martes, 18 de marzo de 2008

La atómica de Hollywood



La atómica de Hollywood, Servicio secreto, nº 20, Bruguera, Barcelona, 1950
Novela que mezcla serie negra y espionaje, empieza con una excelente escena de acción, se traslada al mundo de Hollywood, da pie a una trama bastante embrollada y al final acaba en un oasis en medio del desierto.
Dos policías, el apuesto Lon Butler y el felizmente casado y rudo Chester Rodney, son destinados por su jefe, un enigmático “La Voz” a L.A. para llevar a cabo una investigación en la que hay serias sospechas sobre Maxim Sinistra, un mafioso que es además guionista de Hollywood. Butler se cuela en el rodaje de una película -Mar de arena-, se descubre que la mujer de Rodney, Arline, es una obligada confidente del mafioso y la trama lleva a los personajes junto a una trouppe cinematográfica hacia el desierto de Mohave. Poco a poco se va descubriendo que Sinistra ha descubierto bajo un oasis un laboratorio de investigación atómica -de ahí el título- y que quiere vender a una potencia extranjera los secretas de su emplazamiento así como sus descubrimientos. La trama se embrolla considerablemente, aparece un anacrónico agente de la Gestapo, interviene otro policía amigo -Doug Kirby-, se descubre que el actor protagonista de la película -Alan Monty- , un borracho en decadencia es en realidad una tapadera de “La Voz” y aparece una trama amorosa en la que Butler queda prendado de la actriz Tessa Brooks que en realidad es una enemiga del malvado guionista.
Al final Sinistra asesina a sus secuaces y a la, en el fondo, inocente mujer de Rodney pero se desmontan sus planes y es detenido al tiempo que se le da una soberana paliza y se anuncia su condena a muerte.
La novela es bastante irregular pero tiene virtudes notables como es un excepcional primer capítulo, novela negra pura y dura, violenta y certera en su estilo. El otro mérito es el personaje, Sinistra, que tiene la particularidad de ser escritor lo que provoca interesantísimas reflexiones metaliterarias; por un lado él monta la expedición a Mohave como una película con su desarrollo argumental y su climax, y por otro Butler reflexiona sobre el oficio de escritor:
“Bah, puro oficio, como el de picapedrero. La primera novela la sudan un año, rompiendo kilos de cuartillas. Les salen callos en las posaderas, y tras consumir cientos y cientos de esas cuartillas, finalizan un novelón. Toman confianza y van reduciendo el tiempo empleado en sentarse a escribir. Pero son tan vulgares como usted y yo. (...) Les basta con una buena Enciclopedia y la imaginación (p. 33)
“Hay dos clases (de escritores). El normal, que escribe como otro hace salchichas, y el que se siente concentrado y adopta aires de genio superior. El que escribe literatura perfilando las palabras, y el que escribe papel emocionante. El primero empuña su pluma de pavo y anda como si la tuviera en el fondillo de los pantalones, y el segundo escribe con un puñal tinto en sangre (p.34).
Dos curiosidades; uno de los mafiosos de llama Dago (Prescott), como el coporotagonista de El galante aventurero y la presencia de La voz y Sinistra, aunque personajes diferentes...¿es una referencia a Sinatra? Hay que consultar fechas...

1 comentario:

Luys dijo...

Hola, sólo quiero hacer una reflexión acerca del tema de los nombres en las novelas del gran P.V. Debrigode: ice Vd. en us su último párrafo: "Dos curiosidades; uno de los mafiosos de llama Dago (Prescott), como el coporotagonista de El galante aventurero y la presencia de La voz y Sinistra, aunque personajes diferentes...¿es una referencia a Sinatra? Hay que consultar fechas...".
Quizás por la ingente cantidad de novelas escritas, Debry llegó a hacer una autética amalgama de nombres de personjes; en relación con los que Vd. menciona, me vienen ahora a la cabeza -sin pararme a consultarlo; espero no equivocarme- que en las últimas novelas de "EL Halcón" aparecía un personaje apodado "Pico de tucán", que se llamaba Smarty Prescot; en relación con el otro nombre, también recuerdo a Lou Sinister, uno de los mafiosos a los que Red Colt le da su merecido en "Superhombres".
Un saludo.
L.