refugiarse en una mina protegida por un destacamento británico reforzado con un tanque; allí llegan los prófugos que, tras haber asaltado y asesinado -por iniciativa de Nolan- un grupo de PM, han suplantado su personalidad.
Mientas los criminales norteamericanos, buscando la colaboración de Wilding planean robar el tanque del destacamento y violar a las enfermeras, Stanfield reconoce a Burton como un antiguo compañero de la Guerra Mundial y éste le confiesa cómo su degradación personal se ha originado por sus decepciones amorosas. Burton se enamora de Miss Parker y ésta descubre el amor espiritual y pasional. Burton desenmascara las intenciones de sus compañeros de fuga y viendo que el asalto de los nativos es inevitable, decide proteger la huida del doctor, de su enamorada y de las enfermeras buscando una huida imposible; consigue su primer objetivo pero finalmente es cercado por los nativos quedando sólo con vida Gardoni y él. Cuando su muerte parece inevitable, un epílogo nos explica cómo salvó milagrosamente la vida, cómo en realidad no era un asesino -el crimen del que se le acusaba y que él creyó cometer se llevó a cabo cuando estaba inconsciente- y cómo el amor con Miss Parker le redime definitivamente.
La novela es muy interesante y original pues bajo la apariencia de una novela policíaca -hay, como el título indica, gangsters, crímenes, inocentes falsamente acusados, etc- en realidad es un curioso híbrido entre novela bélica, novela de aventuras y novela romántica aliñada con esos ingrediente policíacos ya comentados. El argumento, más allá del forzado epílogo en busca de un imposible final feliz, se organiza y desarrolla con precisión milimétrica pero lo que más destaca es la riqueza de los personajes. Los malvados tienen una real complejidad y profundidad -Wallace tiene un extraño fondo noble, Nolan, un psicópata, es capaz de emocionarse al recordar sus campañas durante la Guerra Mundial, Gardoni se muestra al final como un joven incauto- las mujeres, especialmente Miss Parker, tienen una sólida presencia, Burton es un magnífico héroe degradado que se redime y especialmente destaca el doctor Stanfield; este viejo cascarrabias, huraño y cinico, se presenta como ateo -“admito que no poder creer es aburrido” (p.24)-, anticolonialista -“¡Les sobra razón, maestra! Tampoco aguantaría yo que vinieran amarillos a mi terruño a enseñarme a comer con tenedor” (p.25), cínico y descreído. La dureza con que habla en contra de la acción del hombre blanco o la rudeza con que describe a Miss Parker los peligros de la revuelta- “una cosa es morir y otra padecer la peor vejación que una mujer pueda padecer. ¿Me comprende, maestra? (...) ¡Violación! ¡Salvajes turnándose, maestra!” (p.26) le dan al personaje una riqueza singular. También original es la irrupción de escenas de notable erotismo, como es el encuentro entre la casta Miss Paker y el duro Burton:
Destrenzó y la abundosa cabellera se amplió en aureola(...) Michel Burton respiró hondamente. Sus dedos abrieron la blusa gris. El busto femenino alentó liberado de su cárcel de seda.
-Tiene cuello de cisne, Lillian. Tu piel tan blanca quema. Es suave como pétalos. Tienes fragancia de manzanas y fresas...
El reflejo sonrosado en el semblante femenino desapareció oscurecido por la cabeza inclinándose. Los brazos apretaron el talle y los labios masculinos aprisionaron la dulce pulpa virginal.
La gruta dejó de ser encantada, convirtiéndose en violenta y primitiva. El tenue resplandor rosa se hizo rojo. Los minutos adquirieron intensidad de hondo frenesí.
”(p. 114).
La novela tiene copyright de Francisco Bruguera y su primera edición dentro de la colección Selecciones se dio en el año 1963. No tenemos documentada su publicación en Servicio Secreto.

