domingo, 2 de agosto de 2009

Doctor Borgia

Doctor Borgia, Selecciones Servicio Secreto, nº 190, Bruguera, Barcelona, 1966
Singular novela en la que se entremezclan características de diversos géneros -ciencia ficción, terror, policíaco, aventuras, marinero- en un producto firme y convincente
Frank Briskin es un hosco agente bostoniano del FBI que, por su rudeza y origen, se siente desclasado en su ciudad natal. Un día conoce a la elegante y bella Jenny Tyler de quien queda enamorado; lo que no sospecha es que esta chica de la alta sociedad fue no hace mucho amante de Kirk Lorimer, un gangster que, en una reyerta casual, murió a manos de Frank Briskin y que todo es una trampa para vengar la muerte de su enamorado.
Al poco tiempo Frank Briskin es detenido y condenado a muerte por el asesinato de los tíos de Jenny Tyler y por el robo de sus valiosas joyas; él se declara inocente pero las pruebas son irrefutables. En realidad, los tíos de Jenny fueron asesinados misteriosamente pero ella aprovechó la ocasión para citar a Briskin e incriminarlo de forma inapelable.
Conocemos al doctor Lancaster, un prestigioso científico admirador de la familia Borgia,, maestro del hipnotismo, que está iniciando una investigación en el campo de transplante de órganos; ante la repulsión social que despierta su trabajo, tiene por costumbre extraer los órganos de los condenados a muerte a quienes, la noche antes de la ejecución, visita, les hace beber un suero especial y les hace firmar, bajo influencia hipnótica, la autorización oficial. Así lo hace con Frank Briskin quien acepta pero que intenta huir muriendo aparentemente en su intento.
Cuando el doctor Lancaster, siempre acompañado de su ayudante, la robusta Lorna Parks se lleva el cadáver de Briskin descubrimos que éste se encuentra en un estado de animación suspendida y que en realidad el doctor lo que hace son experimentos con los cadáveres de los ejecutados; gracias a su elixir, se convierten en una suerte de zombis que obedecen ciegamente sus órdenes criminales; con ellos roba joyas o lo que se tercie sin detenerse ante nada. Así descubrimos que los tíos de Jenny fueron asesinados y robados por los zombis de Lancaster y que ella aprovechó esta circunstancia para tramar su venganza.
Al tiempo que Tony Jackson, el detective la agencia de seguros que debe pagar la indemnización por las joyas robadas, inicia su investigación -Jackson es un curioso personaje, auténtico sabueso y, en su tiempo libre, escritor de novelas policíacas-, Frank Briskin se escapa y se lanza al mar arribando de milagro a un faro donde el farero, Tom Murray, noble y rudo, y su hija Abigail, bella e inocente, le recogen y le hacen recuperar su confianza en la condición humana. Sabedor de que Jackson investiga, va a visitarle y le cuenta su increíble historia; tras convencerle de la veracidad de la misma, juntos urden una compleja trama para que Jenny Tyler confiese que todo fue un montaje suyo y, especialmente, para desenmascarar al doctor Lancaster; tras diversos avatares lo consiguen. Al final el doctor y su ayudante son ajusticiados en secreto, Jenny Tyler, arrepentida, enloquece, los inventos de Lancaster son convertidos en secretos de estado, sus zombis mueren y, con la indemnización por las joyas recuperadas, Jackson se dedica a escribir y Briskin y Abigail inician una nueva vida.
La novela mantiene su intensidad y emoción de principio a fin sabiendo crear personajes de gran fuerza y complejidad: la crudelísima y vengativa Jenny Tyler, el pérfido doctor Lancaster -doctor Borgia-, el atormentado y furioso Frank Briskin, el cínico Tony Jackson... La mezcla de géneros es efectiva y sorprendente y el paso de la novela negra a las escenas en el laboratorio del científico loco, o la mezcla del drama carcelario con el género de terror resulta efectivo. A veces la novela bordea el gusto por lo extravagante -el laboratorio de Lancaster con las cabezas reducidas, sus explicaciones paracientíficas, su presencia con capa negra- pero el resultado es sólido pues esto se combina con pasajes de gran intensidad y altura literaria como puede ser la descripción del naufragio que lleva a Frank Briskin hasta la isla del faro.
Es muy curioso observar cómo la novela, escrita inicialmente en 1951, trata el tema de los transplantes como una fantasía imposible y cómo el retrato de la respuesta social a los mismos es negativa; la propuesta del doctor de crear un banco mundial de órganos aparece como una muestra de su genio y maldad. Cuando la novela se publica en 1966 la realidad social y científica había cambiado de forma considerable.
Remarcable es la presencia de Tony Jackson, investigador y escritor, que permite a Debry realizar un magnífico ejercicio metaliterario.
Tony Jackson no obedecía a ningún método para efectuar su trabajo complementario de su oficial tarea de agente de seguros. Estando constantemente en ebullición su imaginación, solía por las noches sentarse a la máquina de escribir y anotar las ideas que durante el día había tomado casi taquigráficamente en cualquier trozo de papel. Y cuando quedaba formado lo que él calificaba de “esqueleto argumental”, iba dándole carne ampliando el guión de capítulos. Aquella noche trabajaba con entusiasmo, y sus dos índices no descansaban tecleando. En tales momentos bebía coñac, fumaba incesantemente y pasaban las horas sin que se diera cuenta, lanzado en su carrera imaginativa. Si era interrumpido por cualquier causa, tardaba bastante en recuperar su normal estado, porque seguía “ambientado” en lo que escribía” (p-73-74)Destacar dos últimas particularidades: la novela tiene copyright de Francisco Bruguera y recordar que fue publicada en 1951 dentro de la colección Servicio Secreto con el número 44.

2 comentarios:

jaberasa dijo...

Hola

Muy bueno tú blog. Las descripciones de las novelas es un placer leerlas.
Como supongo que estás interesado en conseguir más títulos de Debry te comento , por si estás interesado, que en www.todocoleccion.net, he visto una novela de este autor a la venta. Si quieres localizarla, haz una busqeda dentro de la pagina por:
METRALLA Nº 79 AÑO 1966

Saludos

Jaberasa
http://bolsilibrosblog.blogspot.com/

soldevilla dijo...

Gracias por tu apoyo y consejos; nos queda tanto por hacer...