sábado, 17 de enero de 2009

Un tigre, tres ingenuas

Un tigre, tres ingenuas, Servicio secreto, nº 1032, Bruguera, Barcelona, 1970, portada de Cortiella

Magnífica novela tardía de Debry ambientada en Inglaterra y en los países escandinavos que combina a la perfección el género negro con las novelas de agentes secretos tan en boga en los años setenta
En la fría costa de Porsmouth, el espía ruso Kelsin espera la llegada del agente Brisko, a quien le encomienda la muerte de Stuart Stiger, el mejor miembro del servicio británico de ejecutores; más allá de la misión, Kelsin tiene una cuenta pendiente con Stiger, pues éste mató a su hijastra.
Stiger vive en un balandro, a la espera de nuevas misiones. Es metódico y, al volver a su barco después de realizar sus compras, hábilmente descubre que alguien ha subido a él; ello le salva del ataque de Brisko, al que mata. Esconde el cadáver en la bañera al tiempo que recibe a una de sus amantes con la que mantiene un tenso diálogo que acaba en un encuentro carnal. Poco después Stiger esconde el cadáver en el maletero de su coche, lo aparca en unos grandes almacenes y se va a la central del servicio secreto, a la espera de recibir indicaciones; allí descubre a una bella secretaria Janet, a la que intenta y logra seducir.
Se le encomienda una misión en Copenhague; matar a un héroe de guerra, el noruego, Nils Borgson, ahora rico diseñador de bañadores femeninos y presunto colaborador de los soviéticos; para ello se le busca una identidad falsa -comerciante de moda- y la colaboración de Catrin Marlow-Barnet quien viaja a Dinamarca con su esposo, enfermo, que va en silla de ruedas y envuelto en mantas; en realidad es una tapadera que esconde una pantalla: tras el crimen Stiger substituirá al esposo y podrá salir sin problemas del país.
Al llegar a Copenhague es atendido por la bella Ingeborg Reinhart, secretaria de Nils Borgson, ciego, pero de golpe su personalidad es desenmascarada al presentarse Kelsin a lo que había de ser una agradable velada. A partir de ese momento empieza una intensa persecución por las calles y hoteles de la capital danesa donde se va a desvelar que Catrin es una agente doble y que Ingeborg es una espía al servicio de Occidente. Al final, Ingeborg y Stiger salen victoriosos de su misión y el segundo decide perdonar la vida a Catrin, a la que deja abandonada e inconsciente en un parque de Copenhague; cuando despierta, no entiende por qué está viva.
Stiger vuelve a Londres, presenta su dimisión al intuir que la misión era una pantalla para desembarazarse de él y se larga a Tahití con la bella Janet.La novela es excelente, con magníficas escenas como la vida en el barco de Stiger o las persecuciones por las calles de Copenhague; destaca el gusto del autor a la hora de describir los ambientes selectos, elegantes y vanguardistamente diseñados que caracterizan la capital danesa. Espías dobles, complejidad de los personajes que se nos presentan cargados de notable profundidad, estilo certero, implacable y preciso, extremadamente austero y cortante... Una excelente muestra de un Debry en plena áurea madurez.

1 comentario:

Bocha dijo...

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