domingo 2 de agosto de 2009

Doctor Borgia

Doctor Borgia, Selecciones Servicio Secreto, nº 190, Bruguera, Barcelona, 1966
Singular novela en la que se entremezclan características de diversos géneros -ciencia ficción, terror, policíaco, aventuras, marinero- en un producto firme y convincente
Frank Briskin es un hosco agente bostoniano del FBI que, por su rudeza y origen, se siente desclasado en su ciudad natal. Un día conoce a la elegante y bella Jenny Tyler de quien queda enamorado; lo que no sospecha es que esta chica de la alta sociedad fue no hace mucho amante de Kirk Lorimer, un gangster que, en una reyerta casual, murió a manos de Frank Briskin y que todo es una trampa para vengar la muerte de su enamorado.
Al poco tiempo Frank Briskin es detenido y condenado a muerte por el asesinato de los tíos de Jenny Tyler y por el robo de sus valiosas joyas; él se declara inocente pero las pruebas son irrefutables. En realidad, los tíos de Jenny fueron asesinados misteriosamente pero ella aprovechó la ocasión para citar a Briskin e incriminarlo de forma inapelable.
Conocemos al doctor Lancaster, un prestigioso científico admirador de la familia Borgia,, maestro del hipnotismo, que está iniciando una investigación en el campo de transplante de órganos; ante la repulsión social que despierta su trabajo, tiene por costumbre extraer los órganos de los condenados a muerte a quienes, la noche antes de la ejecución, visita, les hace beber un suero especial y les hace firmar, bajo influencia hipnótica, la autorización oficial. Así lo hace con Frank Briskin quien acepta pero que intenta huir muriendo aparentemente en su intento.
Cuando el doctor Lancaster, siempre acompañado de su ayudante, la robusta Lorna Parks se lleva el cadáver de Briskin descubrimos que éste se encuentra en un estado de animación suspendida y que en realidad el doctor lo que hace son experimentos con los cadáveres de los ejecutados; gracias a su elixir, se convierten en una suerte de zombis que obedecen ciegamente sus órdenes criminales; con ellos roba joyas o lo que se tercie sin detenerse ante nada. Así descubrimos que los tíos de Jenny fueron asesinados y robados por los zombis de Lancaster y que ella aprovechó esta circunstancia para tramar su venganza.
Al tiempo que Tony Jackson, el detective la agencia de seguros que debe pagar la indemnización por las joyas robadas, inicia su investigación -Jackson es un curioso personaje, auténtico sabueso y, en su tiempo libre, escritor de novelas policíacas-, Frank Briskin se escapa y se lanza al mar arribando de milagro a un faro donde el farero, Tom Murray, noble y rudo, y su hija Abigail, bella e inocente, le recogen y le hacen recuperar su confianza en la condición humana. Sabedor de que Jackson investiga, va a visitarle y le cuenta su increíble historia; tras convencerle de la veracidad de la misma, juntos urden una compleja trama para que Jenny Tyler confiese que todo fue un montaje suyo y, especialmente, para desenmascarar al doctor Lancaster; tras diversos avatares lo consiguen. Al final el doctor y su ayudante son ajusticiados en secreto, Jenny Tyler, arrepentida, enloquece, los inventos de Lancaster son convertidos en secretos de estado, sus zombis mueren y, con la indemnización por las joyas recuperadas, Jackson se dedica a escribir y Briskin y Abigail inician una nueva vida.
La novela mantiene su intensidad y emoción de principio a fin sabiendo crear personajes de gran fuerza y complejidad: la crudelísima y vengativa Jenny Tyler, el pérfido doctor Lancaster -doctor Borgia-, el atormentado y furioso Frank Briskin, el cínico Tony Jackson... La mezcla de géneros es efectiva y sorprendente y el paso de la novela negra a las escenas en el laboratorio del científico loco, o la mezcla del drama carcelario con el género de terror resulta efectivo. A veces la novela bordea el gusto por lo extravagante -el laboratorio de Lancaster con las cabezas reducidas, sus explicaciones paracientíficas, su presencia con capa negra- pero el resultado es sólido pues esto se combina con pasajes de gran intensidad y altura literaria como puede ser la descripción del naufragio que lleva a Frank Briskin hasta la isla del faro.
Es muy curioso observar cómo la novela, escrita inicialmente en 1951, trata el tema de los transplantes como una fantasía imposible y cómo el retrato de la respuesta social a los mismos es negativa; la propuesta del doctor de crear un banco mundial de órganos aparece como una muestra de su genio y maldad. Cuando la novela se publica en 1966 la realidad social y científica había cambiado de forma considerable.
Remarcable es la presencia de Tony Jackson, investigador y escritor, que permite a Debry realizar un magnífico ejercicio metaliterario.
Tony Jackson no obedecía a ningún método para efectuar su trabajo complementario de su oficial tarea de agente de seguros. Estando constantemente en ebullición su imaginación, solía por las noches sentarse a la máquina de escribir y anotar las ideas que durante el día había tomado casi taquigráficamente en cualquier trozo de papel. Y cuando quedaba formado lo que él calificaba de “esqueleto argumental”, iba dándole carne ampliando el guión de capítulos. Aquella noche trabajaba con entusiasmo, y sus dos índices no descansaban tecleando. En tales momentos bebía coñac, fumaba incesantemente y pasaban las horas sin que se diera cuenta, lanzado en su carrera imaginativa. Si era interrumpido por cualquier causa, tardaba bastante en recuperar su normal estado, porque seguía “ambientado” en lo que escribía” (p-73-74)Destacar dos últimas particularidades: la novela tiene copyright de Francisco Bruguera y recordar que fue publicada en 1951 dentro de la colección Servicio Secreto con el número 44.

domingo 26 de julio de 2009

La mujer con dos sombras

Briggs, Arnold, La mujer con dos sombras, Detective, nº 33, Bruguera, Barcelona, 1953, traducción de Guillermo Delgado
Inicial versión de la novela Sombras mortales, una obra de 1965 ya reseñada en este blog. En esta primera versión la narración es algo más prolija y rica en personajes secundarios; de esta versión a la del año 1965 hay un proceso bastante complejo de reelaboración. Se suprimen fragmentos y personajes y se reelaboran textos y diálogos, no sabemos si para modernizar los contenidos y el estilo o para despistar a aquéllos que podrían reconocer la inicial versión de la novela.
Aparece una de las primeras referencias explícitas a Simenon i Maigret, “no ignoraba que le apodaban “Maigret” por su cachazuda corpulencia y su constante afán por vigilar las estufas” que nos habla de la evidente francolfilia del autor y de cómo Simenos, en 1953, empezaba ya a ser un autor popular en nuestro país.
Como en muchos de los títulos de la colección Detective, la referencia al traductor se lleva a cabo para reforzar la credibilidad de la existencia del autor foráneo que firma la obra.

sábado 18 de julio de 2009

Tenebrosa Bárbara

Tenebrosa Bárbara, Servicio Secreto, nº 983, Bruguera, Barcelona, 1969
Al salir a flote de las negras y tenebrosas barbaridades de una pesadilla me encontré ante la agradable e inocente cara de un chiquillo asustado” Con este espectacular comienzo da inicio una sólida novela negra donde un hombre inocente, abrumado por su pasado, se enfrenta a sus fantasmas personales en la vorágine de una acción trepidante y mantenida con maestría.
Un hombre es despertado por un muchacho en un solar marginal del distrito 14 de París; lentamente recuerda quién es, Simon Lefranc, un experto en construir cajas fuertes, un veterano de la guerra de Argelia que descubre que tiene una gran hinchazón en la nuca y un vacío en su memoria; no sabe qué ha ocurrido desde que acabó de almorzar hasta el momento de recuperar la conciencia. Vuelve al apartamento que comparte con Solange, su prometida y ésta, furiosa, le revela que ha estado fuera de casa tres semanas. La llamada de una misteriosa y sensual Bárbara no ayuda a hacer creíble su amnesia pero su posterior desesperación y el descubrimiento de todo el cuerpo magullado empiezan a convencerla. Ella le confiesa que había contratado un detective para localizarle; Lefranc encuentra, misteriosamente, una tarjeta del detective contratado en su bolsillo pero lo que le inquieta y atemoriza es la noticia de que éste fue asesinado un par de días antes y encontrado sin vida en un solar del distrito 14. Solange y Lefranc se ponen en contacto con Michel, familiar y médico, que decide bucear en sus conocimientos de psiquiatría para ayudarle a recordar; tras diversas sesiones la aconseja tranquilidad, le da unas misteriosas pistas y le anima a que dibuje todo aquello que, en forma de visiones o fogonazos, recupere de su memoria. También le desvela que esa amnesia nace quizás de su inconsciente voluntad de no recordar algo que hizo durante esas tres semanas, una actividad que decidió abandonar hace muchos años: robar una caja fuerte. Mientras Lefranc asume que quizás durante esas tres semanas estuvo secuestrado y obligado a robar alguna caja inexpugnable, recibe la llamada de la tenebrosa y sensual Bárbara que le cita en una casa abandonada; allí se desplaza y salva la vida milagrosamente tras una brutal explosión. Más tarde intentan atropellarlo con lo que su condición de perseguido se acrecienta. A través de su empresa de seguridad, donde trabaja, entre otros, su fiel secretaria Norma, consigue saber que tras esos atentados están dos delincuentes y la misteriosa Bárbara, en realidad, una prostituta, quienes le secuestraron y le obligaron a robar una joya valorada en tres cuartos de millón de dólares. Al tiempo que la policía empieza a investigar las sospechosas actuaciones de Lefranc -su desaparición coincidente con el robo le incrimina-, éste busca la complicidad de Bárbara, que es asesinada, mata en defensa propia a uno de los dos malhechores y finalmente consigue desvelar la bruma de su memoria descubriendo dónde fue secuestrado y cómo tras toda la operación estaba también implicada su fiel secretaria, Norma. La policía, que seguía sus pasos, acaba deteniendo a los culpables y dejando en libertad a Lefranc que, además, consigue como recompensa los papeles que impedían su matrimonio con Solange.
La novela, de argumento extremadamente complejo, es desarrollada por Debrigode con maestría y talento, con claridad argumental, poblando la narración de un amplio número de personajes que dan verosimilitud a la acción, crean pistas falsas, despistan al lector y al investigador para finalmente conducir la acción hasta un impecable desenlace. Excelente el estilo de la novela y el uso de la primera persona, que dota al texto de una fuerza y firmeza impecables. Para completar el texto, y quizás preludiando revisiones postmodernas del género, éste aparece cargado de referencias culturales -al Fausto de Goudot, a François Villon y a Verlaine “ella aparece sobre el rostro de la noche como una joya preciosa en la oreja de una mauritana”-, a la música del momento -canciones de Adamo “la primera vez que nos vimos...”- o al cine -evocando a la sensual identidad de Silvana Mangano “opulenta, esbelta, fantástica, prodigio de sensualidad compacta” (p.121). En definitiva, una novela soberbia.

sábado 4 de julio de 2009

Creador de inspectores

Briggs, Peter, Creador de inspectores, Interpol, nº 11, Dólar, Madrid, 1955, portada de Zarza, ilustraciones interiores de Luis Bermejo
Brillante novela de ambientación parisina que se sitúa en los turbios años inmediatamente posteriores a la liberación y que desarrolla una trama donde la dignidad y la codicia se enfrentan en tenso combate.
El joven inspector de la Interpol Henry Leblanc, veterano de la Resistencia, va a visitar a Marcel Vial, compañero suyo en la lucha contra los nazis. Estamos en París, en 1946. Vial, un bon vivant, le recibe sin sospechar que el inspector le visita en misión oficial para preguntarle de dónde ha sacado un billete de cinco libras esterlinas con el que pagó una consumición la noche anterior. El billete, fichado por la policía, ha desencadenado la investigación y Vial, armado, quiere huir; un forcejeo con Leblanc provoca un disparo accidental que acaba con la vida de Vial.
Leblanc convoca a tres policías parisinos - los veteranos Preval y Fabry y el joven, impulsivo y también ex-resistente Roger Brussac- para ponerlos a sus órdenes en una investigación que sigue la pista de 50.000 libras esterlinas que el gobierno inglés dio a un grupo de la Resistencia y que misteriosamente desaparecieron; la numeración de los billetes ha permitido, tres años después, reencontrar la pista de esa fortuna perdida. Brussac acepta a regañadientes la autoridad de Leblanc y se desplaza al local Zinga-Zinguette donde la bella existencialista Josy André -amiga de Vial- canta y fascina. Brissac la corteja y ella se va en su coche; mientras suena el petardeo del tubo de escape, un hombre que pasaba por allí cae como borracho; Brissac cree que es un simple beodo cuando en realidad es Gerard Gusdorf, compañero de Vial, asesinado por dos disparos cuando iba a hablar con Josy.
Al día siguiente, Leblanc visita a Brissac para destituirlo; antes conoce a su bella y femenina hermana, Anik Brissac, que le fascina, pero ello no le impide destituir a Brissac y ante su enfado y rebeldía, darle un par de puñetazos y noquearlo. Leblanc, siguiendo la investigación , se hace pasar por detective , “un representante de la fauna popularizada por las novelas de la “Serie Negra” (p.44) para acercarse a Josy André y descubrir que Vial Gustoff y un tercer hombre, Max Borel, fueron los ladrones de las libras esterlinas y que tras ellos -y la fortuna- van otros ex-resistentes -Pascal Boldoni, corso, Robert Delorne, Marsan-, genuinos delincuentes que entraron en la lucha contra los nazis desde el otro lado de la ley.
El inspector Preval sigue a Josy André que, sin saber nada del robo, por su relación con Vial policías y gangsters creen que sabe donde está el dinero. No es cierto pero ello no impide que la salida del Z-Z sea secuestrada por los delincuentes tras un tiroteo del que Preval sale malherido. Salvado gracias una transfusión de Brissac, éste es reincorporado al caso mientras el tercer hombre, Max Borel, es perseguido por los delincuentes; se descubre que él fue quien mató a Gustoff para que no confesase su crimen a Josy André pero fruto de la persecución su coche sufre un aparatos accidente y muere.
Brissac indaga y consigue llegar hasta la guarida de los secuestradores donde es descubierto y apresado; cuando la situación parece irresoluble para éste y Josy, Leblanc, que ha consultado los archivos de la Resistencia, localiza la guarida de los cacos, llega a tiempo y tras un violento tiroteo donde Brissac interviene con gallardía, los malhechores mueren. El dinero finalmente aparece escondido en el motor del coche de Borel y, como colofón, Leblanc -un auténtico creador de inspectores-y Anik Brissac se prometen mientras se apunta el amor inevitable entre Roger Brisssac y Josy André.La novela se muestra soberbia en su planteamiento, desarrollo y desenlace; el dominio de la geografía urbana de París, el retrato del ambiguo mundo de los resistentes donde se mezclan policías y delincuentes, honor y codicia, el muy intenso y equilibrado ritmo de la narración confieren a la novela una especial brillantez. Destaca el retrato del mundo existencialista de las caves, “locales frecuentads por existencialistas como clientela fija y por turistas situados entre el Boulevard de Saint Germain y el Sena, entre los Quai Conti y D’Orsay” (p.20); los personajes de orden -policías- se burlan de los devaneos existencialistas -“personalmente ignoro todavía si el existencialismo es una filosofía o un pretexto para no ir a la peluquería” (p.46)- pero se percibe una real fascinación por ese mundo subterráneo de cantantes, mujeres ambiguas y reflexión amarga sobre la vida.